Rolando Verde | Foto © Cortesía del entrevistado
Rolando Verde | Foto © Cortesía del entrevistado

“Ser entrenador del equipo Cuba”: el sueño de Rolando Verde


América Latina Cuba

Publicado el Viernes, 11 Enero, 2019 - 05:25 (GMT-5)


Apenas iniciaba mi quehacer diario de empezar a cocinar, cuando siento mi nombre vociferado en medio de la calle Vista Hermosa, donde vivo desde hace más de 60 años.

Al asomarme en la terraza veo al siempre apuesto y viril Rolando Verde Santamaría, tan amable como siempre para ser entrevistado. Yo había hablado con él sobre mi interés de ahondar en su vida, y así, con unas fotos en un file se me apareció.

Quiero decirles que al mirarlo de cerca, me recordó al juvenil que se veía un prospecto allá por los años 70 y 80; tan joven luce este hombre nacido en el barrio de Atarés en nuestro Cerro, hace ya 56 años.

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“No me imaginaba que me ibas a recibir con un piropo. Para eso estoy yo, hacia ti”.

Así, amigable, fraternalmente, como siempre nos hemos llevado, se inició esta conversación sobre las idas y venidas de este excelente jugador de cuadro de equipos habaneros y el Cuba.

“Yo siempre he vivido en barrios muy peloteros, donde el oxígeno es el béisbol. Primero, Atarés, y luego, a los tres años, los Sitios, en Centro Habana. Mis padres, Rolando, fallecido, y Ondina, mi alegría con sus 96 abriles, me hicieron lo que soy: un hombre educado, correcto, amigable. Además, he tenido la suerte de llevar 34 años de casado con la misma mujer, mi Bertha. Nos falta un hijo, pero nuestro amor se ha impuesto a esa adversidad.”

Rolando Verde / Cortesía del entrevistado

¿Cuándo entra a un terreno de béisbol Rolando Verde?

“Estaba estudiando en la Escuela Primaria Adelaida Piñera, cuando a los nueve años, en cuarto grado, comencé a practicar en el CVD José María Pérez, centro deportivo Pontón.

“Mi papá fue center field y desde que nací me inculcó la pelota. Por doquier veía uniformes, guantes, pelotas, bates. Recuerdo que cuando cumplí los tres años, los Reyes Magos me trajeron un trajecito que decía CUBA, y esto me enloqueció.

“Mi abuelo Adalberto Verde fue el que me llevó al Pontón y mis ilusiones crecieron más aún. Mi primer entrenador allí fue Jesús Hernández Gilbeira, a los que siguieron Mario León y Juan Celeiro; los tres me enseñaron el A,B,C de la pelota.

“Siempre es importante la base que recibes cuando pequeño. Eso te servirá de por vida. Fíjate si estaba hecho para la pelota que ese mismo primer año hice con nueve, el equipo Metropolitanos a la provincial 11-12 e, incluso, por mi desempeño integré la preselección de donde salían, en aquel entonces, los conjuntos Industriales y Habana a los Juegos Escolares Nacionales. Con posterioridad, con el aumento de las provincias en el país, era solo un equipo.”

Y con nueve años, ¿lograste integrar uno de los dos equipos?

“No, pero el haber estado con edad en el entrenamiento, ya era un logro. En esos momentos jugaba el center como mi papá.”

Cada vez que entrevisto a un pelotero se me olvida preguntarle por la condición de ambidextro que, por ejemplo, en la pelota estadounidense y en la nipona, abunda. Me han comentado los especialistas que a edades tempranas es cuando se desarrolla esta habilidad. ¿Es así?

“Yo siempre fui derecho. Hubo una época en Cuba en la que se obligaba a batear a las dos manos a los muchachos, que para mí es lo correcto, pero eso se perdió. Quizás no trajo los resultados esperados aunque en Estados Unidos es usual; de ahí la cantidad de bateadores ambidextros que posee ese país.

“Sí te puedo decir que los ambidextros cubanos que han llegado a la cima lo han hecho desde esas edades: Frederich Cepeda, Luis Ulacia, Arturo Linares, Ubaldo Álvarez, Kendry Morales son ejemplos fehacientes.”

Después de hechas estas necesarias explicaciones, dime cuándo abandonas el jardín central para jugar cuadro.

