El mundo del humor cubano perdió el miércoles a una de sus figuras más entrañables. Orlando Manrufo Córdova, creador e intérprete del icónico personaje «Mariconchi», falleció en La Habana el 4 de noviembre de 2026, según confirmó el Centro Promotor del Humor. Hasta este jueves no se había informado públicamente la causa de su muerte.
La noticia desató una ola de condolencias en redes sociales por parte de colegas, amigos y seguidores. Luis Silva, el popular Pánfilo de «Vivir del cuento», fue uno de los primeros en reaccionar: «Acabo de conocer del fallecimiento del gran humorista, y tan simpático, Orlando Manrufo (Mariconchi). Triste noticia. Mis condolencias a su familia. A Olivia su hija mayor (Indirita de Vivir del cuento) con quien trabajamos varios años. El Teatro América fue la casa, durante años, de La Esquina de Mariconchi. EPD».
El humorista Gustavito Sabadazo publicó un extenso mensaje en el que resumió el sentir del gremio: «Hoy me toca hacer algo que a los humoristas nos cuesta muchísimo: hablar con el corazón apretado y sin encontrarle el lado cómico a la vida».
En ese mismo texto, subrayó la dimensión del legado de Manrufo: «Hablar de Orlando es hablar de talento, de carisma, de esa gracia natural que no se aprende en ninguna escuela. Es hablar de un artista que supo ganarse el cariño de su pueblo y que, con su inolvidable personaje de Mariconchi, dejó una huella imborrable en la historia del humor cubano».
Carlos Otero, por su parte, compartió un video de ambos y le recordó como «una de las figuras más queridas de la comedia en la isla».
Javier Berridy Alonso, quien compartió fotos junto a Manrufo de 2004, destacó una cualidad que sus colegas repiten: «Falleció Mariconchi (Orlando Manrufo) uno de los humoristas más graciosos que he visto en escena, con una rapidez de improvisación que no fallaba».
Ernesto Flacomimico lo despidió como «colega de tantas batallas».
Iván Camejo escribió que Manrufo «se ha marchado hoy seguramente hacia algún escenario en el más allá donde el público debe estar esperándolo ansioso y con ganas de reír, como siempre fue».
Antolín El Pichón, por su parte, compartió un video con las palabras: «así te recordaremos todos los que trabajamos contigo».
Manrufo llegó al arte de forma tardía. Era ingeniero en operaciones del transporte marítimo, con estudios en la antigua Alemania y Rusia, y ejerció esa profesión durante aproximadamente 16 años antes de volcarse al teatro. En 1988 se incorporó al grupo de teatro aficionado Olga Alonso y debutó en la obra «Santa Camila de La Habana Vieja».
El personaje de Mariconchi nació a finales de esa misma década durante una improvisación en la que Manrufo tomó una peluca y parodió a una mujer mayor junto a la actriz Laura de la Uz. Fue el humorista Osvaldo Doimeadiós quien le sugirió convertir ese esbozo en un monólogo propio. Con «Aventuras y desventuras de Mariconchi» obtuvo un premio en el Festival Nacional del Humor Aquelarre a mediados de los noventa, lo que consolidó su carrera.
Durante más de 25 años, Manrufo dirigió la peña humorística «La Esquina de Mariconchi», presentada primero los jueves en el Teatro América y luego en el Cine Yara, en el Vedado. El personaje —una mujer mayor deslenguada, pendenciera e hipercrítica— satirizaba con ironía los problemas de la vida cotidiana habanera. En febrero de 2026, el diario oficial Juventud Rebelde le había dedicado una entrevista con motivo de los 30 años de Mariconchi en escena, señal de que el humorista seguía activo hasta poco antes de su muerte.
La despedida se realizó en la funeraria Bernardo García, en Zanja No. 405, Centro Habana. Su hija, la actriz Olivia Sofía Manrufo Hernández —conocida por interpretar a «Indirita» en «Vivir del cuento»—, pidió desde Lima, Perú, donde reside actualmente, que la comunidad acompañara a la familia en ese momento.
«Mariconchi no se va. Mariconchi se queda para siempre en la memoria de nuestro pueblo. Descansa en paz, hermano», escribió Gustavito Sabadazo para cerrar su despedida.
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