Bar Yerba Buena, en Santa Clara Foto © Vanguardia/ SMB

Cuentapropistas de Santa Clara ponen de moda bares con “aires europeos”

Este artículo es de hace 1 año

En los últimos meses se han popularizado en Santa Clara bares “diferentes”, que en nada recuerdan a los típicos cuchitriles de la gastronomía estatal, donde durante años solo han vendido ron y cigarros.

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Con la llegada al mercado de los cuentapropistas, se han abierto nuevas instalaciones que más que sitios para beber son verdaderos espacios de intercambio donde muchos van a hacer vida social.

Establecimientos privados como La Nave, Virginia, Blanco y Negro, M. Happy y Piraterías, compiten en buena lid con estatales como El Sótano y la Taberna Don Antonio, pertenecientes a grupos económicos tan poderosos como el hotel Santa Clara Libre y el grupo empresarial Palmares, respectivamente. Una rivalidad que tributa en más opciones para el consumidor.

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Según el periódico Vanguardia, en estos centros se aprecia un “eclecticismo a la cubana” que incluye cerveza y coctelería acompañadas de saladitos, sándwiches y pizzas.

“Uno va a esos bares, más que para embriagarse, para socializar. Yo los frecuento muchísimo y nunca he visto un borracho. Los bares estatales de la gastronomía popular, ¡esos sí preocupan! Suelen acudir personas con tendencia al alcoholismo o con bajos recursos, y a veces acaban con el bar. Y la oferta es única: ron “santiaguado”, tabaco, cigarro, café y condones”, explicó Daniel Pérez López.

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Con él coincide Yanelis Beltrán Jiménez, una estudiante universitaria que suele frecuentar M. Happy, donde “hay tragos para todos los gustos y bolsillos, hasta malteadas de 15 pesos”.

Por su parte Erika Rey del Sol, fan de Piraterías, admira a la capacidad de los bartenders para elaborar los tragos. “Lo dejan a uno con la boca abierta. Y cuando llega tu bebida, estéticamente es tan bella que te da lástima echarle a perder los colores”, dijo.

Para Vanguardia, esa “parafernalia” es el resultado del consumo de modos de vida extranjeros, de altos precios. Sin embargo, no deja de reconocer que estos establecimientos han venido a suplir carencias recreativas que han existido durante años.

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El gobierno ha tomado nota. Hace solo cinco meses se inauguró el bodegón El Sótano, en el hotel Santa Clara Libre. Según Mileidy Ramos Martín, una de sus dependientas, recibe entre 150 a 200 visitas diarias, y sus ingresos sobrepasan los 1.000 CUC diarios.

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