El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías, de Esmeralda, en la diócesis de Camagüey, publicó este domingo una reflexión sobre la libertad y las Bienaventuranzas con motivo de la Solemnidad de Todos los Santos, tomando como punto de partida el Evangelio de Mateo 5,1-12.
El texto, publicado en Facebook, propone leer ese fragmento del Sermón de la Montaña como un discurso sobre la libertad, y arranca con una distinción que el párroco considera fundamental: la diferencia entre el libre albedrío y la libertad verdadera.
«La libertad es la capacidad de elegir en cada momento el bien mayor», afirmó Reyes, y añadió que «la libertad siempre está ligada al bien, porque es la opción por el bien la que nos libera, no sólo de los condicionamientos externos, sino de nuestros propios límites, de nuestros caprichos, de nuestras soberbias».
Para el sacerdote, la libertad plena no existe, ni tampoco es una meta definitiva: «Es un camino que dura toda la vida», con avances, retrocesos y curvas, siempre orientado hacia la elección del bien.
Desde esa perspectiva, Reyes explicó el significado de las Bienaventuranzas: son siempre las consecuencias de elegir un bien.
«Lo que es un fin en sí mismo es el bien, y si por elegir el bien hay que renunciar a ciertos bienes, si por ser fiel al bien llega un sufrimiento o una persecución, bienvenido sea», sostuvo.

Más adelante, amplió el concepto: «Ser bienaventurado implica dejar de darle poder a la comodidad, a la evitación del malestar, al miedo a las consecuencias de defender la justicia; es negarle poder a la rabia y a la cerrazón al otro, a la mentira y a la doblez, al deseo de imponer nuestra voluntad, al miedo a la persecución por ser fieles al Evangelio».
Reyes reconoció la exigencia del texto que comentó: «Es uno de los pasajes más hermosos de toda la Escritura, pero es tal vez el más difícil, porque es el tope del ideal al que todo cristiano está invitado a llegar».
Su reflexión cerró con una pregunta que el propio sacerdote calificó de «incómoda»: «¿A qué o a quién le estoy dando poder sobre mi vida?», presentada como la clave para determinar si alguien podrá o no ser bienaventurado.
Esta meditación forma parte de las columnas semanales que Reyes mantiene en Facebook desde 2020 bajo el título «He estado pensando», en la que comparte sostenidas críticas al gobierno.
El sacerdote, una de las voces católicas más fuertes frente a la dictadura, se ha ganado el respeto y la admiración del pueblo, a la vez que la aversión del régimen.
A lo largo de 2026, ha sido citado e interrogado por la Seguridad del Estado en varias ocasiones, ha recibido actas de advertencia, ha quedado bajo amenaza de procesamiento por supuesta «promoción del odio» y fue impedido de viajar a Miami en julio.
Pese a esa presión, mantiene su actividad pública. La semana anterior describió a Cuba como «un país en ruinas» que necesita un cambio de sistema.
El sábado calificó de «bochornoso incidente» la actuación de la delegación cubana en la ONU. «Cuando la prioridad es gritar más fuerte que el adversario, es imposible escuchar el sufrimiento de un pueblo», dijo.
En septiembre, reflexionó sobre el perdón, llamó a la esperanza y describió a la Iglesia como «vecino incómodo» del régimen.
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