
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó este domingo con cautela y afecto al regreso de la líder opositora venezolana María Corina Machado a Venezuela, donde reapareció públicamente por primera vez en casi diez meses durante una eucaristía en el estado Lara.
«Es una mujer muy agradable. Me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Y espero que esté a salvo», declaró Trump a reporteros a su salida de la Casa Blanca, según informó la agencia EFE.
El mandatario no ofreció detalles sobre las circunstancias del retorno de la opositora y se limitó a agregar: «Nos está yendo muy bien en Venezuela».
Machado hizo su primera aparición pública en el Santuario de la Divina Pastora, en la localidad de Santa Rosa, donde simpatizantes de su partido, Vente Venezuela, la recibieron entre abrazos y consignas de apoyo.
La propia Machado confirmó su regreso con un escueto mensaje en la red social X: «Estoy aquí. Con ustedes».
Desde Madrid, el candidato presidencial opositor Edmundo González Urrutia —exiliado en España desde septiembre de 2024— celebró la noticia con un mensaje emotivo: «Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano».
González también anunció que él mismo regresará «muy pronto» a Venezuela, con la promesa de que el país avance «verdaderamente hacia la libertad».
El retorno de Machado pone fin a una ausencia que se extendió por casi diez meses y que estuvo marcada por múltiples intentos fallidos de volver al país.
La opositora salió clandestinamente de Venezuela entre la noche del 8 y la madrugada del 9 de diciembre de 2025, disfrazada, por vía terrestre hasta la costa y luego en embarcación hacia Curazao, para recoger el Premio Nobel de la Paz 2025 en Oslo el 11 de diciembre de ese año.
Desde entonces, intentó regresar al menos siete veces sin éxito, incluyendo tres intentos el 22 de septiembre de 2026 desde Ciudad de Panamá.
El vínculo entre Machado y Trump se estrechó el 15 de enero de 2026, cuando la opositora entregó simbólicamente la medalla de su Nobel al presidente estadounidense en la Casa Blanca, gesto que el Comité Noruego aclaró que no transfería la titularidad del galardón.
El regreso se produce en un momento de profunda transformación política en Venezuela: tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de año, la presidenta encargada Delcy Rodríguez asumió el poder y respaldó un polémico acuerdo petrolero con Washington por el que el Pentágono adquiriría una participación del 35% en la matriz de NABEP, empresa con derechos de explotación sobre 17 campos petroleros venezolanos.
Según una investigación de ABC, el regreso fue posible gracias a una operación diplomática en la que participaron varios países y que no encontró oposición por parte de la Casa Blanca, circunstancia que los medios que siguieron el caso califican como determinante para que el retorno pudiera materializarse.
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