
José Cisneros Díaz es un adolescente de 16 años, postrado en una silla de ruedas que podría utilizar por el resto de su vida. Una negligencia médica le provocó una lesión en el cerebro que lo dejó paralítico y con retraso mental desde su nacimiento. José nunca ha caminado. Sus padres, José Benito y Ofelia Díaz, han acudido en innumerables ocasiones a las instituciones de salud cubanas para encontrar una solución a la discapacidad motora del niño, pero según cuenta el padre, ha sido en vano. “Llamé como ochenta veces”, dice. “No me dieron respuesta” Fuente: Cubanet
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