Las autoridades cubanas desmantelaron un nuevo cultivo ilegal de marihuana en el municipio Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba, como parte de la ofensiva nacional contra el tráfico de drogas impulsada por el régimen en los últimos meses.
Según informó el perfil oficialista de Facebook El Cubano Fiel, la plantación fue localizada en la zona de Peña Blanca gracias a varias denuncias realizadas por vecinos, quienes reportaron la presencia de plantas inusuales que, aunque recordaban a la yuca, resultaban claramente diferentes.
Tras verificar el reporte, efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) encontraron más de 400 plantas de marihuana, algunas de ellas con una altura cercana a los dos metros.
La nota oficialista indicó que los responsables del cultivo fueron detenidos, aunque no precisó la cantidad de implicados ni tampoco sus identidades.
Este nuevo hallazgo se produce apenas semanas después de otros importantes operativos antidrogas realizados en esa misma provincia, que han revelado una alarmante proliferación de cultivos clandestinos, tanto en zonas montañosas como en viviendas particulares.
Una cadena de hallazgos recientes
A finales de mayo, más de 3,000 plantas de marihuana fueron incautadas en la localidad de La Tabla, también en el municipio Tercer Frente, durante una operación coordinada entre la PNR y el Cuerpo de Guardabosques.
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En esa ocasión, además de las plantas ya desarrolladas, se encontraron miles de semillas listas para sembrar. La operación fue posible, una vez más, gracias a las denuncias comunitarias.
“Se creían pequeños agricultores, pero utilizaban la tierra para fines que dañan gravemente a la sociedad”, señalaron las autoridades a través del perfil Héroes del Moncada, afín al Ministerio del Interior (MININT).
Poco después, en la localidad de Salvador Rosales, en el municipio de Songo-La Maya, fue capturado un joven sorprendido en pleno conteo de semillas de marihuana provenientes de una plantación que superaba las 2,000 plantas.
En este caso, varios individuos fueron procesados penalmente por participar en distintas fases de cultivo, distribución y tráfico del estupefaciente.
En el mes de junio, se reportaron dos casos adicionales en Santiago de Cuba. El primero ocurrió en La Risueñita, en el Micro 9, donde un hombre identificado como Yordani fue detenido por cultivar marihuana en su propio patio, cuidando las plantas como si se tratara de un jardín ornamental.
El segundo caso fue aún más impactante: en el poblado de Sigua, un sujeto conocido como “Pepe” fue arrestado tras encontrarse en su domicilio más de 19,000 semillas de marihuana y 950 plantas en crecimiento.
En ambos incidentes, la colaboración de los vecinos resultó fundamental para la acción policial.
Juicios ejemplarizantes y castigos severos
La escalada en la detección de cultivos ilegales ha sido acompañada por juicios con sentencias severas.
A finales de junio, en Ciego de Ávila, un hombre fue condenado a 20 años de prisión por cultivar marihuana.
El juicio, de carácter público, incluyó la sanción de tres años de privación de libertad a otro individuo por no haber denunciado la actividad ilícita, pese a conocerla.
Además, los acusados fueron despojados de sus derechos ciudadanos, incluyendo la prohibición de salida del país y la confiscación de los medios empleados.
Estos procesos judiciales forman parte del llamado “tercer ejercicio nacional” contra delitos e ilegalidades, una campaña gubernamental que busca proyectar un mensaje de “tolerancia cero” frente al narcotráfico, aunque analistas advierten que también funciona como herramienta de control social.
Un fenómeno en expansión
Si bien el consumo de drogas ha sido tradicionalmente más visible en La Habana, los recientes operativos revelan que las actividades ilegales vinculadas a estupefacientes han echado raíces también en zonas rurales y periféricas del país.
La situación se ve agravada por la crisis económica que atraviesa Cuba, marcada por la inflación, el deterioro de servicios y la falta de oportunidades reales para una subsistencia digna.
La distribución de marihuana y otras sustancias prohibidas, a menudo facilitada mediante redes sociales y contactos informales, afecta particularmente a los jóvenes, quienes se convierten tanto en consumidores como en eslabones del tráfico.
El régimen continúa presentando estos casos como éxitos de una cruzada nacional contra las drogas.
Las fuerzas del MININT subrayan el papel de la ciudadanía “consciente del daño que hace a las familias cubanas el consumo de drogas” en el éxito de los operativos, según comunicados oficiales.
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