
Una cubana identificada como Yanet Suárez compartió este miércoles en Facebook un testimonio sobre su vida cotidiana en Cuba que resume, en pocas líneas, el agotamiento de muchos en la isla: sin electricidad, sin gas, sin perspectivas y cocina con carbón.
«Nunca imaginé que el futuro me encontraría cocinando con carbón, como en un siglo que no me tocó vivir», escribió Suárez.
«No es solo el hambre», advierte. «Es el silencio de una nevera sin corriente, la ausencia de medicamentos que un día fueron rutina, el cine y el teatro convertidos en recuerdos de otra persona».
Suárez también alude a la inseguridad que impregna la vida pública: «Es no poder sentarme en un parque sin calcular el peligro, ni mirar televisión para no ver confirmado que el país se hunde en el capricho de otros».
A pesar de trabajar los siete días de la semana, afirma que los alimentos básicos siguen siendo un lujo inalcanzable. «Trabajo los siete días de la semana y aun así los alimentos básicos son un lujo. Sobrevivo sin aspiración, sin plan, sin esa fe mínima que hace falta para imaginar el mañana. Porque el mañana no llega: solo llega la incertidumbre, y con ella el goteo amargo de los amigos que viajan, de los familiares que se van, de los que se mueren», confesó.
«Voy perdiendo gente como quien pierde monedas en un bolsillo roto», lamentó.
Suárez cerró su publicación con una pregunta que no espera respuesta: «No sé si esto es vivir o solo resistir. Lo único que sé es que cada día me levanto con un nudo en la garganta y una pregunta: ¿hasta cuándo?».
Varios cubanos compartieron sus opiniones. «Es muy duro, ya no vivimos, sobrevivimos», respondió un usuario. Otro escribió: «Todos merecen vivir con dignidad, seguridad y con la esperanza de un mañana mejor».
Cuba sigue con apagones sin solución a la vista. Este miércoles, siete unidades termoeléctricas permanecían fuera de servicio y la afectación prevista alcanzaba los 1.920 MW. El día anterior, circuitos en La Habana y Holguín acumulaban más de veinte horas consecutivas sin electricidad.
La escasez de gas agrava la situación: la empresa estatal CUPET suspendió la distribución nacional de gas licuado el 28 de septiembre por agotamiento de inventarios. El carbón vegetal se ha convertido en alternativa cotidiana, con precios que van hasta los 5,000 pesos cubanos por saco o más.
A finales de octubre, Idaneris Aguirre, de Isla de la Juventud, usó una frase casi idéntica para describir su situación. Este mismo miércoles, una psicóloga de Pinar del Río señaló que los cubanos cocinan con carbón «cuando se puede pagar» y con leña en los demás casos.
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