Debate tenso en la ONU sobre el embargo a Cuba: La dictadura busca su 34ª votación entre presiones de EE.UU. y posibles cambios de voto en América Latina

ONU (imagen de referencia) Foto © Web Naciones Unidas

La Asamblea General de la ONU vivió un tenso enfrentamiento este martes en el debate sobre la resolución anual que el régimen cubano presenta desde 1992 para exigir el fin del embargo estadounidense, en lo que será la 34ª edición de este ejercicio diplomático no vinculante ante los 193 Estados miembros.

El debate se extiende hasta el miércoles, cuando está prevista la votación. La resolución, titulada oficialmente «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba» —denominación que responde a la terminología del régimen—, ha sido aprobada casi cada año por amplia mayoría, aunque sin ningún efecto jurídico: solo el Congreso de EE.UU. tiene potestad para levantar el embargo.

¿Por qué hubo un tenso debate en la ONU hoy?

En la Asamblea General de la ONU se vivió un tenso enfrentamiento durante el debate, cuando el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y otros integrantes de la delegación cubana se levantaron de sus asientos y se acercaron al estrado para interrumpir al embajador de Estados Unidos, Michael Waltz (Mike Waltz).

El presidente de la Asamblea General amenazó con suspender la sesión ante las interrupciones y los reproches cruzados. Además, pidió a Rodríguez regresar a su asiento.

Waltz rechazó las interrupciones y aseguró que no se dejaría intimidar. La delegación cubana presentó al menos tres mociones de orden, todas rechazadas, mientras Rodríguez acusó públicamente de mentiroso al diplomático estadounidense.

Durante su intervención, Waltz acusó a la élite gobernante cubana de enriquecerse mientras la población enfrenta graves dificultades económicas, mostrando fotografías de artículos de lujo y propiedades atribuidas a Fidel Castro y su familia.

También citó una investigación del Miami Herald sobre GAESA, que habría acumulado 18,000 millones de dólares en ganancias y 14,000 millones en efectivo.

Cae el apoyo a Cuba en el debate sobre el bloqueo

El apoyo internacional a la posición cubana ha caído de forma sostenida: de 187 votos a favor en 2024 pasó a 165 en octubre de 2025 —el peor resultado desde 2010—, con siete países votando en contra: EE.UU., Israel, Argentina, Paraguay, Ucrania, Macedonia del Norte y Hungría.

La señal más alarmante para La Habana llegó en julio de 2026, cuando una votación procedimental para autorizar un debate extraordinario sobre el embargo obtuvo apenas 136 votos a favor, con 30 abstenciones y nueve en contra, entre ellos Costa Rica, que había cerrado su embajada en La Habana en marzo de ese año.

La administración Trump ha desplegado una ofensiva diplomática sin precedentes para erosionar el respaldo a Cuba. El propio Miguel Díaz-Canel reconoció en su programa de radio que se trata de «la ofensiva diplomática y comunicacional más intensa como nunca antes», y admitió que «hay personas que van a cambiar su voto porque están intimidadas por las presiones de Estados Unidos».

Entre los países que podrían modificar su posición figuran Alemania, que votó a favor ininterrumpidamente desde 2002 y cuyo secretario de Estado de Exteriores señaló que la posición «aún no está decidida.

Canadá, que se abstuvo en julio y mantiene su postura «en consideración»; y varios países del Caribe, donde Trinidad y Tobago ya rompió su patrón histórico al abstenerse en la votación procedimental.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla acusó al secretario de Estado Marco Rubio de «chantajear» a jefes de Estado y denunció que un gobierno latinoamericano actuaba bajo instrucciones de Washington, sin identificarlo. Rubio contactó directamente al presidente salvadoreño Nayib Bukele para pedirle que se alineara con Washington.

La ofensiva estadounidense incluyó un foro celebrado el 20 de octubre en la sede de la ONU, organizado por el embajador Mike Waltz y titulado «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta», con la participación del preso político liberado José Daniel Ferrer y el artista Luis Manuel Otero Alcántara.

Diplomáticos cubanos protagonizaron un acto de repudio en los pasillos de la ONU, gritando «terroristas» y «fuera de la ONU» a los panelistas.

Ante la Asamblea, el régimen defenderá que el embargo causó un impacto de 8,056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, y pérdidas acumuladas de más de 178.700 millones en seis décadas.

Se trata de estimaciones propias del gobierno cubano, no auditadas de forma independiente, que contrastan con datos citados por la diplomacia estadounidense. En 2025, EE.UU. exportó a Cuba más de 810 millones de dólares en productos, y el régimen gastó en 2024 once veces más en sostener su industria turística —controlada por el conglomerado militar GAESA— que en salud y educación combinadas.

La encargada de negocios de EE.UU. en Barbados, Karin Sullivan, dirigió un artículo de opinión a los gobiernos del Caribe argumentando que «¿por qué se apagan las luces? Porque el régimen incompetente se pone a sí mismo primero».

El máximo histórico de apoyo a la resolución fue de 191 votos en 2016, durante el deshielo impulsado por Barack Obama, cuando EE.UU. e Israel se abstuvieron por primera vez. La votación de este miércoles podría marcar un nuevo mínimo histórico y convertirse en el termómetro más preciso del aislamiento creciente de la dictadura cubana en los foros internacionales.

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