
Una cubana residente en Estados Unidos aseguró que su decisión de votar por los demócratas le ha costado conflictos y distanciamientos con familiares y amistades, pero afirmó que no se arrepiente porque considera que su voto fue una forma de defender a los inmigrantes y a las familias afectadas por las políticas migratorias.
En una publicación compartida el domingo en Facebook, Lucía Pereira expresó su malestar por las consecuencias personales de su decisión electoral y defendió su derecho a pensar de manera diferente a sus allegados.
«Mi voto por los azules me costó familia y amistades, pero no me arrepiento», escribió.
La mujer explicó que nunca imaginó que ejercer su derecho al voto pudiera ocasionarle problemas con personas cercanas, pero aseguró que está dispuesta a asumir esas consecuencias antes que renunciar a sus principios.
En su mensaje, Pereira utilizó la expresión «los azules», una referencia al Partido Demócrata estadounidense, y explicó que su elección estuvo motivada principalmente por la situación de los inmigrantes que viven en Estados Unidos sin un estatus migratorio regular.
«Voté por mis amigos inmigrantes, por los que no tienen papeles, por los que viven con miedo, por los que trabajan todos los días buscando un futuro mejor», expresó.
La cubana aseguró que también pensó en quienes no tienen derecho al voto, pero cuyas vidas pueden verse afectadas por las decisiones de las autoridades estadounidenses.
En particular, mencionó a las madres que sufren por sus hijos y a los menores separados de sus padres, situaciones que presentó como parte de las razones que determinaron su postura política.
«Voté en contra de la separación de las familias. Voté por la humanidad, por la compasión y por quienes muchas veces no tienen voz», afirmó.
Para Pereira, las diferencias políticas no deberían convertirse en un motivo para romper vínculos personales. Sin embargo, sostuvo que tampoco está dispuesta a ocultar sus opiniones para conservar la aprobación de familiares y amigos.
«No necesito que todos compartan mis ideas, pero tampoco voy a permitir que nadie me haga sentir vergüenza por defenderlas», señaló.
También dirigió unas palabras a los familiares y amigos que, según su relato, se alejaron por su posición política: «Los puedo querer mucho, pero no voy a cambiar mis convicciones para conservar su cariño», manifestó.
«Prefiero perder amistades antes que perder mi sensibilidad ante el sufrimiento de otros», añadió en una expresión contundente.
Pereira cerró su publicación reafirmando su decisión electoral y señalando que no considera necesario contar con el respaldo de todas las personas de su entorno.
«Sí, voté por los azules. Pero sobre todo, voté por mis amigos, por los inmigrantes sin papeles, por los que no pueden votar y por las familias que merecen permanecer unidas», expresó.
Y concluyó con otra declaración: «Mi conciencia vale más que la aprobación de los demás».
No es la primera vez que Pereira responde públicamente a las críticas por su postura política. En otra publicación de Facebook, difundida dos días antes, había expresado su rechazo a los cuestionamientos que recibió por votar en contra de Donald Trump.
«A todos los que me critican por haber votado en contra de Donald Trump, quiero dejarles algo bien claro: no necesito la aprobación de nadie para tener mis propias opiniones», escribió entonces.
La cubana sostuvo que apoyar al presidente estadounidense es una decisión personal que no todos están obligados a compartir.
«Que tú apoyes a Donald Trump no significa que yo tenga que apoyarlo. Yo respeto tu decisión y espero el mismo respeto por la mía», manifestó.
En aquella publicación también lamentó que las diferencias partidistas puedan afectar las relaciones familiares y de amistad.
Su declaración terminó con una reafirmación de su postura: «¡Yo voté por los azules!».
Sus declaraciones se conocen en medio de las votaciones anticipadas para las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre, cuando las políticas migratorias y las deportaciones forman parte de los asuntos que generan debate entre los electores de origen cubano.
En los últimos días, otras cubanas han compartido públicamente sus decisiones electorales, algunas de ellas contrarias a sus preferencias partidistas anteriores.
Recientemente, Lisbeth Arzola Fadragas, una cubana afiliada al Partido Republicano que había votado anteriormente por Donald Trump, anunció que esta vez había votado por candidatos demócratas.
Arzola explicó que su decisión estuvo relacionada con la situación de los inmigrantes, incluidos quienes trabajan en Estados Unidos sin haber conseguido regularizar su estatus.
Un día después, otra cubana residente en Miami, Miriam Bidot, también identificada como republicana, defendió públicamente su decisión de votar demócrata, alegando motivos relacionados con la inmigración, la atención médica y el rechazo a la discriminación.
Las posturas individuales contrastan con los resultados de la encuesta FIU Cuba Poll 2026, que encontró que el 68% de los cubanoamericanos entrevistados en Miami-Dade tenía intención de votar por candidatos republicanos al Congreso, aunque el 76% rechazaba las deportaciones de cubanos sin estatus legal y sin antecedentes penales.
La encuesta, realizada entre el 4 y el 29 de septiembre a 1,004 adultos cubanoamericanos del condado, muestra que el desacuerdo con determinadas políticas migratorias no implica necesariamente un cambio de preferencia partidista entre los electores de esa comunidad.
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