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Retiran a los artesanos villaclareños de las áreas aledañas al Parque Vidal

«¿Quién no sabe que este parque lo es todo para Santa Clara? Todos los turistas que llegan a la ciudad vienen obligatoriamente hasta aquí, así que movernos de lugar es decretarnos la ruina», se lamenta esta universitaria que desde hace 6 años se gana la vida vendiendo tallas en madera y otras manualidades.

Parque Vidal en Santa Clara © CiberCuba
Parque Vidal en Santa Clara Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 5 años

Santa Clara, como otras ciudades cubanas con un flujo considerable de turistas, dispone desde hace años de algunas áreas en la que artesanos y artistas del Fondo Cubano de Bienes Culturales comercializan sus creaciones. Si bien existen varios puntos dispersos en la urbe, el más popular y céntrico es el ubicado en el callejón de Lorda, una especie de pequeño boulevard frecuentado por nacionales y extranjeros, y donde se oferta todo tipo de suvenires, calzado, textiles, manualidades y también flores.

Sin embargo, ahora las autoridades del gobierno han decretado su cierre de manera intempestiva.

«Nos dijeron que recogiéramos, que se acabó y punto. Explicaron algo así como que no cumplíamos con los parámetros estéticos que reclama este espacio», señala María, una de las vendedoras habituales que ha debido retirar su carpa del referido callejón ubicado a la vera del Teatro La Caridad, aledaño al céntrico parque Vidal.

Explicaron algo así como que no cumplíamos con los parámetros estéticos que reclama este espacio

«¿Quién no sabe que este parque lo es todo para Santa Clara? Todos los turistas que llegan a la ciudad vienen obligatoriamente hasta aquí, así que movernos de lugar es decretarnos la ruina», se lamenta esta universitaria que desde hace 6 años se gana la vida vendiendo tallas en madera y otras manualidades.

Una de sus compañeras de trabajo dice sentirse muy desorientada y preocupada respecto al futuro cercano: «Dicen que nos asignarán otro espacio, aunque ahora mismo no se han decidido. Pero como quiera que sea nos han dañado a nosotros y también a la ciudad porque francamente este lugar era bien popular y querido entre los santaclareños».

Dicen que nos asignarán otro espacio, aunque ahora mismo no se han decidido

El céntrico callejón de Lorda, una suerte de pequeño boulevard donde se oferta todo tipo de suvenires, calzado, textiles, manualidades y también flores

El motivo esgrimido por el gobierno municipal es el acomodamiento y ornato de que ahora mismo es objeto Santa Clara, como parte del programa “Villa Clara con todos” un plan devenido en cruzada política y que pretende revolucionar la estética de una de las principales ciudades cubanas.

«Pero yo no veo cómo nosotros afectamos esa estética, por el contrario, generamos mayor atractivo al parque ahora que se ha dispuesto la construcción en él de varios hoteles. Yo no sé a cuál estética se refieren ellos. Si quienes lo están destruyendo son ellos mismos desde que decidieron abrirlo al tránsito vehicular y lo convirtieron en una rotonda», argumenta María.

Y es que en los años en que Miguel Díaz-Canel se desempeñó como primer secretario del partido comunista en la provincia, se decidió cerrar totalmente el perímetro del parque Vidal, convirtiéndolo en una verdadera plaza cultural, donde pobladores y visitantes podían pasear tranquilamente o disfrutar de actividades artísticas y recreativas. Desde aquellos días se autorizó la venta de flores en sus inmediaciones, y luego se sumaron algunos artesanos con sus propuestas.

Sin embargo, con la apertura vehicular del parque los floreros, artesanos y artistas de Santa Clara debieron moverse de lugar, y se les asignó este callejón, del que ahora son desplazados nuevamente. Cada movimiento los aleja más del corazón de la urbe, de modo que es lógico que genere resentimientos entre vendedores y pobladores.

Presumiblemente el parquecito ubicado en San Cristóbal y Cuba será arrendado al Fondo Cubano de Bienes Culturales para que acoja a los vendedores desplazados, pero es obvio que el área no dispone del mínimo espacio ni condiciones; independientemente de que se encuentra en una calle incomunicada ahora mismo, por la construcción de un hotel.

Presumiblemente este será arrendado al Fondo Cubano de Bienes Culturales para que acoja a los artesanos y floreros

«A mí me encantaba pasear por la calle Lorda, pues, aunque no comprara nada me divertía mirando las artesanías. Es una decisión muy errada, pues lo que se debían multiplicar esas carpas, y vender flores, plantas, globos, y hasta dulces caseros. Si me dejaran llenaba el parque de palomas, estampas costumbristas o estatuas vivientes, como en algunas plazas de La Habana… pero quienes nos dirigen no entienden eso», argumenta una profesora jubilada.

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