Una madre cubana residente en Italia ha compartido una emotiva reflexión en TikTok sobre por qué sigue llevando a su hijo de 14 años a la escuela a pesar de que ya tiene edad para ir solo. Detrás de ese gesto cotidiano hay una historia de separación familiar que explica por qué ahora quiere aprovechar cada momento a su lado.
La cubana, conocida en TikTok como Clau.isla (@claudia.gmez.velz), contó en un video publicado en su cuenta que estuvo dos años y cuatro meses separada de su hijo debido a la emigración, una experiencia que la hizo valorar todavía más los pequeños momentos que ahora pueden compartir.
«La vida es corta porque los momentos no son eternos, porque ellos no siempre van a estar pequeños, porque ellos no siempre van a estar al lado de nosotros», reflexionó.
La madre confesó que aquella separación fue especialmente dolorosa y que siente que se perdió una parte importante de la infancia de su hijo. «Yo estuve dos años y cuatro meses lejos de él y me perdí tantas cosas, me perdí tantos momentos, me perdí tanto, tanto, tanto que ahora que está aquí...», expresó emocionada.
Ahora que tiene disponibilidad de tiempo porque no está trabajando, aprovecha para llevarlo y recogerlo de la escuela, darle la mano y abrazarlo, incluso delante de sus compañeros. Según contó, su hijo disfruta mucho de esos momentos con ella, incluso de los besos y abrazos delante de sus compañeros.
Para esta cubana, que su hijo tenga 14 años no significa que deba renunciar a acompañarlo. Sabe que llegará el momento en que él quiera hacer las cosas por su cuenta, pero mientras tanto prefiere disfrutar de su compañía.
«Eso llegará en su momento, incluso llegará en el momento que tú ni lo estás esperando», aseguró.
Y añadió: «Ese momento no está fijado en el calendario, como no está fijado en el calendario el día que podemos llevarlo a la escuela y el día que terminemos de llevarlo. Eso no tiene calendario».
Su reflexión estuvo acompañada de un consejo para otros padres: no dejar para mañana los abrazos, los besos y los momentos compartidos con sus hijos.
«Mientras puedas llevarlo, llévalo. Mientras puedas darle la mano, dale la mano. Mientras que le puedes abrazar, darle un beso delante de los amigos, delante de quien sea, que no te dé pena, señores, háganlo», insistió.
También recordó que el tiempo pasa demasiado rápido y que muchas veces solo se comprende el valor de esos momentos cuando ya no es posible recuperarlos. «Vienen después los arrepentimientos», advirtió.
Su mensaje no estuvo dirigido únicamente a los padres, sino también a otros familiares: «Sean tíos, sean abuelos, no solamente de nombre y de lejitos. Háganlo lo necesario por la familia, que eso siempre se va a quedar aquí».
La experiencia de Claudia recuerda otras historias de familias cubanas que han tenido que afrontar largas separaciones debido a la emigración. Recientemente, una cubana protagonizó un emotivo reencuentro con su hijo en una escuela después de cuatro años sin abrazarlo, mientras que otra historia compartida en redes mostró un reencuentro familiar en Italia marcado por los abrazos y las lágrimas.
Claudia, por su parte, tiene claro que quiere seguir acompañando a su hijo mientras ambos puedan disfrutar de esa rutina que para otros puede parecer insignificante, pero que para ella tiene un valor enorme.
«Lo traigo hasta que el tiempo me lo permita, hasta que la vida me lo permita», concluyó. «Porque no sé cuándo vuelva a hacerlo. En un abrir y cerrar de ojos ya estamos atrás y ellos están ya crecidos».
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