
El humorista Ulises Toirac volvió a la carga contra la actuación de la delegación cubana en la Asamblea General de la ONU, esta vez acompañando su reflexión en Facebook con la definición de la palabra «diplomático», como quien pone un espejo frente a quienes deberían encarnar ese concepto.
«Siempre es bueno coger el mataburro para chapear la yerba mala que pueda existir en el moropo», escribió Toirac, antes de desmontar, punto por punto, la narrativa oficial que presentó el comportamiento agresivo de los representantes cubanos como una «contundente respuesta».
El detonante fue el caótico episodio del 27 de octubre en la Asamblea General, cuando el canciller Bruno Rodríguez y el resto de la delegación cubana se levantaron de sus asientos y avanzaron físicamente hacia el estrado donde intervenía el embajador estadounidense Michael Waltz, lo que obligó al presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman, a suspender la sesión y ordenarle a Rodríguez que regresara a su lugar.
El humorista cuestionó la idea de que la agresividad equivale a firmeza: «En los organismos internacionales no se actúa intempestivamente. No tienen nada que ver la firmeza y los principios con la violencia para sustentarlos».
También ironizó sobre quienes ven heroísmo en la escena: «Que me disculpen los que ven algo heroico en un salón de las Naciones Unidas donde no hay un solo tiro y —que yo sepa— nadie le ha metido un estrallón a otro».
En su intervención en la Asamblea General, Waltz exhibió ante los delegados fotos de relojes Rolex de Fidel Castro valorados en 40,000 dólares, imágenes de propiedades de la familia Castro —un retiro de playa en Varadero de 14,000 m² y la isla privada Cayo Piedra con restaurante flotante y laguna de delfines— y citó una investigación del Miami Herald que atribuye al conglomerado militar GAESA 18,000 millones de dólares en ganancias y 14,000 millones en cuentas secretas.
La respuesta de Bruno Rodríguez fue decirle a Waltz: «Usted miente otra vez».
Y eso también lo desmontó Toirac con su análisis: «No es contundente decir que el oponente miente. Contundente sería mostrar pruebas que desmientan las que presenta el oponente».
Y agregó: «Hay que decir a qué se respondió. No a 'mentiras imperiales', sino cuáles».
El comediante extiende su crítica a la actitud de sus compatriotas en Internet, algo que para él es lo «lo siniestro» del asunto: «pilegente que lo ha criticado actúa diariamente así aquí mismo en las redes: se ha normalizado entre cubanos que ser 'combativo' conlleva comportamiento agresivo e intransigencia».
Esta es la segunda intervención pública de Toirac sobre el mismo episodio. El jueves ya acuñó el término «diplochancleta, en un video que acumuló más de 87,000 vistas, en el que resumió el escándalo con una frase: «Generalmente cuando se acude a la violencia, es porque no hay argumentos».
El incidente tuvo consecuencias concretas: Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la misión cubana ante la ONU, intentó arrebatarle el teléfono al portavoz de Waltz y le lanzó un manotazo mientras este grababa la confrontación.
El secretario de Estado Marco Rubio firmó esa misma noche la orden de expulsión, y Tur abandonó el país días después. El viceministro primero de Relaciones Exteriores, Gerardo Peñalver Portal, lo recibió en el Aeropuerto José Martí de La Habana, donde Tur agradeció el apoyo del MINREX y denunció la «prepotencia yanqui».
Mientras el régimen celebraba la «firme actitud» de su delegación, la resolución anual contra el embargo fue aprobada con apenas 130 votos a favor —el resultado más bajo en aproximadamente dos décadas—, con 17 votos en contra y 25 abstenciones.
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