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Uno de los grandes basquetbolistas cubanos de todos los tiempos es el guantanamero Raúl Duboy; espigado, fibroso, de gran potencia en el ataque, veloz en sus desplazamientos. Se desempeñaba, según hiciera falta en el equipo, entre las posiciones de delantero y escolta. Un jugador que hizo suyas las canchas de Cuba y el mundo.
Teniendo un tabloncillo como escenario de nuestra charla, anoto la primera canasta: orígenes de Raúl Duboy.
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Primeramente, quiero decirte Julita que para mí es un placer platicar con una de las mejores amigas que he tenido en el ámbito deportivo; es un honor hacerte llegar inquietudes que he tenido a lo largo de mi práctica en el baloncesto.
Soy Raúl Duboy Cumbá, nacido en la ciudad de Guantánamo el 2 de enero de 1959, hijo de Félix y María. Inicié mi formación deportiva en la escuela “Pedro Agustín Pérez”, a los siete años, en la especialidad de atletismo, pero por mi estatura fui captado para el baloncesto bajo la tutela de los entrenadores Luis González Cardona (Wicho) y Alberto Brown (Puli), quienes me condujeron a pisar el primer tabloncillo a la edad de nueve años.
¿Entonces eres de la pirámide del alto rendimiento?
En efecto. En Santiago de Cuba participé en el primer minicampeonato internacional, donde compitieron equipos de Canadá, Panamá, República Dominicana y otros. Guardo agradables recuerdos de aquel evento porque, además de ser el primero, ahí tuve la oportunidad de topar con los mejores jugadores de aquella época en esas edades y logré ser el mejor del certamen.
Luego, pasé a la EIDE Capitán Orestes Acosta, de Santiago de Cuba, y con 11 años intervine en un torneo internacional en Jamaica y también fui seleccionado mejor jugador de esa lid. A los 15 años integré la preselección juvenil bajo la égida de Ernesto Trujillo.
Bonita experiencia esa, pues estuve con grandes baloncestistas en la ESPA Nacional, en La Habana. Fíjate si ese período me fue beneficioso por lo mucho que aprendí y me destaqué, que con 17 años me invitaron a la preselección nacional de adultos.
En ese momento me convertí en el jugador más joven de esa generación. Me uní así a esos talentosos atletas que son Ruperto Herrera (padre), Tomás Herrera, Miguel Calderón, Daniel Scott, Lázaro Ortiz, Juan Carlos Roca, Generoso Márquez, quienes luego, con el paso de los años, se convertirían en directores técnicos y dirigentes de la Federación y Comisión Nacional del deporte de las cestas.
Esa constituye la primera generación a la que haces alusión…
Sí. A partir de ahí, conviví con tres generaciones históricas en el básquet cubano y mundial a lo largo de 22 años. Por dos décadas compartí con la flor y nata del baloncesto. Se jugaba básquet entonces, Julita, y luego en las segunda y tercera generaciones, también.
Con el paso del tiempo se unirían nuevos elementos al CUBA que formarían una segunda generación: Roberto Simón, Alfredo Fenti, Basilio Santiesteban, Luis Calderón, Norge Luis Luaces, Ediberto Díaz, Raimundo Uña. Ya convertido yo en un jugador experimentado, recibí a la que constituye una tercera generación... ¡y qué generación!
Monstruosos exponentes del básquet cubano animaron los años 90: Andrés Gibert, Richard Matienzo, Lázaro Borrell, Leonardo Pérez, Judi Abreu, Alberto Maturell, los hermanos Herrera, Ruperto Jr. y Roberto Carlos, los también hermanos Caballero, Ángel, Omar y Juan Carlos. ¡Basquetbolistas de calibre mundial!
¿Cuál de las tres generaciones hizo más mella en ti?...
¡Contraataca Duboy y anota una de tres!
¿Qué cuál me hizo más feliz?... ¡Las tres! Compartir tabloncillo con cada uno de esos jugadores que te mencioné fue un honor. Además de ser dirigido por grandes directores técnicos que me ayudaron a ser lo que he sido, y el legado que he podido dejarles a mis hijos, a mi familia: Carmelo Ortega, Pedro Chappé, Pedro Alfonso, Alejandro Castañeira, Ernesto Trujillo, Ernesto Díaz, Jorge Puente.
El juego se vuelve reñido y no se vislumbra una ventaja para ninguno de los dos…
Tuviste la gran oportunidad de jugar en el mayor espectáculo del deporte de las canastas en Cuba, algo que parece jamás regresará: la LSB, Liga Superior de Básquet.
Las Ligas Superiores de aquella época fueron algo increíble; para no olvidar jamás. Llegamos a estar por encima del béisbol en atención de la prensa, de los aficionados. Teníamos mucha y buena rivalidad: Capitalinos, Orientales, Matanzas; después se sumó a la fiesta Ciego de Ávila, con aquellos portentosos jugadores como el Gato Silvestre y Yoan Luis Haití, con los cuales me hubiera gustado jugar.
