
El expresidente Barack Obama irrumpió este sábado en la campaña de las elecciones de mitad de mandato con los ataques más contundentes que se le recuerdan contra el presidente Donald Trump, a quien calificó de responsable de una «incompetencia como no hemos visto en tiempos modernos» durante un mitin en Cleveland, Ohio.
En una intervención de aproximadamente 40 minutos —su primera aparición en un acto de campaña de mitad de mandato—, Obama describió el segundo mandato de Trump como «dos años de caos, crueldad y corrupción» y aseguró que ningún presidente había «sobresalido tanto en el puro y simple saqueo».
El expresidente responsabilizó directamente a Trump del alza de precios del petróleo por la guerra con Irán: «Esta es la razón por la que el precio del petróleo ha subido. Nadie lo discute», recogió The New York Times.
También apuntó a los proyectos de remodelación de la Casa Blanca con adornos dorados para retratar a Trump como un mandatario desconectado de las necesidades reales de los ciudadanos. «Tiene la Casa Blanca pareciendo que Saddam Hussein abrió un Cheesecake Factory. Oro por todas partes», dijo entre risas del público.
Sobre la acumulación de riqueza del presidente desde que asumió el cargo, Obama fue igualmente directo: «Hay una cosa en la que parece concentrarse, además de la reforma del hogar. Y es en cómo enriquecerse a sí mismo, a su familia y a sus allegados».
Horas después del acto en Ohio, Obama se trasladó a Detroit, Michigan, donde respaldó al candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed y a la candidata a gobernadora Jocelyn Benson ante más de 4,300 personas, en el primer día de votación presencial anticipada en ese estado, según el WSJ.
Mientras Obama hablaba en Michigan, Trump tomaba el escenario en Perry, Georgia, en un inusual cruce simultáneo entre los dos presidentes. Trump calificó a Obama de «mal presidente», lo identificó repetidamente por su nombre completo —«Barack Hussein Obama»— y afirmó falsamente que el acto en Michigan había estado «vacío».
La rivalidad entre ambos tiene raíces profundas. Trump fue el principal impulsor de la teoría racista y falsa de que Obama no había nacido en Estados Unidos, presión que en 2011 llevó a la Casa Blanca a publicar el certificado literal de nacimiento.
En Detroit, Obama aludió a ese episodio al defender al candidato El-Sayed, a quien los republicanos cuestionan por su fe musulmana: «Ya hemos visto esta película: yo la protagonicé. Tengo el certificado literal de nacimiento para demostrarlo. Esto no funcionó conmigo. No en Michigan. No va a funcionar con Abdul».
En junio pasado, Obama ya había señalado que Trump tenía una «obsesión» con él y que ocupaba una «suite» en su cabeza. Trump, por su parte, respondió este sábado que las críticas de Obama son señal de fortaleza republicana: «Los hemos derrotado. Cuando empecé, teníamos un Partido Republicano mucho más débil. Y luego me presenté, y gané».
El contexto electoral es determinante: las elecciones del 3 de noviembre renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, con los republicanos partiendo de mayorías estrechas. La aprobación de Trump se sitúa entre 31% y 36% según distintas encuestas, y el 65% de los estadounidenses lo culpa de los altos precios, de acuerdo con un sondeo de AP-NORC del 23 de octubre.
Trump, que votó de forma anticipada en Florida antes de su mitin en Georgia, insistió en que los demócratas son «extremistas peligrosos» y pidió a sus seguidores que «finjan que estoy en la papeleta». «Estamos en la era dorada de América», proclamó ante sus simpatizantes en Perry.
Obama también criticó al candidato republicano a gobernador de Ohio, Vivek Ramaswamy, por un anuncio de campaña que utilizó a la madre distanciada de su rival demócrata, Amy Acton. «Hay una decencia que debemos esperar de nuestros funcionarios públicos», dijo el expresidente. «No sé qué ha pasado para que los estándares de comportamiento hayan caído tan bajo».
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