Eric González, uno de los 69 cubanos deportados esta semana a Bangui (África): "Tememos por nuestras vidas"

Isabel Estua, en videollamada con su esposo, Eric Gonzalez, desde Bangui, República Centroafricana del Congo. Foto © CiberCuba

Desde Bangui, capital de la República Centroafricana, Eric González Peña y su compañero Jesús Pérez lanzaron este sábado un mensaje de angustia en una transmisión en vivo con Tania Costa, en CiberCuba: «Tememos por nuestras vidas porque salimos y vemos muchas personas armadas. Verdaderamente es terrorífico lo que nos ha tocado vivir desde que salimos».

Eric González, cubano de 44 años, afincado en Texas, junto a su esposa, ciudadana americana, y su hijo, de 3 años, forma parte del grupo de 90 inmigrantes —69 de ellos cubanos, cinco mujeres y 64 hombres— deportados este 21 de octubre desde el aeropuerto de Alexandria, Luisiana, hasta ese país africano. Su mujer, Isabel Estua, nacida en Estados Unidos, relató en la entrevista que su esposo fue detenido por ICE en marzo en su lugar de trabajo, una compañía petrolífera en Texas, y que fue trasladado a El Paso y luego a Luisiana sin que nadie le informara del destino final.

La última señal de vida que Isabel Estua recibió de su esposo fue el miércoles 21 de octubre, desde un aeropuerto de Luisiana. El viernes, ICE se limitó a confirmarle que Eric González había sido «removido», sin precisar adónde. Fue el propio Eric González quien, tras comprar un teléfono con el dinero que llevaba encima, la llamó a las ocho de la mañana de este sábado. «Me dijo: 'mi amor, ¿estás despierta?' Le dije: "Sí, yo no he dormido'. Me dice: 'estoy en África'», relató Isabel Estua.

Según los testimonios de Eric González y de Jesús Pérez, ninguno de los deportados fue informado del destino del vuelo. Solo cuando ya estaban en el aire les comunicaron que iban a «África Central», sin especificar el país. Al negarse a continuar, fueron inmovilizados. «Nos amarraron con camisas de fuerza y nos amordazaron con las esposas en las manos y en los pies», describió Eric. El trayecto duró aproximadamente 50 horas, durante las cuales permanecieron encadenados e incomunicados. «Estamos 50 horas encadenados en el avión, sin poder incluso dormir», añadió.

Al llegar a Bangui, la ONU los acogió en un edificio de apartamentos y les proporcionó ropa, vacunas y medicamentos básicos contra la malaria. Sin embargo, su situación sigue siendo precaria: no tienen documentos, carecen de estatus legal y no pueden trabajar. Isabel Estua, esposa de Eric González, citando información de Yasmani Moreno —un cubano deportado a Bangui meses antes, que permanecía allí para recibirlos—, advirtió que los deportados están «prácticamente como secuestrados. No pueden hacer nada». Moreno había denunciado previamente condiciones extremas en ese mismo lugar, incluyendo casos de malaria sin atención médica adecuada.

La noche anterior a la llegada del grupo se registró un tiroteo en las inmediaciones del edificio donde Moreno los esperaba. El Departamento de Estado de EE.UU. clasifica la República Centroafricana como Nivel 4 —«No viajar»— por conflicto armado, milicias, secuestros y riesgos sanitarios.

Isabel Estua subrayó que su esposo no tiene antecedentes criminales, que tenía un habeas corpus pendiente y que un juez había fijado el 1 de noviembre como fecha de protección para impedir su deportación hasta recibir respuesta a su caso. La abogada de la familia preparaba una moción para reabrir el expediente cuando se produjo la expulsión. «Yo soy ciudadana americana, yo nací aquí y estamos casados legalmente. Yo sé mi derecho y sé que lo que están haciendo es ilegal», declaró Estua, quien además señaló que al buscar a Eric González en el localizador de ICE, su nombre nunca apareció, ni siquiera mientras estaba detenido.

Cuba no acepta a estos deportados, lo que convierte a la República Centroafricana en destino de facto. Según un informe de Human Rights Watch publicado el 8 de octubre, entre enero de 2025 y agosto de 2026 EE.UU. transfirió a casi 28,000 personas a más de 50 países que no eran el suyo, 536 de ellas a países africanos, sin darles oportunidad real de impugnar la expulsión.

Jesús Pérez resumió desde Bangui el estado de ánimo del grupo: «Vamos a buscar ayuda, buscar alguna información que nos pueda de cierta forma ampararnos. Porque tampoco sabemos el tiempo que vamos a tener». Isabel Estua cerró la entrevista con una frase que condensa la desolación de su familia: «Nunca pensé que esto iba a pasar en el país de la libertad».

Este caso forma parte de una serie de medidas migratorias que afectan a cubanos en Estados Unidos. Sigue todos los detalles en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.

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