Era increíble la fanaticada, las salas se llenaban de público. Yo no he vuelto a ver cosa igual en Cuba ni con ese tipo de rivalidad y calidad. Las mascotas de los equipos: Lobos, Avispas, Búfalos, Leones, Cocodrilos respaldaban el ir y venir por todo el país de los quintetos envueltos en la disputa.
¿Recuerdas alguna anécdota de aquellas LSB?
¡Uff! Unas cuantas. Las salas ardían: la “Urgellés” de Santiago, la Caldera de San Justo en el Guaso, la “Fonst” y la “Kid Chocolate” de la capital. En uno de los encuentros en esta última instalación, Trujillo retiró al equipo oriental porque, después que nos gritaron “palestinos, palestinos” por todo Centro Habana mientras nos trasladábamos en la guagua, ya en el partido se armó una bronca (una de las tantas porque aquellos juegos eran “calenticos”, había una gran rivalidad) en una jugada con Roberto “La Piedra” Simón, al que la afición sacó de quicio al corearle “¡chiva prieta!”. Jajajaja… Ahora uno se ríe, pero aquello nos costó el choque.
Sé que vives en México hace mucho tiempo, pero debes saber que demolieron la Sala Kid Chocolate para construir un hotel. La sala más productiva y bien mantenida por sus trabajadores, adonde iban decenas de niños y jóvenes de los municipios Centro Habana y La Habana Vieja a practicar deportes, amén de acoger campeonatos nacionales y provinciales de una gran cantidad de disciplinas.
Es un bochorno que gente sin escrúpulos haya destruido la diversión del pueblo. El baloncesto que, como dije, ha estado en sus buenos momentos a la altura del béisbol de aquellos tiempos, perdió uno de sus más preciados escenarios; sin contar, la multitud de muchachos que competían allí o, simplemente, iban a divertirse de manera sana.
En Cuba, las instalaciones están en muy mal estado, los deportistas están desatendidos, figuras mundiales muriendo por desempleo y falta de atención.
Ambos DT piden un tiempo porque el juego se ha caldeado…
¡Raúl, tienes toda la razón! Actualmente no se habla de baloncesto ni son recordados ustedes, los que dignamente sudaron la camiseta por el país.
Tengo el orgullo de ser uno de los pocos basquetbolistas, si no el único, que intervino en todos los eventos oficiales de nuestro deporte: Juegos Olímpicos, Panamericanos, Centrocaribes, Mundiales de clubes, Espartaquiadas, Juegos de la Amistad, Centrobásquet…
Yo fui multicampeón nacional ofensivo (mayor número de puntos) y muchas veces el mejor delantero y... ¿quién me menciona, quién se acuerda de mí? Duele muchísimo ver como otros países me reconocen y aplauden, y en el mío no saben quién soy.
Tuviste la oportunidad de participar en unos Juegos Olímpicos, los de Barcelona 92, y después de eso, desapareció Raúl Duboy.
Hora de anotar la canasta decisiva por parte del cubano…
Claro. Después de Barcelona 92, yo salgo de Cuba hacia México. Radico en Querétaro. Desde entonces, trabajo en la dirección de deporte del Estado. Aquí he recibido innumerables premios en reconocimiento a mi desempeño; y el más reciente, uno que se otorga a los mejores representantes del deporte en el país. Como ves, estoy muy agradecido a México que me ha dado lo que mi patria no.
Precisamente de Cuba, ¿cuál es tu opinión del estado actual del deporte en la isla?
El deporte cubano en estos momentos requiere de una reestructuración, actualizaciones de los entrenadores, establecer convenios y abrirse a otros países, que haya intercambios con otras naciones. Permitir que en realidad estén en las selecciones nacionales los mejores entrenadores y atletas, no importa donde vivan, si todos son cubanos y tienen el mismo derecho sin politizar el deporte... ¡Basta ya, que eso nos atrasa!
En tiempo extra, Duboy gana el encuentro. El guantanamero toma el balón de rebote, atraviesa la cancha y, sin pensarlo dos veces, realiza un espectacular donqueo…
Para ti, ¿cuál es el quinteto TODOS ESTRELLAS del básquet (m) cubano?
Para mí, el quinteto ideal de todos los tiempos: Pedro Chapé como centro, delantero: Ruperto Herrera, base: Tomás Herrera, escolta: Leonardo Pérez, delantero bajo: Lázaro Borrell, y aprovecho que hablo de estos inmensos jugadores para felicitar a Leonor Borrell. Siempre dije que su nivel estaba por encima de otras ligas y es un orgullo para Cuba y para el mundo tener una deportista de su talla en el Salón de la Fama. Te mando un abrazo Julita y un abrazo grande al pueblo de Cuba, en especial a mi tierra natal, Guantánamo.
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