La candidata demócrata al Senado de Florida Angie Nixon rechazó de forma categórica cualquier intervención militar estadounidense contra el régimen cubano en declaraciones exclusivas a este medio, argumentando que las guerras generan víctimas civiles impredecibles y que la administración Trump ha demostrado no ser de fiar en ese tipo de decisiones.
«No apoyo el uso de la fuerza militar. Todos sabemos cómo comienza la guerra, pero nunca cómo termina, y especialmente cuántas personas inocentes que dañan», afirmó Nixon en la entrevista.
Para respaldar su postura, Nixon recurrió al conflicto con Irán como advertencia concreta. «Ahora mismo tenemos el ejemplo de Irán, donde casi 20 de nuestros soldados murieron y un número desconocido fue herido. Y luego estamos recibiendo reportes de que puede ser peor que eso. Mientras tanto, el régimen iraní permanece intacto», señaló.
Las cifras del Pentágono, según datos del Washington Post y Stars and Stripes, registraban al cierre de esta semana 23 militares estadounidenses muertos y más de 865 heridos en operaciones vinculadas a la Operación Furia Épica, iniciada el 28 de febrero de 2026.
Nixon también apuntó a las consecuencias económicas del conflicto: el precio del combustible —y con él el costo de vida— se ha disparado, mientras el régimen iraní sigue en pie. Con ese telón de fondo, calificó la gestión de Trump en ese frente como «total incompetencia y liderazgo desgraciado de la administración».
La candidata fue más allá y cuestionó la fiabilidad institucional de la Casa Blanca: «No pueden ser confiados, especialmente cuando puede ir alrededor del Congreso en temas tan serios como la guerra, a unos kilómetros de nuestras fronteras».
Las declaraciones llegan en la recta final de la campaña para la elección especial al Senado de Florida del 3 de noviembre, convocada para cubrir el escaño que dejó vacante Marco Rubio al ser designado secretario de Estado. Nixon compite contra la republicana Ashley Moody.
El contexto retórico que rodea sus palabras es relevante. A finales de octubre, Trump volvió a hacer referencias a enviar buques militares frente a las costas cubanas tras las operaciones en Irán, aunque el 26 de septiembre había descartado formalmente una intervención militar y apostado por la vía diplomática: «Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo. No creo que necesitemos recurrir a la vía militar».
Las declaraciones sobre Cuba se producen días después de que Nixon generara una ola de críticas al responder de forma ambigua en CBS News cuando le preguntaron si Cuba es una dictadura. En la entrevista con este medio, Nixon rectificó sin ambigüedad: «Cuba es una dictadura, absolutamente. No apoyo a Fidel Castro ni apoyo que se le rindan homenajes».
Nixon también rechazó las acusaciones de comunista lanzadas por Trump y los republicanos, y prometió defender en el Senado la legalización de cubanos con formulario I-220A bajo la Ley de Ajuste Cubano, en un momento en que se estima que entre 400,000 y 500,000 cubanos se encuentran en ese limbo migratorio.
El promedio de encuestas de The Hill situaba a Moody con una ventaja de 6,5 puntos sobre Nixon a cuatro días de la votación.
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