Con la voz quebrada por la emoción, el empresario tabaquero Carlos «Carlito» Fuente reveló en una entrevista con el periodista cubano Ismael Cala cuál sería su primer acto ante una Cuba libre: viajar a Güines, el pueblo de la provincia de Mayabeque donde nació su abuelo Arturo Fuente, sentarse en esa tierra y «pegármela al corazón».
La conversación, grabada en República Dominicana para el podcast La Revolución de la Abundancia, es un recorrido por más de un siglo de historia familiar, legado tabaquero y una identidad cubana que Carlito lleva sembrada en el alma aunque nunca haya pisado la isla de adulto.
Cuando Cala le preguntó qué haría con una Cuba libre, Fuente respondió sin titubear: «Llegar a Cuba libremente, caminar por las calles, abrazar a la gente, oír el acento, oír su música y llegar al pueblo de Güines, donde nació mi abuelo. Sentarme en la tierra y pegármela al corazón».
Aclaró que montar una fábrica en la isla no es algo que espere hacer a su edad, pero sí sueña con retomar la relación con los vegueros cubanos y comprar hoja cubana, como hacía la industria de Tampa antes de la revolución castrista: «Tampa fabricaba 500 millones de tabaco con tabaco cubano. Eso es más que Cuba, Nicaragua, República Dominicana, México, Jamaica y Honduras hoy todos juntos».
Carlito nació en Tampa, Florida, en 1954, pero se define como criado cubano: en su hogar no se hablaba inglés y aprendió el idioma al comenzar la escuela. Frente a su fábrica dominicana sembró palmas reales en recuerdo de una fotografía de Pinar del Río que colgaba en la cocina de su abuela. «A mí me criaron cubano. Yo lo tengo sembrado en mi alma», afirmó.
Su abuelo Arturo Fuente, nacido en Güines en 1887, emigró a Estados Unidos y fundó A. Fuente & Company en West Tampa en 1912, cuando tenía apenas 15 años y buscaba sostener a su familia tras la guerra de independencia con España. Ese sacrificio es el hilo conductor de toda la conversación.
A los 16 años, al descubrir que nadie fuera de Tampa conocía el nombre de su abuelo, Carlito hizo una promesa: «Yo juré que iba a llevar el nombre de mi abuelo en el mundo entero y que lo iba a respetar». Lo cumplió junto a su padre Carlos Fuente Sr., quien falleció en agosto de 2016. «Camino por la fábrica en cada momento y oigo la voz de mi padre», confesó.
En 1980, con la industria tabaquera de Tampa en declive, la familia se trasladó a República Dominicana y empezó de cero. Allí, Carlito desafió el consenso de toda una industria que consideraba imposible cultivar hoja de capa de calidad en suelo dominicano. El resultado fue el Fuente Fuente OpusX, presentado en 1995 y considerado hoy uno de los puros más exclusivos del mundo.
Más allá del negocio, Carlito describió como «el producto más importante» de su vida la Cigar Family Charitable Foundation, cofundada en 2001 junto a la familia Newman en Bonao, República Dominicana. El complejo de 23 acres ofrece escuelas gratuitas desde preescolar hasta duodécimo grado, atención médica, formación técnica y artes marciales —no para pelear, sino para enseñar disciplina y liderazgo—. Entre el 87% y el 92% de sus graduados continúan estudios universitarios o trabajan como profesionales. En días recientes, la fundación celebró su 18ª graduación de bachiller, con egresados de enfermería e informática.
«Lo más importante, lo que se le ha enseñado a esos niños, es el término giving back, devolver», subrayó Fuente, quien atribuye esa generosidad a su madre y a los valores que absorbió de niño en aquella casita de madera de Ybor City, rodeado de tabaqueros cubanos, dominó y café.
Al cierre de la entrevista, Cala resumió con precisión el legado de su invitado: «Los cigarros llevan su nombre y el de su abuelo y el de su padre, pero los niños, las familias y los sueños que ayudó a transformar llevarán por siempre su huella».
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