La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este martes que el régimen chavista tiene un programa económico con horizonte hasta 2040 para transformar al país en una «potencia económica», en declaraciones difundidas en un video publicado en la red social X que generó amplia reacción en redes sociales.
«Tenemos un programa económico muy claro que vamos a transitar de aquí al 2040 para hacer de Venezuela sus capacidades, sus potencialidades, hacer de Venezuela una potencia no solamente energética, yo digo una potencia económica. Diversificando todas sus capacidades», declaró Rodríguez en el video.
La presidenta encargada respaldó sus afirmaciones con una serie de cifras oficiales: un crecimiento del 6,6% en el tercer trimestre de 2026, un aumento del 23% en la capacidad de consumo de la población durante los últimos doce meses, y 22 trimestres consecutivos de recuperación económica. También destacó el avance en la recaudación tributaria, la producción petrolera y el sector de la construcción.
Sin embargo, el panorama que pintan organismos internacionales independientes contrasta con ese optimismo. El Fondo Monetario Internacional proyecta una inflación promedio anual de 467,9% para Venezuela en 2026, y la pobreza afecta a más del 70% de la población.
La producción de PDVSA ronda 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los dos millones que alcanzaba en 2016. La CEPAL y el FMI sí confirman un crecimiento económico, aunque lo estiman entre 5% y 6,5% para el año, cifras inferiores a las que maneja el gobierno.
El plan que anuncia Rodríguez es, en realidad, una extensión del «Programa de Recuperación Económica, Prosperidad y Crecimiento» lanzado originalmente en 2018 bajo Nicolás Maduro, actualizado en julio de 2026 con la activación de diez motores estratégicos para la reactivación sectorial.
Las declaraciones llegan en un momento de intensa presión política sobre el régimen chavista.
El 2 de noviembre, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio se reunió con el canciller venezolano Oliver Blanco y reafirmó el plan de tres fases de Washington para Venezuela: estabilización y recuperación económica, reconciliación política, y transición democrática con elecciones libres. Rubio exigió además la liberación continuada de presos políticos.
A esa presión se suma el regreso de la líder opositora María Corina Machado al país. Tras casi diez meses en el exilio, Machado regresó a Venezuela el 25 de octubre ingresando desde Colombia por vía terrestre, reapareciendo en Barquisimeto y llegando luego a Caracas en caravana. Rodríguez calificó ese regreso como un «show».
La Plataforma Unitaria opositora presentó el 28 de octubre un «Gran Acuerdo Nacional» con 14 iniciativas y una ruta hacia elecciones generales. Machado ha planteado que una posible elección presidencial podría celebrarse en 2027, condicionada a acuerdos políticos y reformas institucionales previas, entre ellas la designación de nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y la reforma del Consejo Nacional Electoral.
Mientras el régimen intenta proyectar estabilidad con un plan económico de largo aliento, la comunidad internacional y la oposición exigen que cualquier recuperación vaya acompañada de una apertura democrática real, con elecciones libres como precondición innegociable.
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