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En medio de un panorama cada vez más incierto para los migrantes en Estados Unidos, una mujer cubana relató su experiencia durante una reciente cita para solicitar la residencia permanente.
Su testimonio, lleno de emoción, llega justo después del anuncio de la administración Trump sobre la suspensión de todos los procesos de ciudadanía y residencia para inmigrantes provenientes de 19 países, incluidos Cuba y Venezuela.
“Dios quiera y permita que me den mi residencia, porque verdaderamente en este país estoy solita, solita solita”, expresó entre lágrimas la mujer, entrevistada por el periodista Javier Díaz para Univision.
Su caso representa una esperanza en medio del bloqueo migratorio que ha generado desconcierto, frustración y temor entre miles de solicitantes que ahora ven congelados sus trámites.
Según contó, logró presentarse esta semana a su cita para la toma de huellas sin contratiempos: “Pensé que me iba a pasar algo, pero no, fue bien”, afirmó, visiblemente aliviada.
Un anuncio sorpresivo que detuvo miles de trámites
El pasado 2 de diciembre, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) emitió un memorándum que paraliza el procesamiento de solicitudes de ciudadanía y residencia para ciudadanos de 19 países clasificados por la administración como “de riesgo”.
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La medida afecta especialmente a países con altos índices de inestabilidad o pobreza, como Cuba, Irán, Sudán, Somalia, Eritrea, Haití y Venezuela.
La decisión, confirmada por el portavoz del USCIS, Matthew Tragesser, ha sido justificada bajo el argumento de priorizar la “seguridad nacional”.
“La ciudadanía es un privilegio, no un derecho”, afirmó Tragesser, quien agregó que el objetivo es asegurar que “las personas que se conviertan en ciudadanos sean las mejores de las mejores”.
La suspensión se enmarca en una ola de endurecimiento de políticas migratorias impulsadas por el expresidente Donald Trump, que ahora regresó a la Casa Blanca tras su reciente reelección.
El detonante inmediato del nuevo freno habría sido un tiroteo en Washington en el que resultaron heridos dos miembros de la Guardia Nacional.
El sospechoso, Rahmanullah Lakanwal, un ciudadano afgano que había recibido asilo en abril, fue detenido, y su caso provocó una nueva revisión interna de los mecanismos de admisión y naturalización.
Impacto directo: Entrevistas canceladas y ceremonias suspendidas
Las consecuencias del memorándum ya se sienten en múltiples oficinas del USCIS. Entrevistas programadas han sido canceladas sin previo aviso, y ceremonias de juramento de ciudadanía han sido suspendidas en ciudades como Houston y Nashville.
“Todo se ha detenido. Es como un embotellamiento y solo va a empeorar”, advirtió Ana María Schwartz, abogada de inmigración en Texas, al New York Times
El USCIS ha defendido la pausa como parte de un proceso de revisión exhaustiva para garantizar que “nada está fuera de la mesa hasta que cada extranjero sea evaluado y examinado al máximo grado posible”, según publicó la agencia en sus redes sociales.
Pero el memorándum no solo implica suspensiones.
Incluye también la reevaluación de tarjetas de residencia ya otorgadas, la revisión de decisiones de asilo emitidas bajo administraciones anteriores y una posible revocación de beneficios concedidos a migrantes de países “vetados”.
El New York Times estima que las nuevas reglas podrían afectar a más de 1,5 millones de personas con solicitudes de asilo pendientes y a más de 50,000 beneficiarios de asilo otorgado durante el mandato de Joe Biden.
En conjunto, estos cambios representan una de las más grandes reformas restrictivas del sistema migratorio estadounidense en las últimas décadas.
“No todos los inmigrantes son delincuentes”
En ese contexto de incertidumbre, la voz de la mujer cubana cobra especial fuerza. “No todos los inmigrantes son asesinos ni son delincuentes, ni nada de eso”, afirmó con firmeza.
Su testimonio rompe con la narrativa oficial que vincula la migración con amenazas a la seguridad, y pone rostro humano al drama que viven miles de personas atrapadas en un sistema en pausa.
Su esperanza -y la de muchos- permanece en pie, aunque teñida por la ansiedad. Para ella, haber logrado realizar su trámite esta semana fue una suerte, una excepción que podría cerrarse en cuestión de días.
“Dios quiera que me la den”, repitió. Para alguien que llegó sola a Estados Unidos, la residencia no es solo un estatus legal: es una oportunidad de estabilidad, pertenencia y dignidad.
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