Una madre cubana residente en Miami se quedó sin palabras cuando su hija de nueve años le reveló qué quería de regalo para su próximo cumpleaños. Lejos de pedir una fiesta, juguetes o una celebración especial, la pequeña Emily tenía un deseo mucho más atrevido: ¡lanzarse en paracaídas!
La inesperada petición dejó completamente desconcertada a Lily, una cubana que compartió la divertida anécdota en un video publicado en su cuenta de TikTok (@lilietfuentesdela), donde relató entre risas su reacción al escuchar los planes de su hija.
Según contó, todo ocurrió mientras recogía a Emily de la escuela. La madre aprovechó el trayecto para preguntarle cómo quería celebrar su cumpleaños, imaginando quizás una fiesta temática como la del año anterior, que había estado decorada con mariposas. Sin embargo, la respuesta de la niña la dejó completamente fuera de juego.
«Mamá, yo este año no quiero cumpleaños, yo lo que quiero es tirarme de un paracaídas», le soltó Emily con toda naturalidad.
La reacción de Lily no pudo ser más divertida. «Yo frené en seco el carro en plena avenida y me volteé y la toqué. Yo dije: no tiene fiebre, está convulsionando», recordó entre carcajadas, todavía sorprendida por la ocurrencia de su hija.
Y es que la cubana confesó que ella es todo lo contrario a una amante de las emociones fuertes. Le tiene pánico a las alturas, sufre de vértigo y ni siquiera sabe nadar. De hecho, recordó que una de las experiencias más difíciles de su vida fue cruzar un puente en Tapachula, México, donde terminó siendo su propia hija quien tuvo que darle ánimos para continuar.
Por eso, imaginar a Emily saltando desde un avión le parecía una auténtica locura.
«Niña, de dónde tú sacas esa ilustre idea, si tú en tu vida has visto un paracaídas, tú no sabes de qué altura se tira uno un paracaídas. Pero además, si tú sabes, soy loca esquizofrénica con esas cosas. Yo a ti eso no te lo voy a permitir», le respondió.
Pero Emily tenía sus argumentos preparados. Según explicó su madre, la pequeña aseguró que había visto a otros niños practicar paracaidismo y que ella también quería «vivir esa experiencia».
Entre bromas, Lily llegó a culpar al «aire del aeropuerto de Miami» por las ganas de aventura de su hija, que llegó a la ciudad procedente de Los Ángeles, California.
Lo cierto es que, según contó, Emily siempre ha demostrado ser una niña intrépida. Le encanta escalar, subirse a lugares altos y probar actividades que a su madre le ponen los pelos de punta. Incluso, su padre le compró un pequeño vehículo de Fórmula Uno con el que sale a correr por las tardes.
La cubana también mencionó la influencia de una creadora de contenido a la que sigue su hija y cuyos videos, según ella, podrían estar alimentando sus ganas de probar nuevas aventuras.
Como si la situación no fuera suficientemente surrealista, Lily contó que, poco después de aquella conversación, Instagram le mostró un video de un niño de aproximadamente diez años lanzándose en paracaídas.
«¿Cuál es la señal de Dios? No me parece, Dios, esta señal no es para mí», comentó con su particular sentido del humor.
Aunque Emily tenga muchas ganas de vivir esa experiencia, todavía tendría que esperar para practicar paracaidismo convencional en un centro afiliado a la Asociación Estadounidense de Paracaidismo (USPA), cuya normativa establece una edad mínima de 18 años.
Una alternativa para los pequeños aventureros es el paracaidismo bajo techo, en túneles de viento que permiten experimentar la sensación de volar sin necesidad de saltar desde un avión y que, dependiendo del establecimiento, admiten a niños desde los tres años.
Las divertidas diferencias entre padres cubanos e hijos que crecen en Estados Unidos también han protagonizado otras historias compartidas por familias cubanas en las redes sociales.
En el caso de Lily, aunque asegura que intenta respetar los gustos y las decisiones de su hija, esta vez tiene muy claro que hay límites que no está dispuesta a cruzar.
«Yo respeto mucho sus gustos y sus decisiones, porque aunque tenga nueve años es un ser humano, es un ser pensante... trato de no forzarla a hacer nada que ella no quiera. Pero no, esto no, corazón, porque ya esto sobrepasa los límites, los límites de la locura», concluyó la madre cubana.
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