Café Versailles Foto © PRI.org

La historia de amor entre Miami y el cafecito cubano

Este artículo es de hace 3 años

El fotógrafo Jake Katel recorrió más de 100 restaurantes y cafeterías en la ciudad de Miami, de los que venden el cafecito cubano a través de una ventanita y descubrió que existe toda una historia de amor entre la ciudad y el elixir cubano.

Katel se propuso descubrir qué hay detrás de la frase "un café cubano" o simplemente "un café", que se escucha miles de veces al día en cualquier restaurante de esta ciudad, especialmente en la conocida Calle Ocho. Allí existen cientos de cafeterías que, aunque su dueño sea hondureño o colombiano sabe a qué usted se refiere cuando pide un café y sabe cómo es que debe servirlo.

El primer requisito para que un café cubano sea cubano es que lleve poca azúcar. Al cubano no le gusta el café dulce sino que, por el contrario, prefiere la amargura, "el saborcito" - como le dicen - y triunfar en el mundo de las cafeterías de la Calle Ocho, requiere ser preciso en este aspecto. Según Katel, La Palma, es su preferido.

El fotográfo ha descubierto algo más: el estado anímico de quien te lo prepara influye en la mezcla. "Puede arruirnarlo o no. Si le caes bien o mal; incluso si ella está de buen o mal humor," dice.

El joven pasó seis semanas documentando su historia. Visitando no sólo esos lugares que adornan la Calle Ocho, sino también los que están en Key Biscayne y cerca de los Everglades.

Katel, hijo de un matrimonio ruso-judío, dice ahora comprender por qué a sus padres no podía faltarle el sorbo de café cubano: la colada.

Lo ha resumido en un libro de 417 páginas titulado Cuban Coffee Windows of Miami, un volumen de 417 páginas, que se presentará en la Feria del Libro de Miami, próxima a celebrarse del 12 al 18 de noviembre próximo, y que también se venderá como e-book, y podrá ser comprado a través de Amazon.

Es la historia de lo que aprendió visitando esos cien lugares, en los cuales descubrió no sólo que La Palma es su sitio preferido, sino que además llenó su 'mochila' de lecciones para toda la vida.

En una de esas ventanitas, dice Katel, podías encontrarte cosas como un policía al lado de un tráficante de drogas, o un rico al lado de un pobre.

Lo único que los une y que parece unir a todos en Miami, es eso: el cafecito cubano.

con información de Miami.com

 

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