El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió este viernes con un mensaje de tono religioso a quienes advierten que su misión militar en Haití está condenada al fracaso, asegurando que «Dios nos concederá la victoria» frente a las pandillas que mantienen secuestrados a cuatro de sus soldados.
El mandatario publicó el mensaje en su cuenta de X como respuesta directa a un análisis del usuario Humberto Salazar (@drhsalazar), quien tituló su publicación «¿BUKELE Y SU WATERLOO?» y advirtió que las probabilidades de que los militares salvadoreños secuestrados continúen con vida son «mínimas», comparando la situación con el fracaso de Napoleón en Haití en 1802.
Bukele reconoció los argumentos de sus críticos, pero los descartó de plano: «Muchos mensajes, análisis y comentarios como este, asegurando que las pandillas de Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido vencerlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa».
Muchos mensajes, análisis y comentarios como este, asegurando que las pandillas de Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido vencerlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa, que no sabemos a lo que nos enfrentamos, que será nuestra ruina, que vamos camino a nuestro Waterloo.
El presidente también calificó a las pandillas haitianas de «satánicas» y afirmó que «es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos», en contraste con sus propias tropas: «Todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios».
Como respaldo espiritual, Bukele citó el Deuteronomio 28:7: «Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti».
La crisis se desató el domingo 18 de octubre, cuando cuatro técnicos militares de aviación salvadoreños —integrantes de la Fuerza de Tarea Libertad II, encuadrada en la Gang Suppression Force multinacional respaldada por la ONU— fueron emboscados en Croix-des-Bouquets, al noreste de Puerto Príncipe, mientras regresaban de comprar alimentos.
Su vehículo blindado fue atacado con disparos y explosivos, quedó incendiado, y desde entonces se perdió todo contacto con los cuatro hombres.
Las pandillas señaladas como responsables son Chen Mechan, liderada por Claudy Célestin, y 400 Mawozo, cuyo jefe Wilson Joseph —conocido como «Lanmò San Jou»— desafió públicamente a Bukele en un video en redes sociales, mostrando armamento y municiones, y advirtiendo que no abandonará el país.
El 21 de octubre, Bukele anunció una operación de rescate y lanzó un ultimátum a los líderes pandilleros: «Devuélvannos a nuestros cuatro compatriotas vivos, sin ningún daño, y todo volverá a ser como antes del secuestro. La decisión está en sus manos».
Este viernes llegaron a Haití aproximadamente 100 fuerzas especiales salvadoreñas, aunque medios haitianos mencionaron hasta 300 efectivos adicionales posibles. La cifra de 3,000 militares mencionada en el análisis citado por Bukele no tuvo confirmación oficial.
El mandatario salvadoreño llega a esta confrontación respaldado por los resultados de su política de seguridad interna: El Salvador pasó de 6,656 homicidios en 2015 a apenas 82 en 2025, con una tasa inferior a uno por cada 100,000 habitantes en 2026.
Sin embargo, sus críticos señalan que Haití —donde las pandillas controlan entre el 80% y el 90% del área metropolitana de Puerto Príncipe— es un escenario radicalmente distinto, con idioma, cultura e historia propios, y donde misiones internacionales previas, incluida la intervención estadounidense de 1994 con 20,000 soldados, no lograron estabilizar el país.
Archivado en:
