Barrio Chino de La Habana | Foto © CiberCuba

Los chinos en Cuba y el secreto que guardan en sus maripositas fritas

Los emigrantes chinos llegaron en oleadas a Cuba en la segunda mitad del siglo XIX. Desde entonces se integraron a nuestra cultura y nos legaron tres grandes tesoros: el arroz frito, las maripositas y los mulatos chinos. Pero de los terceros no hablaré porque este es un post sobre comida.

Los primeros chinos en Cuba

La población china que se introdujo en Cuba se registró en oleadas que, según los historiadores, se dieron en varios períodos. La primera fue en 1847 y estuvo compuesta por personas procedentes del sur de China.

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Barrio Chino de La Habana / CiberCuba

Los hechos demuestran que fueron contratados para sustituir la mano de obra esclava, pero cuando llegaron a la Isla corrieron la misma suerte que los africanos, incluso hay quienes dicen que peor.

Se cree que en el siglo XIX entraron en Cuba alrededor de 150 mil chinos, mayormente hombres. Se asentaron en el occidente y comenzaron a trabajar la tierra. Así lo hicieron hasta que cumplieron sus duros contratos.

“Nunca hubo un chino cubano traidor”

El sueño de volver ricos a China se disipó frente a la realidad de una Cuba esclavista. Sus salarios míseros los llevaron a la decisión de asentarse definitivamente y enfrentar los dilemas cotidianos como un cubano más.

Barrio Chino de La Habana / Wikipedia.org

Algunos se incorporaron a las luchas independentistas y de ellos el patriota habanero Gonzalo de Quesada afirmó que "nunca hubo un chino cubano traidor, nunca hubo un chino cubano desertor".

Pero otros se interesaron más por el comercio

Los chinos comenzaron a establecerse en los alrededores de la zanja real y crearon lo que actualmente se conoce como el Barrio Chino de La Habana. Era una zona muy humilde en la que se mezclaban con esclavos libertos.

Comenzaron a desarrollar aquellos oficios que conocían de su cultura originaria como el comercio, la herrería, carpintería, albañilería, entre otros. Se organizaron para fortalecer su identidad y dejar un legado a su descendencia.

Arroz Frito en La Habana / CiberCuba Cocina

Crearon sociedades culturales y hasta cuatro periódicos en chino. Pero lo que quizás no imaginaron que tendría tanta aceptación en la isla tropical fue una red de fondas en la que los cubanos descubrieron un sabor singular.

Mis recuerdos de la comida china de Cuba

En adelante hablaré con los recuerdos del estómago. Una de mis memorias de infancia era visitar el Restaurante Mandarín, con mi mamá, en aquellos felices días en que ella no quería cocinar.

Restaurante Mandarín / CiberCuba

Es el único lugar donde he escuchado la icónica frase de película: “¿Le pongo lo de siempre?”. Recuerdo las manos del mesero colocando frente a mí aquel plato de sopa china, mientras su mirada se perdía en la belleza de mi madre.

Antes de que yo pudiera esgrimir una queja por cómo la miraba, se anticipaba él, inteligente, con un desbordante plato de “maripositas para la niña” y aquella frase que le sacaba a mi madre una sonrisa.

Y yo callaba, comprada por el delirio de la salsa agridulce. Hoy mi madre asegura que ni se enteraba, ni lo recuerda. En aquellos momentos su cabeza estaba en otras cavilaciones propias de los conflictos de los años 80.

Arroz Frito / CiberCuba Cocina

Pero los niños no tienen esos problemas. Yo era feliz masticando mis crujientes mariposas, previamente ahogadas en salsa agridulce. Y cuando el plato quedaba vacío le guiñaba el ojo al Arroz Frito de mi madre.

Reencuentro con las maripositas chinas

A los agridulces años 80 les sobrevino una oscura época sin sabores. Una larga cola en el Restaurante Lai Lai de Varadero, tras la que me quedé dormida antes de alcanzar la comida, me hizo apartar el sabor chino de mi vida.

Sin embargo, en el año 2004, cuando comencé a trabajar, conocí a mi amiga “La China”. Nieta de china, hija de cubana china, atesoraba un secreto preciado para mí. ¡Se sabía la receta de las maripositas!

Otro intento de Maripositas chinas en Cuba / CiberCuba Cocina

Nunca probé las maripositas de su abuela, pero puedo dar fe de la calidad de las de su madre y de las de ella. Me trasladaron a aquel feliz momento en que las mariposas de mi infancia crujían en mi boca.

La receta se la he pedido mil veces y la respuesta es siempre la misma: “Ven a comerlas en mi casa. Te espero el fin de semana”.

¿Qué sabor es ese que llevan dentro?

Ya su hijo aprende a hacerlas a la temprana edad de 10 años. La pequeña familia pasa la tradición y conserva el secreto. Tal y como ocurre entre los mejores chefs del Barrio Chino.

He probado todo tipo de maripositas chinas por otros lugares de la isla. Y no, no encuentro su sabor tradicional. En este artículo aparecen las fotos de las más recientes que comí en Cuba. Pero nadie da pie con bola.

Maripositas en un restaurante / CiberCuba Cocina

En cuanto a la salsa… esos son otros 20 pesos. Lo peor que he visto son recetas donde hasta le ponen carne para hacer una salsa criolla a la que le echan azúcar. Por favor, esto es serio, yo busco un sabor de mi infancia.

Habrá quién me diga: “Esa receta es una bobería, no hay ningún secreto, yo sé hacerla”. Tendré que probarla en tal caso, pero aseguro que, contra los recuerdos del estómago, hay pocos chefs en el mundo que puedan.

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