
El Consejo de la Administración Municipal (CAM) de Plaza de la Revolución desmintió este miércoles una convocatoria que circulaba en redes sociales anunciando una actividad llamada «Fiesta del Terror» en La Piragua, el popular espacio recreativo del Malecón habanero, supuestamente programada para el sábado.
Según el órgano de gobierno local, la información es falsa: la actividad no cuenta con la autorización de la Comisión de Recreación del territorio y, por tanto, no se llevará a cabo. El aviso fue publicado en el perfil de Facebook del CAM y recogido por el medio oficialista Tribuna de La Habana.
El periodista José Raúl Gallego respondió con ironía: «No es en La Piragua: la fiesta del terror es en toda Cuba y de forma permanente: sin luz, sin comida, sin medicinas, sin futuro, con asaltos, con represión, con la gente viviendo cada día más como si fueran zombies y en el pico de la piragua».
El episodio se produce en vísperas de Halloween, celebración que ha ganado terreno en La Habana desde aproximadamente 2013, sobre todo en la vida nocturna de clubes privados, bares y paladares.
La Piragua, explanada ubicada junto al Hotel Nacional de Cuba en el municipio Plaza de la Revolución, es uno de los escenarios de mayor convocatoria en la capital para conciertos, espectáculos de danza y celebraciones comunitarias.
El espacio ha sido objeto de polémica recurrente en 2026: mientras el gobierno garantiza electricidad para los eventos que allí se celebran, los barrios aledaños padecen prolongados apagones. En julio, el Gobierno Provincial anunció un concierto gratuito en La Piragua para celebrar el campeonato de Industriales mientras vecinos de la zona llevaban más de 24 horas sin electricidad.
En mayo, un residente del edificio Focsa denunció que su barrio tenía apenas cuatro horas de luz mientras una fiesta en La Piragua permanecía iluminada hasta las dos de la madrugada.
No es la primera vez que una celebración de Halloween desata controversia en la Isla. En octubre de 2023, el gobierno cerró temporalmente el club Maxim Rock tras un incidente en una fiesta en que un asistente se disfrazó de oficial nazi; el cierre fue criticado como pretexto para clausurar un espacio cultural alternativo, y siete funcionarios fueron sancionados por el episodio.
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