
El Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó este viernes una posible venta a Ucrania de 500 misiles interceptores Patriot PAC-3 MSE, valorada en unos 2.100 millones de dólares, para reforzar su defensa aérea frente a los ataques rusos.
Sin embargo, los proyectiles podrían no llegar hasta los primeros años de la década de 2030, cuando Ucrania necesita con urgencia ese armamento para afrontar este invierno.
La operación será financiada mediante aportaciones de Alemania, Canadá y Noruega a través del programa JUMPSTART, además de fondos ucranianos respaldados por un préstamo de la Unión Europea, sin utilizar recursos estadounidenses, según la notificación oficial del Departamento de Estado.
El anuncio se produjo durante la reunión de ministros de Exteriores del G20 celebrada en Atlanta (Georgia), bajo la presidencia del secretario de Estado, Marco Rubio, después de varias semanas de denuncias de Kiev sobre retrasos en el suministro de municiones que ya habían sido pagadas por sus aliados.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, recibió la autorización con una mezcla de gratitud y preocupación. En un mensaje publicado en X, calificó la decisión de importante para la defensa del país, pero advirtió que las entregas podrían comenzar «solo dentro de varios años», un plazo incompatible con las necesidades inmediatas de Ucrania.
La previsión fue confirmada por dos fuentes familiarizadas con la operación, citadas por Reuters, según las cuales los interceptores todavía deben fabricarse y no se espera su entrega hasta aproximadamente 2032. El comunicado oficial estadounidense, por su parte, no establece un calendario de suministro.
La autorización, que todavía está sujeta a revisión del Congreso, contempla además repuestos y apoyo logístico. El fabricante principal será la compañía estadounidense Lockheed Martin, responsable de los interceptores PAC-3 MSE, diseñados para neutralizar misiles balísticos y otras amenazas aéreas.
Zelenski recordó que había solicitado a Washington un paquete de apoyo para el invierno de 2026-2027 que permitiera recibir 100 interceptores Patriot mensuales. Según explicó, los 500 misiles autorizados serían suficientes para reforzar considerablemente la protección del espacio aéreo ucraniano durante los próximos meses, precisamente cuando Rusia intensifica sus ataques contra la infraestructura energética del país.
«Los rusos atacan nuestra infraestructura energética todos los días», denunció el mandatario, quien aseguró que durante las dos últimas semanas de octubre se registraron más de 30 ataques contra componentes críticos de la red eléctrica ucraniana.
Para resolver la demora, Zelenski propuso que Estados Unidos y sus aliados entreguen ahora interceptores existentes en sus arsenales y repongan posteriormente esas reservas con los misiles que ya están contratados y financiados. Según Reuters, el Ministerio de Defensa ucraniano también está promoviendo esa alternativa ante el Pentágono para adelantar las entregas.
El anuncio llega en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Kiev. La administración de Donald Trump suspendió recientemente la aplicación de nuevas sanciones y restricciones contra Rusia, previstas en una ley aprobada por el Congreso, y facilitó un acuerdo para importar diésel ruso.
Trump también criticó a Zelenski por mantener los ataques contra refinerías rusas y cuestionó su disposición a negociar la paz.
Rubio, por su parte, ha rechazado que exista una decisión política deliberada de perjudicar a Ucrania mediante la retención de suministros militares, aunque reconoció que determinadas entregas podrían haberse retrasado. La autorización de los Patriot no resuelve, por ahora, el problema de los plazos ni las necesidades defensivas inmediatas de Kiev.
La reunión del G20 en Atlanta estuvo marcada además por la presencia del ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov. Las objeciones de varios representantes europeos y de otros países a aparecer fotografiados junto al canciller ruso llevaron a cancelar la tradicional fotografía de familia, por decisión de Rubio.
Ucrania, que no pertenece al G20 pero había participado en reuniones anteriores, no fue invitada por Estados Unidos, país anfitrión.
Pese a las discrepancias, Zelenski agradeció expresamente a Trump, Rubio y al Departamento de Estado la autorización de la venta, aunque insistió en la necesidad de acelerar el suministro.
«Pedimos decisiones que garanticen la protección de vidas no pasado mañana ni en algún momento futuro, sino en el preciso momento en que existe la amenaza, cuando Rusia mata y destruye», concluyó el presidente ucraniano.
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