Los taxis prestan servicio gratis a los familiares de los fallecidos en Holguín. Foto © Ahora

Así reaccionan taxistas, autos funerarios y la fábrica de coronas de Holguín tras el accidente aéreo

Este artículo es de hace 2 años

Holguín sigue conmocionado tras el accidente aéreo del pasado 18 de mayo en La Habana. De los 112 fallecidos en la catástrofe, 68 eran holguineros. La ciudad está en shock. Los servicios funerarios no dan abasto y los ataúdes o las urnas con las cenizas han tenido que ser velados en la Periquera, la Sala Moncada y las Casas de la Cultura de la ciudad. En la funeraria Los Álamos han puesto un médico, psicólogos, enfermeras y servicio de urgencias y ambulancia.

Los holguineros han hecho suyo el dolor de las familias. "Se me parte el alma entrar a estos sitios y ver a la gente llorando y cómo familias enteras lloran el dolor de alguien perdido. Todos hacen el cuento de alguien que fue a La Habana a visitar a alguien, de vacaciones, de retiro matrimonial como los matrimonios de pastores, a buscar una visa, a buscar un paquete que se le quedó de un viaje al extranjero, viajes de trabajo, un sinnúmero de razones que tenían lo que perdieron sus vidas. Muy lamentable", escribe una joven que no perdió a nadie en el accidente de avión.

La catástrofe ha sacado lo mejor de Holguín. Los taxis públicos o privados, incluso los triciclos han decidido no cobrar los servicios a los familiares de las víctimas, recoge el diario Ahora.

Iliana Buch Ávila, jefa de turno de la Fábrica de Coronas de la provincia, asegura al diario local Ahora, que han sido días muy complicados. "Fue un impacto terrible. Pensábamos que estábamos acostumbrados al dolor, pero esta situación superó nuestras fuerzas. Trabajamos 12 horas, organizados en cuatro turnos, incluso hemos laborado el día de descanso, no porque lo pida alguien, sino porque lo sentimos. Todo este esfuerzo es del corazón".

En la Fábrica de Coronas de Flores no han parado de trabajar estos días. Foto: Ahora.

Lo mismo opina Robin Infante Figueredo, chofer de carros fúnebres que hace servicios nacionales desde hace 19 años. "Tan pronto supimos del desastre nos incorporamos y empezamos a preparar las condiciones para los traslados. Este trabajo demanda mucha sensibilidad y hay que respetar el dolor. Tuve que llevar los fallecidos para Manzanillo y fuimos ágiles pero ha sido muy difícil pues el dolor es compartido”.

Robin Infante, muy afectado tras el accidente aéreo. Foto: Ahora.

La psicóloga Liudmila Cabrera ha estado atendiendo a la familia de Mailén, la única sobreviviente del accidente que queda viva. "Damos apoyo, tratamos de transmitir mensajes positivos pero es muy impactante y complejo el contexto, trabajamos con el abuelo y los sobrinos pequeños y damos orientaciones generales del tratamiento en esta situación", explica a Ahora.

Yamilé Escalona, trabajadora de Trimagen, una empresa de impresión de fotos, encargada de imprimir los retratos de los fallecidos confiesa que la situación le ha afectado mucho. “Entregamos ya enmarcadas las fotos y estamos dispuestos a trabajar el tiempo que sea necesario. A medida que se hace reconocimiento de cadáveres empezamos la labor, para que cuando llegue ya esté todo listo. Lidiar con tanto dolor y sentirlo como nuestro ha sido tremendo. Pasé todo el domingo llorando, como si fuera alguien cercano a mí, realmente devastador".

Los familiares de las víctimas lo agradecen.

Este artículo es de hace 2 años

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