Víctor Víctor y Víctor Mesa Foto © Girón

Crónica por dos hermanos… ¡y muchos más!

Este artículo es de hace 2 años

Saben que yo, experta en dar el clásico “palo” periodístico, no puedo hacerlo ahora. Mis limitaciones tecnológicas para entrar en las redes, me aleja de la impronta, de la inmediatez; por lo que cuando un acontecimiento me interesa, dejo pasar el tiempo, “que se enfríe la cosa” y expreso mi opinión, cuando todos lo hayan hecho.

Con esto no pretendo estar de acuerdo o no con lo expresado por uno, varios, muchos especialistas o aficionados; simplemente decir mi sentir.

El tema hoy puesto sobre la mesa es los hermanos Mesa. Si lo de los Gourriel no me sorprendió porque esto de que “se hacen negociaciones con la MLB” pica y se extiende, y a Yulieski se le iba el tren; lo de los Víctor era esperado.

Al igual que a los hijos de Lourdes y Olguita los conozco desde que nacieron, los amé y los vi jugar y triunfar; los de Víctor y Eneida no quedan detrás.

Ver a VV desplazarse cual felino en el center field como hizo su papá, robar bases y batear (asignatura todavía no con la máxima calificación) era algo hermoso.

De lo poco que quedaba de la pelota cubana, ese chico llamaba la atención, inspiraba al equipo aunque su carácter dictaba del de VM 32. Mucho más parecido a papá en eso de su desempeño personal y en el terreno de pelota es Víctor Junior.

Recuerdo cuando cubría para la televisión, los últimos plays off de mi carrera, aquel en el que Pinar y Matanzas ofrecieron un maravilloso espectáculo, como el pequeño de los Mesa Ríos, miraba los juegos, no como aficionado sino como amplio conocedor, y con desbordantes deseos de ser un actor más en el partido.

Era tal su pasión que lo entrevisté y aquí tienen un resumen de lo que me dijo: “ A mi hermano y a mí nos gusta jugar el center; yo sueño con ser grande, mejor que papá; tengo mi pensamiento en las nubes, pero con los pies en la tierra. O sea, entreno, me esfuerzo al máximo. Quiero ser el más veloz, el que más robe, y también un slugger, porque los jonrones y las bases robadas son el show de la pelota.”

Vean ustedes qué clase de pensamiento en un niño que tendría cuando aquello escasos 12 años. No es nada extraño que ahora sus sueños sean jugar en las Grandes Ligas.

Víctor Víctor practica pelota desde los 6 años; su hermanito, a partir de los 5. Los dos han integrado todos los equipos Cuba desde la categoría 11-12 años y eran, sin duda alguna, seguros exponentes en el team Cuba de mayores que tanto honró su padre, como lo hizo Lourdes Gourriel.

Ahora bien, de aquellos CUBA de Kindelán y Pacheco; Germán y Ulacia; Lourdes y Víctor, créanme, no queda nada. Las condiciones han cambiado. ¡Y de qué forma!

Una semana en Varadero o Cayo Coco; un auto, quizás una casa; el respeto de un Fidel que siempre los respaldó y amó (eso nadie puede negarlo; ellos mismos lo reconocen), el cariño del pueblo, les bastaba. ¿Ahora? ¡Por supuesto que no!

Ellos NO quieren que nadie les regale nada; ellos quieren ganárselo. ¿Lo tienen jugando en nuestras Series Nacionales, aún con las contrataciones? (hasta ahora la única productiva en realidad es la de Japón). No lo creo. Ellos, y no sólo los Gourriel o los Mesa, quieren más.

¿Con qué van a la tienda, cómo tener lo más elemental, un auto; cómo adquirir una casa?

(Es bueno señalar que ni a los Gourriel ni a los Mesa les faltaba nada, pues sus padres les proporcionaron una vida cómoda y con condiciones que muchos cubanos anhelan tener; por lo que sus deseos de jugar en la élite del béisbol mundial pudiera ser su interés principal, amén de lo que representa económicamente).

Esa senda abierta por Arocha, el Duque, Contreras y que siguieron Alexei Ramírez, Kendry Morales, Candelita Iglesias, Alionis Echevarría, Leonis Martin, José Dariel Abreu, Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes, Yasiel Puig, Rusney Castillo, José Adolis García, Luis Robert Moirán y muchos más, no es una senda política sino, simplemente, económica y de satisfacción personal.

Competir en el mejor béisbol del mundo es lo más grande para ellos; incluso, los que no logren este sueño, juegan en otras ligas que les permite vivir cómodamente y ayudar a su familia en Cuba.

Tildarlos de traidores es un error colosal. A ningún ser humano se le puede privar de querer SER MEJOR, VIVIR MEJOR, SOÑAR. No es lo mismo jugar en la Gran Carpa que constituye la MLB al circo en el que se ha convertido la Serie Nacional de Béisbol. Me duele, muchísimo, escribir esto. Yo formé parte de la maquinaria de la pelota cubana por más de 30 años.

¡Exquisitos e inolvidables años! Y si todos nos damos cuenta de ello, ¿por qué no acabar de entenderlo, no con el béisbol, sino en todos los deportes? Por ahora, lamentablemente, la política del bloqueo impide que un pelotero cubano, sin abandonar su Patria, pueda jugar en las Grandes. Pero, ¿ y si se pudiera?

Nosotros no lo admitiríamos; como no hemos aceptado que esgrimistas, voleibolistas, atletas, basquebolistas que están en el exterior, puedan representarnos en Juegos Olímpicos, Panamericanos, Mundiales.

Sólo me queda desearle lo mejor a los niños de Víctor y Eneida; a los de Lourdes y Olguita y a los hijos de padres y madres de todos los buenos peloteros, deportistas en general, que ha dado esta Cuba nuestra que tan lejos pudiera llegar, deportivamente hablando, si abrimos los brazos para acoger el desarrollo y no seguir luchando contra la corriente.

Este artículo es de hace 2 años

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos