Recién nacidos. Foto © Pixabay

Socialismo chino: las mujeres que dan a luz no se pueden llevar al bebé hasta que no paguen la factura

Este artículo es de hace 2 años

Juliana Brandy Logbo, una liberiana de 28 años que vive en Guangzhou, China, dio a luz a gemelos el pasado seis de mayo en el Huadu District People's Hospital, pero tardó una semana en poder verlos, a pesar de que tanto ella como los niños gozaban de buena salud.

Y es que en el gigante asiático, las administraciones de los centros médicos no descansan hasta que los pacientes no pagan la factura de sus gastos, aunque eso implique que una madre no pueda ver a sus bebés recién nacidos.

Juliana fue ingresada de urgencia y tuvo que pagar 130 dólares por la ambulancia. Después de la cesárea, pagó un depósito de otros 790 dólares. Pero al dar a luz, las enfermeras se llevaron a sus hijos sin dejar que ella los tocara. Al día siguiente, cuando pidió verlos, le presentaron una tarifa de 630 dólares más.

Una amiga la ayudó a recaudar dinero, pero llegó tarde. El 10 de mayo, la cifra había subido a 800 dólares. Un dinero que ella no tenía.

El New York Times tuvo acceso a las copias de todos los documentos.

Una empleada del hospital negó la versión de la madre, alegando que el personal del hospital solo había estado “recordándole” a Juliana que pagara.

Según esta trabajadora, los bebés eran prematuros y por eso no podían ser sacados del departamento de recién nacidos.

Pero esta versión fue negada por la atribulada madre, quien asegura que los niños nacieron saludables a las 37 semanas de embarazo. Al final recibió el alta con sus hijos después de haber pagado casi 3.500 dólares en total, gracias a la generosidad de quienes donaron el dinero.

Este no es un caso aislado en China, donde según algunos médicos, han tenido que implantar el método porque si no, se quedan con cuentas sin pagar.

Los hospitales recalcan que no son obras de caridad. Millones de chinos se ven afectados por su sistema de salud, que a menudo exige que los enfermos costeen el tratamiento por adelantado. A veces se les niega la atención a aquellos que no pueden pagarla, incluso en casos de vida o muerte.

En 2012 a unos padres se les prohibió el acceso a sus gemelos durante dos meses, porque no podían asumir los casi 19.000 dólares que costó traerlos al mundo. Un año antes, una abuela de Nanjing, cuyo hijo no podía afrontar los 2.800 dólares en honorarios médicos por el nacimiento de su pequeño, se arrodilló y les rogó a los médicos que la dejaran al menos ver al menor.

Lo más insólito: un hospital en Dongguan anunció a un matrimonio que había enviado a su bebé recién nacido a un orfanato para “asustarlos” y obligarlos a pagar. Y es que, aunque al final siempre las familias recuperan a sus niños, los hospitales emplean disímiles variantes para materializar el cobro.

Rebecca Taylor, consejera australiana de lactancia materna, describió el caso de Juliana como “una violación descomunal de los derechos humanos”. Aunque manifestó sentirse triste y horrorizada, tampoco se sorprendió. Y es que en China, todo el mundo sabe que si necesitas ir a un hospital, primero tienes que pasar por el cajero automático.

 

Este artículo es de hace 2 años

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