
La Casa Blanca lanzó una dura advertencia al Partido Demócrata después de que los republicanos perdieran el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones legislativas del martes último, y aseguró que cualquier intento de revertir las políticas de Donald Trump o promover un nuevo juicio político contra el presidente terminará en fracaso.
En un comunicado oficial publicado el miércoles, titulado President Trump Will Again Defy the Odds, the Fake News, and the Radical Left (El presidente Trump volverá a desafiar los pronósticos, las noticias falsas y la izquierda radical), la Administración respondió al nuevo escenario político con un mensaje de confrontación dirigido a sus adversarios.
«Cada vez que la izquierda radical, las noticias falsas y los profesionales del alarmismo han dado por acabado al presidente Trump, se han equivocado. Volverán a equivocarse», afirmó la Casa Blanca al comienzo del documento.
La declaración sostiene que, durante los dos últimos años del mandato presidencial, los demócratas intentarán deshacer las principales medidas adoptadas por Trump desde su regreso al poder en enero de 2025.
«Los demócratas intentarán, y fracasarán, en revertir todo lo que ha hecho el presidente Trump», aseguró la Administración, antes de presentar una extensa relación de políticas que considera amenazadas por el próximo Congreso.
La primera advertencia se refiere a la inmigración. La Casa Blanca acusa a sus adversarios de pretender reabrir la frontera, después de que Trump, según sostiene el comunicado, consiguiera asegurarla mediante el endurecimiento de los controles migratorios.
También afirma que los demócratas buscarán permitir nuevamente la entrada masiva de inmigrantes indocumentados y proteger a extranjeros con antecedentes criminales, en contraste con las deportaciones a gran escala y las prioridades de expulsión establecidas por el Gobierno republicano.
En materia económica, el documento acusa a la oposición de querer aumentar los impuestos después de las reducciones aprobadas por Trump.
La Administración reivindica esas medidas como responsables de un crecimiento económico récord, aunque no presenta cifras ni indicadores concretos para respaldar esa afirmación.
La Casa Blanca también advierte que los demócratas intentarán debilitar a las fuerzas del orden, a pesar de lo que describe como la mayor reducción de los delitos violentos de la historia moderna del país.
El enfrentamiento se extiende a la política energética. La Administración acusa a sus adversarios de querer recuperar el Green New Deal (Nuevo Pacto Verde), una propuesta de transformación económica y ambiental impulsada por sectores progresistas, y de poner en riesgo lo que presenta como los avances de Trump en independencia energética y producción nacional de combustibles.
En los asuntos sociales, la Casa Blanca sostiene que los demócratas buscarán restablecer políticas que permitan determinados tratamientos médicos de afirmación de género para menores, después de las restricciones impulsadas por el presidente.
El comunicado utiliza expresiones despectivas para referirse a esos procedimientos y los presenta como prácticas que su Gobierno habría conseguido detener.
También acusa a la oposición de pretender recuperar los programas de diversidad, equidad e inclusión, conocidos por sus siglas en inglés DEI (diversidad, equidad e inclusión), que Trump ha tratado de eliminar de distintas áreas de la Administración federal.
La lista de reproches incluye además la supuesta intención de los demócratas de reconstruir lo que la Casa Blanca denomina un «régimen de censura», reabrir espacios para el despilfarro, el fraude y los abusos de recursos públicos, y promover una ampliación del número de magistrados de la Corte Suprema.
El Gobierno republicano considera que esa última posibilidad pondría en peligro la composición del máximo tribunal, donde Trump ha defendido el nombramiento de jueces partidarios de interpretar la Constitución de acuerdo con su significado original.
Entre las advertencias también figura la posibilidad de que la oposición impulse un tercer proceso de destitución presidencial.
La Casa Blanca acusa a los demócratas de querer lanzar «otra farsa de juicio político» y presenta los dos procedimientos anteriores contra Trump como intentos fallidos de apartarlo del poder.
«Estos esfuerzos fracasarán; el pueblo estadounidense ya ha rechazado esa agenda», afirma el comunicado, que reivindica como principales logros presidenciales la seguridad fronteriza, la eliminación de los programas DEI, la independencia energética y las medidas que la Administración considera destinadas a proteger a los menores.
El documento concluye con una advertencia directa: «Los intentos de someterlo a un juicio político, desmantelar su agenda o revertir los avances de su Administración correrán la misma suerte que los anteriores intentos de la izquierda radical: el fracaso».
«El presidente Trump nunca dejará de luchar», añade la Casa Blanca en su declaración final.
El pronunciamiento llega después de que las elecciones legislativas del martes cambiaran el equilibrio de poder en Washington.
Los resultados representan un importante revés para Trump, quien había pedido a sus seguidores votar como si su propio nombre apareciera en las papeletas.
Tras conocerse, el presidente intentó marcar distancias con la derrota republicana y afirmó que, de haber sido candidato, su partido habría obtenido una victoria aplastante.
Cuando el nuevo Congreso asuma sus funciones el 3 de enero de 2027, la oposición podrá dirigir comités legislativos, solicitar documentos, convocar audiencias y abrir investigaciones sobre las actuaciones de la Administración.
Antes de las elecciones, Trump había advertido que se convertiría en el «señor Veto» si los demócratas recuperaban el Congreso.
El mandatario explicó entonces que recurriría a su facultad de bloquear iniciativas legislativas para obligar a la oposición a negociar con él.
La Constitución estadounidense permite al presidente vetar proyectos de ley aprobados por el Congreso. Para superar ese veto se necesita una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un requisito más exigente que el necesario para aprobar legislación ordinaria.
La posibilidad de un nuevo juicio político también ha generado reacciones de ambos partidos. El miércoles, Trump aseguró que no teme enfrentarse a un tercer procedimiento de destitución y respondió «ni siquiera un poquito» cuando un periodista le preguntó si estaba preocupado.
El presidente sostuvo que una iniciativa de ese tipo perjudicaría a los propios demócratas y cuestionó qué razones podrían justificarla.
Sin embargo, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, declaró que ningún integrante de su bancada le había propuesto iniciar un tercer juicio político.
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