
Elizabeth González Aznar publicó este miércoles en Facebook una denuncia dirigida al presidente Miguel Díaz-Canel y al gobierno cubano, en la que relató las condiciones en que vive su padre, un científico jubilado de 81 años que recibe alimentación en el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de San Agustín, en el municipio La Lisa, La Habana. González es hija de Raúl González Hernández, creador del medicamento antianémico Trofin.
El detonante fue una frase que su padre le dijo y que Elizabeth describió como una de las experiencias más dolorosas de su vida: «Escuchar hoy de boca de mi padre, científico jubilado de 81 años, la expresión 'mi hija, trata de irte tú y Fred antes que estos HP los maten a ustedes también', ha sido de las cosas más duras de mi vida, me ha partido el corazón», confesó.
Elizabeth aclaró que no piensa abandonarlo ni salir del país, pero que esa frase resume el agotamiento de toda una generación: «Nunca pensé irme de mi país y dejar a mi padre solo y no lo haré pero es lo que ustedes logran en mi generación».
Para ella, las palabras de su padre expresan una pérdida total de esperanza: «Esa expresión suena a rendición, a no tener esperanzas de una Cuba mejor y a saberse morir pronto, porque sobrevivir como lo hacen hoy, sin electricidad, sin agua, sin gas, sin medicamentos y alimentos después de haber dado su juventud, adultez y ansianidad por este país los van consumiendo».
Según contó, su padre asiste al SAF de San Agustín desde el 15 de abril tras meses de gestiones ante las autoridades de Trabajo y Seguridad Social. González publicó fotografías de las raciones del día, identificadas como el almuerzo y la comida juntos: un plato de arroz blanco, un caldo muy aguado y un recipiente con escasos frijoles en líquido. «Miren el almuerzo y la comida de hoy. Arroz y frijol blanco. Mire el frijol, agua y unos granos en el fondo. Así ha sido desde el primer día, por meses. Días de arroz solo, de boniato y una agua llamada caldo de sustancias».
Denunció además que los beneficiarios deben llevar sus propios recipientes y que, pese a que el local tiene mesas y sillas, no se les permite comer allí. «Allí los vemos a muchos sentados en la acera del frente comiendose eso como el mejor manjar. ¿Sabe por qué? Porque pasan hambre».
Elizabeth aseguró haber agotado las vías institucionales sin resultado: «Aquí tuvimos sentada en nuestra sala a la directora municipal de trabajo y seguridad social de la Lisa y a la intendente. Les dijimos todo ¿Y? Nada pasa».
«Son personas, son seres humanos, no animales. La mayoría son ancianos y esto es lo que les dan», criticó.
En la misma publicación denunció el encarecimiento de productos básicos en el mercado informal: arroz a 450 pesos cubanos (CUP) la libra, azúcar a 600, picadillo a 700, pollo a 850 y papel sanitario a 300 CUP el rollo.
«El pueblo está pasando hambre y necesidades. Esto es vida de campo de concentración. Esto es GENOCIDIO. Y nadie lo merece pero esa generación menos. ¿Hasta cuándo debemos escuchar su palabras desajustadas del contexto real que vivimos? Basta YA», concluyó.
Pese a las múltiples críticas, los SAF siguen sin cumplir con una comida digna para los ancianos. Un comedor de la calle Monte, en La Habana, que atendía a 269 personas diarias, solo sirvió pollo una vez en todo el año; en Santiago de Cuba se difundieron imágenes de un líquido oscuro sin sólidos presentado como sopa; y un comedor del Vedado reconoció que la cuota estatal cubre apenas el 10% de los alimentos necesarios.
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