APP GRATIS

Ramiro, el utilitis de Fidel Castro

El espía que llegó de Artemisa parece sembrado en la cúpula cubana, donde intentará cumplir su eterno compromiso con Fidel Castro de ser su eterno y leal utilitis.

Ramiro Vadés © ACN
Ramiro Vadés Foto © ACN

Este artículo es de hace 5 años

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez es el único histórico de la revolución que conserva sendos cargos en el Buró Político del Partido Comunista y en los Consejos de Estado y de Ministros, quizá como símbolo de su propia trayectoria vital que lo ha llevado a participar en todos los acontecimientos importantes.

Ramirito, como le llamaba Fidel, fue el líder local -junto a José “Pepe” Suárez- que más combatientes aportó al asalto del Cuartel Moncada (1953), gracias a sus relaciones y trabajo en Artemisa, donde era bodeguero y masón. Padeció cárcel, se exilió en México, viajó en el Granma, sobrevivió a Alegría de Pío (1956), formó parte del núcleo duro de la Sierra Maestra y luego fue el segundo jefe de la columna del Che Guevara en la invasión de Oriente a Occidente.

En el ataque al Moncada, forma parte del grupo encargado de tomar la Posta 3 y facilitar el acceso del resto de asaltantes, pero fracasaron en la intentona por desconocer que el mando del cuartel había designado una patrulla cosaca para reforzar la seguridad en los días de carnavales.

Desempeñó el puesto de Ministro del Interior en dos períodos, contribuyendo con su trabajo a tejer la leyenda que aún adorna a la llamada “seguridad cubana”, que fue exitosa frente a la contrarrevolución y los planes subversivos apoyados por diferentes gobiernos norteamericanos, incluidos un centenar de atentados contra su jefe.

En paralelo, fue el primer jefe castrista que creó y promovió un sistema empresarial en el extranjero con una red de empresas alrededor del mundo, incluido un banco en Londres y otro interno como fue CIMEX (Contrainteligencia del Mercado Exterior), más una red de agencias de viajes como Cubatur, Havanatur y Guamatur, que también se usaban como tapaderas de la Dirección General de Inteligencia, y la cadena TRD (Tiendas de Recaudación de Divisas).

También se ha ocupado de temas de la Construcción, un fracaso, y de Comunicaciones e Informática con resultados desiguales, pero que la han permitido sobrevivir a las embestidas de Raúl Castro y Machado Ventura, que se encargó de ir minando la imagen de Ramiro ante Fidel, con chismes y quejas constantes por la nula presencia del partido comunista en el MININT, que era el mecanismo que idearon para intentar torpedear el poder de Valdés.

Aunque las versiones discrepan, nunca ha ofrecido testimonio de su etapa junto al Che Guevara; unas fuentes aseguran que ha escrito sus recuerdos para dejar su testimonio, y otros aseguran que para Valdés es un tema incómodo, porque no podría contar cómo parte de sus hombres organizaron el destierro del argentino y su posterior manejo hasta llevarlo a Bolivia, pasando por Praga y Cuba.

La historia oficial concede un papel preponderante en esta delicada misión a Manuel Piñeiro Losada, que era uno de los Viceministros de Interior, aunque más cercano a Raúl Castro, a Ulises Estrada (el único novio cubano de Tamara Bunke), y Juan Carretero, todos subordinados entonces a Ramiro, como también los estaba Renán Montero, cuya participación en la llegada de Guevara a Bolivia fue silenciada por años, como ocurrió con el papel de “Furry” Colomé Ibarra en la organización del movimiento guerrillero de Salta, Argentina.

“Ramiro sabe que el argentino era un tipo complicado, difícil, nada pragmático, y ha tenido que elegir entre su cariño al Che y su lealtad incondicional a Fidel [Castro]. Pero toda elección es dolorosa”, dijo recientemente a CiberCuba un ex colaborador de Valdés. “Yo ya cerré esa página -se justifica, mientras paladea una cerveza helada en un bar- pero si Ramiro contara lo que nos hicieron Machado Ventura y Raúl [Castro] para sacarnos del Ministerio [del Interior], muchos se asombrarían”.

