
Javier Ernesto Martín Gutiérrez, el luchador de artes marciales mixtas conocido como «Spiderman», completó este sábado medio año de encarcelamiento en la prisión de máxima seguridad Combinado del Este, en La Habana, sin que la Fiscalía haya formulado cargos formales ni fijado fecha para su juicio, según denunció su pareja a Martí Noticias.
Lisandra Cuza, compañera del deportista de 34 años, resumió así la situación: «Cumple seis meses ya de su detención y seguimos en el mismo lugar, no tenemos respuesta de nada sobre su proceso. No han dado ninguna petición fiscal, no han dado fecha de juicio».
Martín Gutiérrez fue arrestado el 24 de abril por agentes vestidos de civil cuando regresaba de entrenar en el municipio habanero de Marianao.
La detención se produjo tras nueve días de transmisiones en vivo desde el balcón de su vivienda, en las que el campeón de la Liga Cubana de Artes Marciales Mixtas cuestionó los prolongados apagones, la escasez de alimentos y medicamentos, y la crisis económica, y afirmó que «el sistema comunista está muerto».
Tras su arresto fue trasladado primero a Villa Marista —sede de la Seguridad del Estado— y posteriormente al Combinado del Este, donde permanece recluido.
El cuadro jurídico se ha agravado con el tiempo: al cargo inicial de desórdenes públicos se sumaron, a mediados de septiembre, las acusaciones de desacato y propaganda contra el orden constitucional.
Lo que resulta especialmente llamativo es que el cargo de desacato había sido retirado al inicio del proceso por falta de elementos para sostenerlo. «Se comprobó que él no había cometido ningún desacato y resulta que ahora se lo vuelven a poner», denunció Cuza.
La defensa conoció las nuevas imputaciones no por notificación directa, sino a través de un documento del tribunal que rechazaba una solicitud de control judicial. El abogado tampoco ha podido acceder al expediente: cuando acudió a Villa Marista, le respondieron que «todavía no lo habían mandado, que estaba en el tribunal».
La organización de asesoría legal Cubalex analizó el caso y concluyó que el tribunal ratificó la prisión provisional sin escuchar al acusado, sin identificar un riesgo procesal concreto y con una fundamentación que ocupa un solo párrafo, lo que vulnera la Ley del Proceso Penal cubana.
Las condiciones de reclusión añaden otro motivo de preocupación. Cuza alertó que los presos del Combinado del Este han pasado días sin agua potable, con escasez de alimentos y más de una semana sin poder comunicarse por teléfono con sus familias debido a fallas en el servicio.
Desde el inicio de su encarcelamiento, Martín Gutiérrez perdió aproximadamente 25 libras por alimentación deficiente y, en una carta enviada desde prisión en agosto, reafirmó su postura: «No me van a doblegar».
La familia ha presentado cuatro solicitudes de cambio de medida cautelar para que el deportista espere el proceso fuera de la cárcel; todas han sido rechazadas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, lo calificó de «injustamente detenido» en agosto y recordó que fue arrestado por expresarse pacíficamente desde su vivienda.
El caso se enmarca en un contexto de represión creciente: la organización Prisoners Defenders registró un récord histórico de 1,372 presos políticos en Cuba hasta el 1 de octubre, entre ellos 40 menores y 158 mujeres.
En julio, Martín Gutiérrez advirtió que se declararía en huelga de hambre si al cumplirse seis meses de detención no se fijaba fecha para su juicio. Ese plazo ya se ha cumplido y el silencio del régimen es la única respuesta.
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