Cubanos conectados a wifi, en la Rampa. Foto © CiberCuba.

Wifi clandestina en Cuba contra el monopolio de ETECSA

Este artículo es de hace 1 año

Hace tres días, Dianelis llegó “recomendada” a la wifi que empezó a funcionar clandestinamente en casa de una vecina. “Me dejaron pasar porque los dueños me conocen de toda la vida. Subí hasta la tercera planta, donde tienen una terraza techada muy bonita y, por 1 CUC, me conecté de maravillas.

“Sé que es un poco caro porque tengo que usar mi cuenta además de pagar por entrar, pero allí pude hablar sentada cómodamente durante una hora con mi mamá que está en Miami, y hasta café nos brindaron a las seis personas que estábamos conectadas”, explica la joven de 18 años.

Si bien las conexiones caseras a Internet están prohibidas para casi todos en la Isla y la mayoría de los seis millones de usuarios cubanos accede “a ratos” a la red de redes, no hay quien pare su creatividad para inventar modos de navegar.

Tal como confirma Anette, la vecina de Dianelis, “es lógico que haya quien, como nosotros, capte con un nano la señal de una wifi pública cercana para su uso personal o que, si tiene Nauta Hogar, conecte a varios clientes a su cuenta. Así, tenemos Internet en nuestra propia casa y ganamos un dinerito extra por compartirlo con otros.

“Claro, eso lo hacemos con gente de confianza, para evitar un chivatazo y perder todo el equipamiento, que es bastante costoso y solo se obtiene en el mercado negro. Antes este 'negocito' lo tenía mi mejor amiga, que vive a medio kilómetro de mí. Sin embargo, había demasiada vigilancia en su cuadra y trajo todo lo que tenía para montar el servicio en mi casa y así no perder la clientela”, confiesa esta ama de casa de 42 años.

Por otro lado, el informático Carlos Manuel, de 30 años, plantea que hace cinco meses contrató el paquete más barato del Nauta Hogar, que equivale a la mitad (15 CUC) del salario de un cubano medio. “Mis amigos y yo estamos conectados a una red local y con ellos comparto mi Internet. Cada uno paga 1CUC y se conecta a la misma hora al paquete que yo compro.

“Es lógico que si uno tiene Nauta Hogar le dé acceso a Internet a todos los móviles y otros dispositivos que haya en su casa o la de sus vecinos. Pagamos por la conexión y por una cuenta para navegar, por lo que debiéramos poder hacer lo que quisiéramos con ellas”, acota.

Desde la óptica del ingeniero Johan, “la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) experimenta con lo viejo y anuncia como logros los mínimos esfuerzos, mientras nos mantiene incomunicados y comercializando servicios con precios por las nubes"-

“El gobierno habla de una informatización de la sociedad que solo genera prohibiciones. Es ilegal tener un nano para captar la señal de ETECSA y distribuirla, pero siempre habrá quien se lance a instalar una antena exterior con un mástil en el techo de su casa para tener wifi. Eso se acabaría si hubiera Internet en todas partes y uno pudiera costearlo".

“¿Por qué en la era de las nuevas tecnologías seguimos limitando la importación de dispositivos inalámbricos para redes de hogar y pequeñas redes? En cualquier país coexisten en una misma edificación múltiples redes inalámbricas sin que constituya un obstáculo, pero en Cuba se empeñan en no dejar entrar los equipos que hacen falta para conectarse, equipos que en el resto del mundo se compran en todas las esquinas”, resalta el experto.  

Fuentes oficiales afirman que al culminar 2017 la Aduana General de la República había decomisado alrededor de 5.000 equipos y accesorios con posibilidades de conexión y transmisión de datos y hasta octubre pasado solo existían 51.728 servicios Nauta Hogar en el país.

Según señala el arrendatario Francisco, “para muchos está mal que haya quien le saque tres kilos a distribuir la señal wifi, pero no para los que resuelven un problema porque pueden conectarse sin temor a que un parque le roben el teléfono o el saldo de la cuenta. Es preferible pagarle a un tercero por navegar seguro o lograr tener la señal en la casa".

“El internet móvil es lo que necesitamos, que se cobre por volúmenes de datos y no por tiempo. Si ETECSA tuviera ofertas estables, económicas, uno no tendría que optar por las clandestinas. Si no nos vendiera el Internet más caro del planeta no tendríamos que acceder a cosas ilegales”, apunta el cuentapropista que se nutre de una wifi pública para proporcionarle el servicio de Internet a sus clientes.

A pesar de que en Cuba no existe una Ley de Telecomunicaciones ni el Código Penal incluye delitos relacionados con la informática o las comunicaciones, la distribución ilícita de la señal inalámbrica y la navegación simultánea son entendidas como ilegalidades.

Al no haber nada escrito, los anteriores “inventos” se consideran una actividad económica ilícita. Tan es así que es la Policía Nacional Revolucionaria (no ETECSA) la encargada de decomisar el equipamiento que se utiliza en ellos.

“Para nadie es un secreto que los servicios de Internet por wifi son altamente vulnerables a ataques y por eso en muchos países suele ser gratuito. Todo se resuelve con seguridad informática, que ETECSA cuide sus redes. No hay violación ni robo por coger una señal wifi desprotegida”, alega Raúl, de 41 años.

Este artículo es de hace 1 año

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