Hombre de carácter hosco, “un pesao”, como se diría en buen cubano, pese a no tener estudios superiores descubrió muy pronto las ventajas de controlar los entresijos de la Seguridad del Estado, a lo que se dedicó en cuerpo y alma desde que asumió por vez primera la cartera de Interior.

Aquella era una misión complicada no solo por la urgencia de reprimir la oposición interna, incluida la guerra irregular en el Escambray, algunas zonas de Oriente y Pinar del Río, sino por la necesidad de vertebrar y armonizar el núcleo procedente del PSP pro soviético, encabezados por el malogrado Osvaldo Sánchez, con los compañeros de armas procedentes del DIER (Departamento de Investigación del Ejército Rebelde) y de la resistencia clandestina urbana, todos asesorados por expertos de la URSS y, posteriormente, de la RDA.

Su otra obsesión es hacer ejercicio físico para combatir el envejecimiento. Muchos habaneros recuerdan sus carreras diarias entre la Plaza de la Revolución y Santa Fe (oeste de La Habana, donde vive en un casoplón junto al mar), lo que llevó al defenestrado Carlos Aldana a decir una vez: “Este cabrón se está preparando para sobrevivirnos, se lo tengo que contar a Raúl” (Castro), según contó Norberto Fuentes, en “Dulces guerreros cubanos”.

Y vaya si sobrevivió, Aldana murió políticamente de un infarto masivo made in VISA, tarjeta que habría aceptado de un amigo que supuestamente trabajaba para la CIA, según se filtró. Y alguien contó que acabó llorando en el despacho del entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), quien había sido su mentor y padrino.

Pero como sus méritos históricos y largos años de trabajo impedían apartarlo totalmente, una vez que Raúl Castro consiguió echarle del MININT, y nombrando Fidel Castro a José Abrantes, el hombre que más lo cuidó a él y a sus hijos pequeños durante años y con una notable sensibilidad humana hacia sus compañeros; Ramiro fue encargado de la Informática y las Comunicaciones.

Craso error. Estaban premiando a un pirómano con gasolina y fósforos abundantes; es decir, estaban poniendo en manos de un espía por vocación y con experiencia, juguetes tecnológicos que le permitirían acopiar aún más información sobre compañeros, amigos, rivales y enemigos.

Al parecer Ramiro Valdés, ahora con 86 abriles, tiene su propio Registro Secreto, al margen del Registro Secreto Oficial del MININT, según diversas fuentes que atribuyen esa ventaja a su permanencia en el poder, que también obedece a una petición expresa de Fidel a Raúl, cuando el primero se supo enfermo, y recordó las veces que Valdés lo había cuidado en el Moncada y México, y en los duros años sesenta y setenta.

Algunos atribuyeron su vuelta al poder real a su papel en las grabaciones que el Departamento KJ del MININT hizo de las fiestas de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque en la finca matancera de Conrado Hernández, quien representaba en Cuba a empresarios vascos, pero ese trabajo lo dirigió y coordinó el Coronel Alejandro Castro Espín y sus hombres de confianza y amigos de la infancia, Casas y Segura.

Por si fuera poco, en 2010 apareció en Venezuela para coordinar una campaña energética, según explicó el fallecido Hugo Chávez cuando se filtró la presencia en Caracas del Dzerzhinsky caribeño. O sea, que a estas alturas, Ramiro Valdés también debe atesorar secretos bolivarianos.

El espía que llegó de Artemisa parece sembrado en la cúpula cubana, donde intentará cumplir su eterno compromiso con Fidel Castro de ser su eterno y leal utilitis; aunque nada es eterno, al menos hasta que siga conservando sus juguetes preferidos en Santa Fe o quizá en la finca de Pijirigua, donde vivió y murió su amigo y compañero Fidel Labrador Ruiz, tuerto y medio muengo desde el ataque al Moncada, del que Ramiro Valdés Menéndez salió ileso, como ahora, como casi siempre.

¿Qué opinas?

COMENTAR

Archivado en:

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Carlos Cabrera Pérez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +1 786 3965 689


Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada