Con el Latino repleto, Carlos Tabares dijo adiós a sus fanáticos

Esta noticia es de hace 2 años

De cuello y corbata, Carlos Tabares dijo adiós. Tras 25 espectaculares Series Nacionales, el estelar ex jardinero se despidió de su público capitalino. El templo sagrado del béisbol cubano se congeló durante varios minutos para abrigar a una de sus figuras más queridas.

Más de cincuenta mil aficionados acudieron a la cita, que debió ser postergada primero a causa de las inclemencias del tiempo. Pero nadie olvidó la fecha y el Coloso del Cerro resultó pequeño para quienes anhelaban estar cerca del hijo de Inés María.

Tabares dejó ver sus lágrimas cuando en la pantalla gigante ubicada en el jardín central se colocaron imágenes de su fallecido padre, Alfredo Tabares Verdura. Su madre, esposa y hermanos lo abrazaron justo en ese momento.

La ceremonia contó con la participación de la Colmenita. Decenas de niños pusieron a bailar al otrora guardabosque, quien dejó ver su inmensa satisfacción a través de sonrisas y aplausos y pasillitos de casino. La música, en tanto, estuvo a cargo de David Blanco, con el tema Punto Cubano.

Pánfilo (Luis Silva) y Ruperto (Omar Franco), protagonistas del afamado programa "Vivir del Cuento", recordaron jugadas de Tabares y lo catalogaron como “el rey de los terrenos del Estadio Latinoamericano”.

“Tabares está emocionado, parece que se casa hoy. Seguro ahora lo veo en los bancos para cobrar la chequera, ya que está retirado”, dijo Pánfilo.

Destacadas figuras del béisbol capitalino asistieron a su retiro oficial. Rey Vicente Anglada, Juan Padilla, Javier Méndez, Pedro Medina, congratularon al hombre que fuera pura pasión en cada inning jugado.

La emoción rebasó los límites de lo permisible. Uno de los abrazos más sincero del mundo se vivió entre Tabares, Rudy Reyes y Alexander Malleta. Los segundos pasaron y estos eternos amigos no se soltaban. El Latino aplaudió y aplaudió.

 “Qué difícil es esto, cojone”, se le escuchó al “Lince Giraldillo”, mientras saludaba a sus rivales tuneros.

Este jueves en la noche, Tabares bailó, sonrió, abrazó, se tomó selfies y lloró. Lloró como un niño. El “56” de Industriales y de Cuba nos dijo adiós, aunque en la memoria nos quede cada uno de sus espectaculares fildeos en la soledad del center field.

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