
Un alto funcionario de la administración Trump rechazó este martes cualquier sugerencia de que el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán haya relegado a Cuba en la agenda hemisférica de Washington, según un extenso reportaje del New York Post sobre la llamada «Doctrina Donroe».
«Es un conflicto de naturaleza temporal», afirmó el funcionario, cuya identidad no fue revelada. «Llevamos a cabo todo el proyecto de Venezuela mientras lo de Irán estaba en marcha, y estamos ocupándonos de Cuba. Hemos mantenido el impulso a toda marcha en el hemisferio occidental».
El reportaje, firmado por Josh Christenson y publicado el martes, fue difundido ese mismo día por el Departamento de Estado en su cuenta oficial, lo que subraya el peso que la administración otorga a su estrategia regional. El propio Trump añadió una nota de advertencia al bromear con que las fuerzas estadounidenses que regresen de Oriente Medio podrían «pasar por» Cuba de camino a casa.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada en febrero de 2026, había generado interrogantes sobre si distraería a Washington de sus objetivos en América Latina. El funcionario los descartó de plano, recordando que la captura de Nicolás Maduro en Caracas —calificada en el reportaje como la «joya de la corona» de la Doctrina Donroe— se ejecutó precisamente mientras ese conflicto ya estaba en curso.
El mismo funcionario señaló que la presencia militar de agentes de la Fuerza Quds iraní en Venezuela, activa durante el gobierno de Maduro, fue eliminada tras la operación de enero de 2026: «Eso ya no existe. Los expulsamos a todos».
Para Cuba, las consecuencias de esa operación han sido directas y severas. La dictadura perdió el suministro de petróleo venezolano subsidiado que sostenía su economía, al tiempo que Washington intensificaba las sanciones. Trump ha declarado públicamente que el régimen caerá antes de que concluya su mandato.
La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Anna Kelly, resumió así la visión de la Casa Blanca: «Después de años de abandono, el presidente Trump estableció la Doctrina Donroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental».
El marco estratégico descrito en el reportaje —que combina el nombre Donald con la histórica Doctrina Monroe de 1823— contempla la priorización de hasta 20 naciones del continente para contener amenazas, asegurar cadenas de suministro y frenar el tráfico de drogas y la migración irregular.
Según el analista Jonathan Schanzer, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, «el mundo es un gran tablero de ajedrez en este momento» y la administración posiciona a Estados Unidos para «una competencia feroz durante las próximas décadas» frente a China.
La presión sobre La Habana se ha intensificado en semanas recientes por múltiples vías. El secretario de Estado Marco Rubio llamó públicamente a cubanos a colaborar con la CIA el 23 de octubre, y al día siguiente la propia agencia difundió instrucciones en español para ese contacto. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó el llamado de «poco serio» y «un poco infantil».
En octubre, Washington también sancionó al banco cubano BICSA por operar con el iraní Karafarin Bank, vinculando explícitamente la presión sobre Cuba con la campaña contra Irán, un nexo que el funcionario anónimo del New York Post reforzó al recordar la expulsión de los agentes de la Fuerza Quds de Venezuela.
Rubio, por su parte, afirmó que Cuba necesita un «cambio muy drástico» y que su caso es «totalmente distinto» al venezolano, sin precisar qué forma tomaría ese cambio ni por qué descartaba las vías pacíficas cuando fue interrogado al respecto.
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