
La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato de este 3 de noviembre, que arrebató al Partido Republicano el control de ambas cámaras del Congreso, desató este miércoles reacciones inmediatas en las principales capitales del mundo.
Moscú y Pekín optaron por la prudencia, aunque con mensajes y cálculos bien distintos.
Rusia: esperanza en Trump y advertencia sobre los demócratas
El portavoz presidencial Dmitri Peskov transmitió al canal de Telegram Yunashev Live que Moscú confía en que Trump no abandone su agenda de paz pese al revés electoral.
«El presidente Trump continúa en el poder, esperamos sinceramente que persista en sus esfuerzos pacificadores», declaró Peskov, según recoge El Tiempo.
El portavoz enumeró los avances que, a su juicio, no deben interrumpirse.
«Ya tenemos parte del trabajo adelantado, próximamente tendrá lugar una nueva ronda de conversaciones a tres bandas (entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos), tenemos los exitosos esfuerzos humanitarios de Melania Trump, esperamos que todo eso continúe», afirmó.
Cuando los periodistas le preguntaron si el nuevo Congreso podría bloquear los esfuerzos de paz de Trump, Peskov se negó a especular: «Este es un asunto interno de los Estados Unidos».
La postura del viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, fue más descarnada.
En declaraciones a la agencia estatal RIA Novosti, advirtió que la llegada demócrata al control legislativo no augura nada bueno para las relaciones bilaterales.
«El enfoque de la facción activista del Partido Demócrata hacia Rusia es extremadamente negativo. No hay nada nuevo en eso», afirmó.
Riabkov dejó claro que Moscú no modificará su rumbo.
«Nuestra postura coherente y basada en principios sobre la cuestión de Ucrania es independiente de los acontecimientos políticos en otros países. Continuaremos nuestro trabajo de acuerdo con las directrices del Presidente de la Federación Rusa», añadió.
La prensa estatal rusa adoptó un tono diferente al del Kremlin.
El diario gubernamental Rossiyskaya Gazeta tituló: «Bruselas, prepárate. Tras la derrota de los republicanos, la ira de Trump caerá sobre Europa», según reportó NPR.
China: máxima discreción y la mirada puesta en Shenzhen
Pekín eligió la neutralidad calculada. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, calificó los comicios de «asunto interno» de Estados Unidos, y reafirmó la voluntad de mantener los canales abiertos con Washington.
«China está dispuesta a trabajar con Estados Unidos para salvaguardar e implementar los importantes acuerdos alcanzados por los dos líderes, fortalecer los intercambios, gestionar adecuadamente los desacuerdos, ampliar la cooperación y construir una relación estratégica constructiva basada en el respeto y la igualdad», declaró Mao ante los periodistas en Pekín.
La portavoz también confirmó que Pekín trabaja en la preparación de una posible cumbre trilateral histórica entre Xi, Putin y Trump: «China está en comunicación con las partes pertinentes sobre una reunión entre los jefes de Estado de China, Rusia y Estados Unidos», al margen de la cumbre de APEC prevista en Shenzhen los días 18 y 19 de noviembre.
El Kremlin había descrito ese encuentro como «en preparación» desde el 21 de octubre, y Xi Jinping y Donald Trump ya se habían reunido en dos ocasiones durante 2026, la más reciente en septiembre.
Vídeos relacionados:
Archivado en: