
A partir del próximo domingo, La Habana quedará una hora por delante de Miami por primera vez en años: mientras Florida atrasa sus relojes a las 2:00 a.m. y pasa al horario estándar del Este (UTC-5), Cuba se queda en UTC-4 tras la decisión del régimen de mantener el horario de verano hasta noviembre de 2027 por la crisis energética.
El sábado, el Ministerio de Energía y Minas y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social emitieron una nota conjunta confirmando que Cuba no realizará el cambio de hora previsto. «Se ha decidido mantener el horario de verano en el país hasta el 7 de noviembre de 2027, fecha en la que correspondería el cambio el próximo año», indica el comunicado.
La consecuencia inmediata para la diáspora es concreta: del 1 de noviembre de 2026 al 14 de marzo de 2027, cuando el reloj de Miami marque las 8:00 p.m., en La Habana serán las 9:00 p.m. Si en Miami es mediodía, en Cuba es la 1:00 p.m. Tras el 14 de marzo, cuando EE.UU. vuelva a adelantar la hora, ambas ciudades recuperarán la sincronía.
Esta asimetría tiene efectos prácticos que conviene tener en cuenta:
- Llamadas y videollamadas: hay que sumar una hora a la hora de Miami. Una llamada planeada para las 9:00 p.m. llegará cuando en La Habana ya son las 10:00 p.m.
- Vuelos: los boletos indican hora local de cada ciudad. Un vuelo que despega de Miami a las 8:00 a.m. aterriza en La Habana cuando allí son las 9:00 a.m.
- Citas consulares y de embajada: conviene verificar en qué zona horaria está fijada la cita para no llegar con una hora de retraso.
- Recargas y remesas: los servicios con horario de corte que operan hasta cierta hora de Miami cerrarán una hora antes según el reloj cubano.
- Teléfonos celulares: los dispositivos configurados para seguir la zona horaria de EE.UU. cambiarán la hora automáticamente el domingo, lo que puede generar confusión.
Respecto a España, la diferencia con Cuba también se amplió: este domingo la Península retrasó sus relojes y pasó a UTC+1. Con Cuba en UTC-4, la diferencia es ahora de cinco horas — cuando en Madrid son las 6:00 p.m., en La Habana es la 1:00 p.m. — y se mantendrá hasta el 28 de marzo de 2027.
La medida no es técnica ni neutral. Es consecuencia directa de la crisis energética que arrastra el régimen cubano desde 2024, con apagones que superan las 20 horas diarias en La Habana y llegan a tres días consecutivos en provincias. Este domingo, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de apenas 990 MW frente a una demanda de 2,850 MW, un déficit de 1,730 MW.
El régimen justifica la decisión argumentando que mantener el reloj adelantado evitará un aumento de los cortes de 126 megavatios en el horario vespertino de máxima demanda: 76 MW por ahorro en iluminación artificial y 50 MW por generación solar fotovoltaica. Como efecto colateral, el gobierno dispuso retrasar 30 minutos la entrada a escuelas y centros de trabajo desde el 1 de noviembre hasta el 14 de marzo de 2027.
Las reacciones en redes sociales fueron mayoritariamente escépticas. «Da lo mismo cualquier horario si no tenemos corriente ni cuando amanece ni cuando anochece», resumió un comentario representativo. Otro usuario fue más directo: «Si nunca hay corriente, ¿para quién van a ahorrar?»
En EE.UU., el debate sobre eliminar el cambio de hora sigue abierto: la Cámara de Representantes aprobó en julio la Sunshine Protection Act por 308 votos contra 117, que haría permanente el horario de verano. Si el Senado la aprobara, Florida dejaría de atrasar el reloj en otoño y Cuba y Miami volverían a coincidir en hora todo el año — pero por ahora el proyecto permanece bloqueado.
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