Solo había pasado tres veces en 76 años: Trump pierde las dos cámaras del Congreso

Donald Trump © X/The White House
Donald Trump Foto © X/The White House

Donald Trump se convirtió este miércoles en el cuarto presidente estadounidense desde 1950 cuyo partido pierde simultáneamente el control del Senado y de la Cámara de Representantes en unas elecciones de medio mandato, tras la victoria demócrata en los comicios del martes.

Desde 1950, ese escenario solo se había registrado en tres ocasiones: con Dwight D. Eisenhower en 1954, con Bill Clinton en 1994 y con George W. Bush en 2006. El último precedente tenía 20 años de antigüedad.

Los republicanos llegaron a la jornada del martes controlando la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes —posición consolidada tras los comicios de noviembre de 2024—, pero los demócratas lograron arrebatarles las mayorías en ambas cámaras, un resultado que no se producía desde la guerra de Irak.

La derrota obliga a Trump a gobernar los dos últimos años de su presidencia con un Congreso completamente en manos de la oposición.

Los tres precedentes históricos

El primer antecedente ocurrió en 1954, cuando los demócratas recuperaron el Senado y la Cámara durante el primer mandato de Eisenhower, obteniendo 232 escaños frente a 203 republicanos e inaugurando cuatro décadas de predominio en la Cámara Baja.

Cuarenta años después, la llamada Revolución Republicana de Newt Gingrich dio a los republicanos 54 escaños adicionales en la Cámara y puso fin a cuatro décadas consecutivas de mayorías demócratas, forzando a Clinton a gobernar los últimos seis años de su presidencia con un Congreso opositor.

En 2006, en plena guerra de Irak, los demócratas alcanzaron 233 escaños en la Cámara frente a 202 republicanos y lograron mayoría operativa en el Senado con el apoyo de dos senadores independientes, dejando a George W. Bush sin respaldo legislativo en su recta final.

¿Qué ha ocurrido en las elecciones presidenciales?

La historia presenta diferencias importantes cuando se incluyen las elecciones presidenciales, celebradas cada cuatro años, en las que también se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.

Desde 1950, solo las elecciones presidenciales de 1952 provocaron un cambio simultáneo de control de ambas cámaras del Congreso, según los registros históricos oficiales de la Cámara de Representantes.

En aquellas elecciones, el republicano Dwight D. Eisenhower ganó la presidencia y su partido arrebató a los demócratas las mayorías del Senado y de la Cámara de Representantes.

Los republicanos consiguieron 221 escaños en la Cámara Baja, frente a 213 demócratas y un independiente. En el Senado alcanzaron una ajustada mayoría de 48 republicanos, 47 demócratas y un independiente que se alineaba con los republicanos.

El antecedente inmediatamente anterior había ocurrido en 1948, cuando el demócrata Harry S. Truman logró una inesperada reelección presidencial y su partido recuperó simultáneamente ambas cámaras del Congreso, que estaban bajo control republicano desde 1947.

Los demócratas alcanzaron entonces 263 escaños en la Cámara de Representantes frente a 171 republicanos, además de recuperar una mayoría en el Senado.

Desde 1952, ninguna elección presidencial ha provocado un cambio simultáneo de mayoría en las dos cámaras del Congreso, aunque sí se han producido cambios parciales y victorias que permitieron a los presidentes comenzar sus mandatos con el respaldo de ambas.

En 1980, Ronald Reagan ganó la presidencia y los republicanos recuperaron el Senado, pero los demócratas conservaron la Cámara de Representantes.

En 1992, Bill Clinton llegó a la Casa Blanca con mayorías demócratas en ambas cámaras, que su partido ya controlaba antes de las elecciones.

En 2008, Barack Obama ganó la presidencia y los demócratas ampliaron las mayorías legislativas que habían obtenido en 2006.

En 2016, Donald Trump consiguió su primera victoria presidencial mientras los republicanos conservaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

En 2020, Joe Biden ganó la Casa Blanca y los demócratas mantuvieron la Cámara de Representantes. El control del Senado se decidió posteriormente en las elecciones de segunda vuelta de Georgia, celebradas en enero de 2021.

Finalmente, en 2024, Trump regresó a la presidencia y los republicanos recuperaron el Senado mientras conservaron su mayoría en la Cámara Baja.

La diferencia es que en unas elecciones presidenciales el partido ganador puede llegar al poder con ambas cámaras bajo su control, mientras que en las elecciones de medio mandato el partido del presidente se expone a perder las mayorías que ya posee.

