
Una cita migratoria programada terminó con una cubana detenida por ICE y una familia sumida en dificultades económicas. Su esposo, ciudadano estadounidense, vio venirse abajo su negocio de construcción, que llegó a emplear a 16 trabajadores, mientras intentaba cuidar de su hija pequeña, atender a su padre anciano y conseguir la liberación de su esposa.
El caso fue documentado en un reportaje conjunto de El País y Puente News Collaborative, publicado el miércoles 28 de octubre, que analiza las consecuencias de las operaciones migratorias de la administración Trump para las familias y los negocios estadounidenses.
La cubana, identificada como N. G. M., fue arrestada el 6 de febrero de 2026 cuando acudió a una cita de control migratorio en Dallas, Texas, mientras tramitaba su residencia permanente por matrimonio.
Su esposo explicó que, tras la detención, tuvo que asumir el cuidado de su hija y de su padre, un veterano estadounidense de avanzada edad, responsabilidades de las que anteriormente se ocupaba la mujer.
A estas dificultades se sumó la batalla legal para evitar su deportación. Después de una experiencia que calificó de negativa con sus abogados, el hombre decidió asumir personalmente buena parte de los trámites judiciales, una tarea que terminó consumiendo el tiempo que antes dedicaba a su empresa.
La separación también agotó los recursos económicos de la familia. En una campaña de recaudación publicada en GoFundMe, el esposo explicó el 5 de octubre que, los aproximadamente 23,000 dólares recaudados inicialmente ya se habían agotado en gastos legales, traslados, cuidado infantil y otras necesidades familiares.
Además, aseguró que su esposa llevaba casi ocho meses detenida y que continuaba luchando por su liberación.
«Algo tiene que cambiar», declaró al referirse a la complejidad del sistema migratorio estadounidense.
¿Por qué fue detenida la cubana?
Según informó FOX 4 Dallas, ICE sostuvo que la mujer había sido expulsada de Estados Unidos en 2018 después de intentar ingresar con un pasaporte peruano presuntamente fraudulento.
La agencia también señaló que volvió a cruzar la frontera suroeste sin autorización el 9 de agosto de 2022, una conducta que calificó como delito federal.
Sin embargo, el medio señaló que no encontró registros de que la cubana hubiera cometido otros delitos después de su reingreso a Estados Unidos en 2022.
El arresto se produjo cuando la mujer acudía a cumplir con una cita programada, pese a que, según su esposo, la pareja había asistido a todas las audiencias y controles requeridos.
El caso recuerda al de otra cubana casada con un veterano estadounidense, detenida durante una cita migratoria en Dallas, que llevaba casi diez meses bajo custodia de ICE cuando su situación fue divulgada en septiembre.
Las consecuencias económicas de las operaciones migratorias se extienden a otros negocios. Según el reportaje de El País, constructores del sur de Texas aseguran que los plazos para terminar viviendas básicas se han duplicado por la escasez de trabajadores.
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