
La estructura frontal del Hospital Docente Clínico Quirúrgico Carlos Enrique Font Pupo de Banes, en la provincia de Holguín, se vino abajo durante la tarde del domingo, según denuncias difundidas en redes sociales y un reporte del periodista Flabio Gutiérrez, colaborador del diario provincial Ahora. No se reportaron víctimas.
El área colapsada corresponde a la zona exterior del frente del hospital, donde habitualmente aguardan familiares y acompañantes de pacientes. Según un reportaje de 14ymedio, esa sección había sido clausurada aproximadamente tres meses antes —en torno a agosto de 2026— precisamente por riesgo de derrumbe, y el vestíbulo fue habilitado como entrada alternativa para pacientes y trabajadores.
Sin embargo, no hay registro de que durante ese período se realizara ningún trabajo de reparación en la estructura.
Un testigo identificado como Euvel Sarmiento Isla lo confirmó en los comentarios de una publicación en Facebook: «Había una señal para impedir que se pasara a esa zona, pero muchos violaron la misma por diferentes razones. Entre los que pensaba que la estructura no caería a corto plazo me encontraba yo y cayó cuando nadie lo esperaba».
La denuncia no llegó de fuentes oficiales. El propio diario Ahora, donde colabora Gutiérrez desde hace siete años, no había reportado el hecho al momento de publicarse la información. Fue el periodista quien alertó en sus redes y agradeció que no hubiera pérdidas de vidas.
Gutiérrez no ahorró críticas: «Este hospital está dando de qué hablar desde su fundación. No es posible que a pocos días de su inauguración (en 2001) ya tuviera filtraciones. Su confort siempre fue muy cuestionado al igual que su servicio».
Un usuario en redes sociales resumió el sentir de muchos: «Increíble, un centro hospitalario relativamente nuevo, cuantiosos recursos y mucha propaganda. Ahí está el resultado y el silencio como respuesta».
El derrumbe en Banes no es un episodio aislado. En los últimos meses, varios hospitales cubanos han acumulado denuncias por deterioro estructural: en noviembre de 2025 colapsó parte del techo del Hospital Calixto García de La Habana; ese mismo mes, el Hospital Manuel Ascunce Domenech de Camagüey suspendió cirugías por colapso de techos en quirófanos; en abril de 2026, un incendio afectó el Hospital Saturnino Lora de Santiago de Cuba; y en mayo de 2026, otro incendio obligó a evacuar el Hospital Manuel Fajardo de La Habana.
La Organización Panamericana de la Salud ha documentado daños en al menos 385 instalaciones sanitarias cubanas, incluyendo techos colapsados y aguas residuales bajo camas de pacientes.
El mismo domingo del derrumbe, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció públicamente fallos graves en hospitales y policlínicos del país: averías en ascensores, calderas, grupos electrógenos, lavanderías y sistemas de agua, además de déficits de medicamentos y equipos. Las declaraciones se produjeron al concluir una visita del Comité Central del Partido Comunista encabezada por Miguel Díaz-Canel.
Ese mismo día, Díaz-Canel afirmó que «la salud en nuestro país es un derecho humano fundamental, un logro de la revolución y no una mercancía ni un privilegio». Sus palabras contrastan con los datos de la propia Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), que en mayo de 2026 admitió que falta el 91,5% de los medicamentos e insumos sanitarios en Cuba, cifra que ha escalado sin pausa desde el 50% registrado a finales de 2021.
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