La magnitud de la derrota de 2026

Los demócratas lograron una ganancia neta de al menos siete escaños en el Senado, con victorias históricas en estados de tradición republicana. James Talarico derrotó a Ken Paxton en Texas, convirtiéndose en el primer demócrata elegido senador por ese estado desde 1988. En Kansas, Adam Hamilton venció a Roger Marshall en la primera victoria demócrata para el Senado en ese estado desde 1932.

En la Cámara de Representantes, NBC News proyectó aproximadamente 244 escaños demócratas, muy por encima de los 218 necesarios para la mayoría, mientras el New York Times situaba el balance provisional en 228 demócratas frente a 218 republicanos, con algunos recuentos aún pendientes.

Las encuestas a pie de urna revelaron que la economía fue el motor del voto: el 75% de los votantes describió la situación económica como «no muy buena» o «mala», y cerca de dos tercios responsabilizó directamente a Trump por los precios elevados.

Florida resiste la ola demócrata, pero los republicanos sufren importantes retrocesos

A diferencia del resultado nacional, Florida permaneció bajo control republicano en sus principales cargos estatales, aunque varias contiendas fueron mucho más ajustadas de lo esperado y los demócratas consiguieron avances significativos.

El republicano Byron Donalds, respaldado por Trump, ganó las elecciones a gobernador frente al demócrata David Jolly y sucederá a Ron DeSantis, que no podía presentarse a un tercer mandato consecutivo.

Con aproximadamente el 99% de los votos escrutados, Donalds obtuvo alrededor del 50,05%, frente al 48,68% de Jolly, una diferencia de poco más de 112.000 votos.

En la elección al Senado federal, la republicana Ashley Moody derrotó a la demócrata Angie Nixon y conservó para su partido el escaño que anteriormente ocupaba Marco Rubio, actual secretario de Estado.

Moody obtuvo aproximadamente el 50,9% de los votos, frente al 48% de Nixon, una diferencia notablemente menor que los márgenes republicanos registrados en otras elecciones recientes en Florida.

Los republicanos también conservaron la Fiscalía General estatal, con la victoria de James Uthmeier.

Sin embargo, el avance demócrata se hizo sentir en el Congreso y en la Legislatura estatal.

Los demócratas consiguieron victorias importantes en distritos de la Cámara de Representantes federal, incluidos algunos cuyos límites habían sido modificados por los republicanos antes de los comicios. Entre ellas destacó la elección de Pia Dandiya en el distrito 22.

En el sur de Florida, el republicano Carlos Giménez consiguió la reelección por el distrito 28, mientras que las contiendas de María Elvira Salazar, en el distrito 27, y Mario Díaz-Balart, en el 26, permanecían muy ajustadas y pendientes de resolución definitiva en los recuentos de la noche electoral.

En la Cámara de Representantes estatal, la demócrata Lucía Báez-Geller derrotó al republicano Fabián Basabe en el distrito 106, que incluye Miami Beach y zonas costeras de Miami-Dade.

Además, los republicanos perdieron su supermayoría en el Senado de Florida, aunque conservaron la mayoría de esa cámara.

El resultado deja un panorama contrastante: Florida continúa eligiendo republicanos para sus principales cargos estatales, pero la ventaja del partido se redujo considerablemente en varias contiendas y los demócratas consiguieron recuperar terreno en distritos legislativos.

Las reacciones de Trump

Trump respondió a la derrota con mensajes contradictorios. En Truth Social escribió: «Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado por una mayoría aplastante!», pese a haber pedido repetidamente durante la campaña que sus seguidores votaran «como si él estuviera en la papeleta».

También culpó a Fox News de las derrotas republicanas por «poner constantemente en antena a la oposición demócrata», y atacó al gobernador de Texas Greg Abbott llamándolo «RINO» —republicano solo de nombre— pese a haber respaldado su candidatura.

Al mismo tiempo, declaró al New York Times que estaba dispuesto a aceptar los resultados y a trabajar con los demócratas.

El cambio de control legislativo se hará efectivo el 3 de enero de 2027, cuando se constituya el nuevo Congreso. Hasta entonces, los republicanos conservan formalmente las mayorías del Congreso saliente. Hakeem Jeffries quedó encaminado a convertirse en presidente de la Cámara en esa fecha, lo que lo convertiría en el primer afroamericano en ocupar ese cargo.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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