
Dylan Altunaga Pérez, un estudiante de 14 años residente en Ciego de Ávila, construyó por iniciativa propia una estación meteorológica funcional que ha generado admiración en redes sociales tras ser difundida en Facebook por el historiador de la meteorología Luis Enrique Ramos Guadalupe.
«Hoy no citamos a la historia. Hablamos del futuro», dijo Ramos, profesor, geógrafo e investigador que coordina la Comisión de Historia de la Meteorología de Cuba.
Dylan cursa noveno grado y lleva cerca de dos años y medio aprendiendo sobre el comportamiento de la atmósfera, los modelos matemáticos y las complejidades del pronóstico del tiempo, todo de manera autodidacta.
La estación que levantó incluye un termómetro, un sensor digital termohigrómetro para medir temperatura y humedad de forma simultánea, un pluviómetro conforme a las normas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, una veleta y un anemómetro, señaló.
Además de los instrumentos de medición, el propio adolescente fabricó la caseta o abrigo meteorológico —una estructura ventilada equivalente a una garita de Stevenson— que protege los equipos de la radiación solar directa y la lluvia para garantizar lecturas precisas. En una foto se ve al adolescente junto a la estructura.
Ramos destacó que el estudiante «ha ido aprendiendo cómo funcionan las cosas de la atmósfera, cómo trabajan los modelos matemáticos, y que el pronóstico del tiempo es más complicado de lo que parece», y cerró su publicación con un reconocimiento directo: «Mientras otros malemplean energía y juventud, Dylan sobresale como ejemplo para los jóvenes cubanos».
Varios comentaristas pidieron que los especialistas del Instituto de Meteorología de Ciego de Ávila respalden al adolescente: «Hay mucho futuro en ese muchacho», escribió uno de ellos. Otro señaló que su historia es «un ejemplo tangible de que cuando existen interés, inteligencia y deseos de emplear de forma útil el tiempo, las dificultades lo que hacen es inspirar la creatividad».
En septiembre de este año, el meteorólogo Yosmelvi Páez alertó que los ocho radares meteorológicos del país permanecían apagados durante la temporada ciclónica, sin imágenes disponibles en el portal del Instituto de Meteorología. Un año antes, en julio de 2025, otro especialista había denunciado la crisis de la meteorología cubana por bajos salarios y éxodo de especialistas.
El caso de Dylan se suma al de otros jóvenes cubanos con vocación científica que este año obtuvieron cinco medallas en la Olimpiada Internacional de Ciencias de la Tierra, primera participación de Cuba en esa competencia.
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