
La periodista independiente Camila Acosta, reportera de CubaNet y corresponsal del diario español ABC en La Habana, fue liberada este martes tras pasar varias horas detenida por agentes de la Seguridad del Estado.
«Acabo de llegar a la casa. Estuve toda la tarde en un calabozo de la estación policial de Playa. Mañana cuento en detalle lo sucedido. Gracias a todos por la preocupación», expresó Acosta en Facebook.
Los agentes la interceptaron en la esquina de su vivienda, en el municipio Plaza de la Revolución, cuando se dirigía a una consulta veterinaria con su gata. Según denunció su esposo, el escritor y expreso político Ángel Santiesteban, a CubaNet: «Se la llevaron esposada y la metieron violentamente a la patrulla».
La mascota quedó abandonada en la vía pública hasta que un vecino la recogió y alertó a Santiesteban, quien recorrió varias estaciones de policía sin obtener respuesta sobre el paradero de la periodista. Ante los vecinos que intentaron interceder, los agentes justificaron el arresto con una acusación vaga: que «por culpa de ella habían golpeado al familiar de un revolucionario», sin presentar cargo formal alguno.
La detención de este martes coincidió además con una presión judicial directa sobre su entorno familiar: ese mismo día, el Tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre fijó para el 5 de noviembre el juicio oral contra Santiesteban y otros tres dirigentes masónicos, acusados de tráfico ilegal de divisas por dos operaciones de cambio informal que sumaron 300 dólares destinados al Asilo Nacional Masónico Llansó. La Fiscalía solicitó para Santiesteban dos años de limitación de libertad y una multa de 20,000 pesos.
La detención se enmarca en una escalada represiva contra periodistas independientes que se ha intensificado en los últimos días. La víspera, el comunicador Adelth Bonne Gamboa, también colaborador de CubaNet, fue detenido violentamente en el reparto Santos Suárez. Fue liberado horas después, pero le confiscaron laptop, teléfono, cámara y equipo de audio, y le impusieron una multa de 3,000 pesos al amparo del Decreto-Ley 370, la norma que el régimen utiliza para sancionar a quienes difunden información en plataformas digitales.
Freedom House condenó ambas detenciones como parte de «un esfuerzo más amplio para silenciar el periodismo independiente y ocultar la realidad de la represión en Cuba», y exigió que las autoridades cubanas «liberen de inmediato a los detenidos por su labor periodística y pongan fin al acoso, la detención arbitraria y la intimidación contra los periodistas independientes».
El hostigamiento contra Acosta no es nuevo. Apenas cinco días antes, un agente de civil le había impedido salir de su vivienda sin mostrar orden judicial ni identificarse, episodio que la periodista grabó y difundió. En 2022 declaró haber sido detenida aproximadamente veinte veces a lo largo de su carrera, y figura como «regulada» —con prohibición de salir del país— desde 2019.
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