Poeta cubano Frank Castell Foto © Frank Castell/ Facebook

Es complicado publicar poesía cuando uno es voz disonante, dice poeta cubano

Esta noticia es de hace 2 años

San Salvador, 2 jun (ACAN-EFE).- El arte es un oficio complejo, pero la poesía "ya roza lo imposible" si uno no escribe al dictado de editoriales o es voz disonante de lo que ocurre en su país, dijo durante una entrevista con Acan-efe el poeta cubano Frank Castell, ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador (El Salvador).

Castell, quien se autodenomina poeta alternativo, aboga por la "lucha" ante las trabas con las que se encuentra un escritor de sus características, que escribe lo que le gusta "sin pensar si va a gustar o no a los demás", tal y como lo plasmó en su obra El solitario oficio de la resistencia, que le valió su último galardón.

Foto: Valparaíso Ediciones/ Twitter

Autor de siete libros de poemas, Castell pertenece a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y visitó el país centroamericano con motivo de alzarse ganador del III Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador, auspiciado por el Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV), la Alcaldía de la capital salvadoreña y Valparaíso Ediciones.

Desde su primera publicación, que vio la luz en el año 2000 bajo el título El suave ruido de las sombras, Castell construyó su obra "lejos de los círculos del poder cultural, porque cuando uno vive lejos de la capital se le hace difícil la promoción y la difusión, y debe encargarse de todo".

El escritor reside en la localidad cubana de Las Tunas, a más de 650 kilómetros de La Habana, lo que, según él, complica relacionarse con personajes relevantes del mundo de la literatura, que se mueven fundamentalmente en la capital.

A este inconveniente se suma que "es muy difícil sostenerse y ser mediático en el mundo cultural si uno no es representativo de lo que está sucediendo en Cuba; hay autores que no son mediáticos pese a tener una obra interesante y atractiva, y otros que sí lo son porque se mueven en esos ámbitos, aunque su obra no sea tan buena".

Para Castell, quien vive "lejos de La Habana, pero cerca del mundo", su visita a El Salvador fue la primera vez que salió de su cubana tierra natal y la salida "no fue un camino fácil".

"Fue muy difícil llegar hasta acá, tuve que derrotar muchas trabas y mucha burocracia, pero finalmente pude salir y estoy muy contento, porque siento que es un reconocimiento no solo a mí, sino a mi promoción, a mi generación, a los que se sobreponen", señaló el poeta.

La visita a El Salvador, que continuará con un viaje a España para presentar su obra en la Casa de América y en la Feria Internacional del Libro de Madrid, es parte del premio que recibió Castell por alzarse con el galardón literario de San Salvador, "lo que supone un gran reconocimiento, porque ni siquiera soñaba con salir de Cuba".

Precisó que "los premios, muchas veces, no determinan la calidad de un autor, pero sí te ofrecen la posibilidad de creer un poco en ti y de pensar que vas por buen camino, un camino sólido y que tienes que seguir para no defraudar a los lectores".

"Mi viaje a Madrid es un premio a la perseverancia y es un reconocimiento muy grande a la capacidad de sobreponerse, de hacer una obra honesta; es una plataforma para lanzar la obra, para que muchas personas puedan acercarse, es el premio por luchar contra viento y marea", manifestó el autor.

"Espero que sea una experiencia muy gratificante, nunca imaginé ir a una Feria del Libro de Madrid, porque quienes iban eran los mismos de siempre, incluso algunos que no son autores, pero van", señaló con ironía.

Por otra parte, explicó que, junto a tres autores cubanos más, creo un grupo cuyo objetivo es "resistir a todo, a las presiones, a los cantos de sirenas que llegan a veces a los autores, pero que no van a ninguna parte".

"A veces uno se siente un poco desilusionado, pero no sé hacer otra cosas que no sea escribir, que complicarme, que buscarme problemas y para eso hay que recurrir, una vez más a la resistencia", subrayó.

Castell, de 42 años y licenciado en Literatura y Español, explicó que entre sus referentes contemporáneos destaca el cubano afincado en Estados Unidos José Kozer y entre los clásicos siente preferencia por el egipcio Constantín Cavafis, el peruano César Vallejo y el español Miguel Hernández.

El poeta enfatizó en la entrevista con Acan-Efe su apoyo a los autores jóvenes, a quienes les recordó que "la autocensura en la poesía es lo más abominable", y la importancia de decir en los poemas "lo que otros intentan callar, y que el futuro hable, que el tiempo decanta y es implacable". (ACAN-EFE)

 

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