
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo excluyó por primera vez desde 2020 a Cuba y Venezuela de las autorizaciones para el ingreso de tropas, naves y aeronaves militares extranjeras en Nicaragua durante el primer semestre de 2027, según el decreto presidencial 13-2026 analizado por Confidencial, el medio nicaragüense independiente en el exilio.
El decreto, publicado el 29 de octubre en La Gaceta de Nicaragua, mantiene los permisos para Rusia, China, Estados Unidos, México y cuatro países centroamericanos —Guatemala, El Salvador, Honduras y República Dominicana—, pero no menciona a La Habana ni a Caracas entre los Estados habilitados para enviar efectivos.
La medida no solo suspende la llegada de personal militar cubano y venezolano a Nicaragua, sino también los viajes de efectivos nicaragüenses hacia ambos países, intercambios que se realizaban de forma semestral desde 2020.
El decreto no ofrece ninguna explicación sobre la exclusión de los dos aliados históricos del orteguismo.
Un especialista en seguridad consultado por Confidencial bajo condición de anonimato atribuyó el cambio a las «condiciones internas especiales» de ambos países. «No es un asunto voluntario de los gobiernos ni de Cuba, ni Venezuela. Lo que pasa es que ambos países tienen condiciones internas especiales. Cuba básicamente está acabada económicamente», afirmó el analista.
Sobre Venezuela, el experto descartó una ruptura formal: «No es que sea una ruptura, lo que pasa es que deben de haber elementos internos en Venezuela que están impidiendo que se estén mandando tropas a Nicaragua». Vinculó el repliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con el escenario político surgido tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026.
Según el recuento de los decretos presidenciales publicados entre 2020 y 2026, Cuba envió 700 militares a Nicaragua en ese período, a razón de 50 efectivos por semestre en tareas descritas como humanitarias. Venezuela, por su parte, despachó al menos 2,190 militares en el mismo lapso.
El analista advirtió además que el régimen cubano podría necesitar concentrar sus fuerzas de seguridad ante posibles escenarios internos. «Si Cuba sigue así en cualquier momento explota la población. Están requiriendo de la mayor cantidad de fuerzas militares, de fuerzas del Ministerio del Interior, porque están previendo escenarios de agitación generalizado o de intervención directa de Estados Unidos», señaló.
Mientras La Habana y Caracas quedan fuera, Rusia consolida su posición como el socio militar más relevante de Managua. Entre 2020 y el primer semestre de 2027, los decretos autorizaron al menos 2,280 militares rusos, y el decreto 13-2026 mantiene el contingente de 180 efectivos para los primeros seis meses del año próximo.
El especialista precisó que las tropas rusas entrenan al Comando de Operaciones Especiales nicaragüense en la base de Xiloá, una actividad que va más allá de la cooperación humanitaria que describen los textos oficiales.
La exclusión militar se suma a la eliminación del libre visado para cubanos que el régimen orteguista aplicó en febrero de 2026, cuando pasó a exigirles visa consultada tras años de permitirles el ingreso sin restricciones.
El distanciamiento de Nicaragua no es el único signo de aislamiento del régimen cubano entre sus socios regionales. El 3 de noviembre, Belice anunció el fin del convenio estatal de cooperación médica con Cuba vigente desde 1990, aunque ofreció contratos individuales a los aproximadamente 92 profesionales de salud cubanos de la misión.
Ninguno de los gobiernos involucrados ha emitido una declaración oficial sobre la exclusión de Cuba y Venezuela del decreto 13-2026, por lo que el patrón de distanciamiento se consolida sin que ninguna de las partes haya declarado una ruptura formal.
Vídeos relacionados:
Archivado en: