El Mundial que yo veo: Si Galeano viviera...

De una banda a la otra del campo, Cavani se la entregó a Luis Suárez y Luis Suárez se la devolvió a Cavani, quien abrió su cuenta goleadora en el Mundial con un inapelable golpe de cabeza que puso a brindar a tres millones y medio de uruguayos.

Edi Cavani Foto © Facebook / FIFA World Cup

Este artículo es de hace 3 años

Cada cual entiende el fútbol –y el Mundial- como le viene en ganas. Es un derecho que nos asiste a todos. Esta columna sintetiza mis impresiones de cada jornada en la fiesta mayor del deporte más hermoso del mundo.

La jornada

Con el campeón de Europa enfrente, Uruguay entró al campo empeñada en no dejar secarse el Río de La Plata, ese que tanto fútbol y alegrías ha anegado. Argentina se había ido previamente, sometida por carencias tan asfixiantes como un nudo corredizo, y la celeste debería plantar en Sochi la bandera del orgullo regional.

Apenas a los siete minutos dio la clarinada. De una banda a la otra del campo, Cavani se la entregó a Luis Suárez y Luis Suárez se la devolvió a Cavani, quien abrió su cuenta goleadora en el Mundial con un inapelable golpe de cabeza que puso a brindar a tres millones y medio de uruguayos.

A partir de ese instante los charrúas comenzaron a hacer su trabajo, que siempre ha sido más de destrucción que constructivo. Regaló la pelota para buscar salir de contragolpe, distanciándose mucho de aquel raro Uruguay que dominó la posesión en los dos primeros choques del torneo, y nuevamente fue el equipo que no pretende ser vistoso y, en vez de eso, busca constantemente la victoria con recetas europeas en la cocina americana.

Pero Pepe le complicó las cosas. El central lusitano rompió el invicto en la valla de los sudamericanos con un testarazo al que llegó con todas las ventajas, y el partido regresó a estar como al principio, cuando todo era el verbo de unos narradores que hinchaban abiertamente (oh, Tele Rebelde) por los tugas de Cristiano.

La felicidad portuguesa no duró demasiado. El Caníbal volvería a poner delante a los bravos muchachos de Oscar Washington Tabarez, entonces con un golpe de derecha sutilísimo a pase de Rodrigo Bentancur. Era definitivo. Nada volvería a romper el cerrojo celeste, que hoy le habría sacado las lágrimas al gran Galeano.

El gol

Cavani, un animal de área.

El equipo

Uruguay juega a lo suyo, y sabe hacerlo.

La individualidad

Suárez, guerrero mayor.

El fiasco

Retroactivo y confirmado: la Eurocopa 2016.

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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