“Cuando fui creciendo me di cuenta que lo mío era el infield, sobre todo la tercera base. Competí en dos Juegos Nacionales Escolares y en dos Juveniles. En ambas lides, el Habana se impuso en par de ocasiones: en 1978, en los escolares y dos años más tarde, con los juveniles.

“Mi actuación en ese 1980 me proporciona la entrada directa a los Industriales en la vigésima Serie Nacional de Béisbol, como regular en el campo corto.”

¿Por qué no la antesala?

“El problema es que ahí estaba Lázaro Vargas y, para aprovecharnos a los dos, a mí me pusieron en el short. Aproveché el retiro de Manolito González y jugué regular, compartiendo la combinación alrededor de segunda con dos camareros: Leonel Ricardo y Radamés Maceo.

“Mi actuación fue tal, que salí electo el NOVATO DEL AÑO con 360 de average, récord en ese momento, fildee para 957.”

¿Te sentiste bien cubriendo el short stop?

“Chica, como te dije, yo me adapto más a la antesala. Aunque con buen brazo y desplazamiento normal, tenía dificultades con la coordinación. Vaya, no era un torpedero elegante. No era un Germán Mesa, pero me defendía.”

Quiero apuntar que, aunque eso sea cierto, a Verde no se le iba una, y en momentos cruciales no tenía nervios. Estaba hecho para esa situación del juego en la que no se podía fallar. Era muy efectivo, cumplía con creces su cometido.

“La tercera era mi base: posición más estática, de reflejos pero con una cobertura de fildeo más pequeña; vaya, se acomodaba más a mis características. De ahí que cuando pude jugarla en los años 1982 y 1990 tuve excelentes resultados.

“Claro, jugar el campo corto con seguridad y muy bien la antesala, me valió ser un utility muy conveniente para formar parte del equipo CUBA.”

Yo creo que tú podías haber integrado mucho más el CUBA, ¿qué competencias contaron con tu presencia?

“¿Fundamentales? Campeonato Mundial Habana 84, Copa Intercontinental de Edmonton 85 y primer Campeonato Panamericano de Béisbol, Caracas 85. También asistí a los Juegos Centroamericanos Universitarios del 86. En todos los casos regresamos a la Patria con el título”.

En su paso por 16 Series Nacionales de Béisbol, Verde Santamaría, promedió 304 de average ofensivo con mil 513 hits, y fildeó para 959. Ganó dos Campeonatos Nacionales: el primero, con Industriales en 1986, con el histórico jonrón de Agustín Marquetti, equipo dirigido por Pedro Chávez, y el segundo, la Selectiva del 90, cuando Serbio Borges deja fuera a Vargas, y a Verde le corresponde desempeñar la tercera como regular.

Me imagino que en 16 años tengas muchas anécdotas que narrar.

“Uff. No terminamos si te las cuento todas, pero aquí van algunas que siempre son bien recibidas por los aficionados al béisbol.

“Cuando debuté, ¿recuerdas? De regular con los azules, lo hice muy mal. Estaba bateando 224 cuando nos fuimos a la primera gira por el interior del país, que en ese caso fueron choques en la Isla y en Ciego.

“¿Quién te dice que mi bate se soltó y conecté 17 hits en 6 juegos, a casi 3 percápita y al regresar mi average había subido a 327?. Mi abuelo, el primero que me llevó a un terreno de pelota, que había sufrido mucho con mi slump, fue a ver mi nombre en la pizarra del Latino con mi promedio de 327 al lado… ¡Y lo vio! Pero, la emoción fue tanta que, al salir del Coloso del Cerro, falleció con un infarto masivo.”

El diálogo con Rolando un tanto se ensombreció. No recordaba yo ese episodio en la vida de mi entrevistado. Le di tiempo a reponerse; de pronto, sonrió y me dijo.

“Eso, lejos de amilanarme, me dio más fuerzas y continué bateando hasta llegar a los 380, aunque al final, parece que por el stress, bajé a 360. El regalo a mi abuelo: la condición de NOVATO DEL AÑO. Por dos años consecutivos, el 10 de febrero, día de su muerte, conecté jonrones. ¡Cosas de la vida! ¿no crees?”

Sé que Edmonton guarda emociones para ti.

“Sí, en la Copa del 85 (Pedro Jova era el regular en el campo corto), me llama a batear el mánager José Miguel Pineda, nada menos que sustituyendo a un peloterazo como Fernando Sánchez, que era el designado.

“Estábamos perdiendo ante Taipei de China, en el partido semi final. Abrí el inning conectando triple, luego anoté y se cerró la pizarra. Al siguiente turno, le dije a Pineda: 'pon a calentar a alguien que voy a salir a cogerle un desbol al chino' (el lanzador de Taipei).

“Le cogí el pelotazo, hice que el corredor que estaba en primera avanzara a segunda (no tuve que abandonar el juego) y el de segunda anotó. El juego se puso 4x3, todavía a favor de los asiáticos. Así, logramos empatar en el noveno y en el décimo, los dejamos al campo y pasamos a discutir la final.

“Esa acción, el jugar para el equipo, me valió abrir como regular en la discusión del título ante Corea del Sur, cuando se vistió de largo José Luis Alemán, quien ya había lanzado cinco entradas en el partido anterior, y pitcheó completo la final.”

Cosas de esa época que ya están desestimadas del béisbol moderno pero que en aquella época eran consideradas heroicidades, y a mi modo de ver…¡lo eran!

“En el Interpuertos de Rotterdam, Holanda 85, discutimos el oro con Japón y ganamos, pero te cuento que éramos cinco peloteros empatados por el liderazgo de jonrones. Bueno, pues yo di dos (yo no era slugger) y lo gané. Fui no sólo el máximo jonronero sino el máximo impulsor y el jugador más valioso.”

Y nacionalmente, ¿no tienes alguna anécdota que contar?

“Muchacha, ¿recuerdas el juego del famoso jonrón de Marquetti en 1986? Pues yo dibujé en mi mente, una semana antes, mi cuadrangular ante el que seguramente abriría, el diestro Reynaldo Costa.

“Lo analicé, lo estudié hasta el último detalle. Efectivamente, abrió el derecho de Bahía Honda, y le esperé pacientemente una curva. Y así fue, se le quedó alta y puse a viajar la pelota por sobre los 380 pies, en el hueco que está entre left y center en el Latino. Ése fue mi granito de arena en el triunfo cuando perdíamos ante Vegueros 4 x 0 y los ánimos estaban en el piso. Ese batazo despertó al equipo.”

Hablando de éxitos, para ti, ¿cuáles han sido los torpederos más exitosos que has visto jugar?

“Entre los que he visto jugar (porque Tony González dicen que fue un virtuoso, muy rápido e inteligente): Germán Mesa, Rodolfo Puente, Eduardo Paret, Pedro Jova y Giraldo González, entre los cubanos; Derek Jeter, Ozzie Smith y Cal Ripken Jr., todos estadounidenses, por los extranjeros.”

¿Qué debe caracterizar a un buen short spot?

“Tener buenas manos, excelente desplazamiento, agilidad, posibilidad de reacción, coordinación, inteligencia, conocimiento del contrario, buen brazo, buen tirador (que no es lo mismo), habilidad y dominio en general del juego.”

No se concibe un buen torpedero si no lo acompaña un intermedista de nivel. Para ti, ¿las mejores combinaciones de segunda de la pelota cubana?

“Por supuesto, el uno, sin discusión: Germán – Padilla, lo que ellos hacían no lo hace nadie; Puente- Anglaga y Giraldo – Urquiola. En esas había maestría, elegancia, espectacularidad. Existían otras pero a ese nivel, ¡no!”

Te retiras en 1996, en aquel “retiro masivo” que nadie entendió, donde fueron obligados a jubilarse un buen número de jugadores que ya los quisiéramos tener ahora. Pero sé que tú sí querías despedirte del terreno.

“Yo sí. Fíjate que cuando le dieron para atrás al retiro masivo volvieron a jugar Lázaro Valle, Lázaro de la Torre, Orestes González, Fausto Álvarez, entre otros pero yo, con 34 años, había perdido la motivación por el juego.

“Lo primero que hice fue pasar a entrenar en la Academia Provincial de Béisbol radicada en la Ciudad Deportiva en 1985 y de ahí fui a Ecuador a tomar parte en la liga en Guayaquil como jugador activo. Allí jugué dos temporadas: 1996 y 1997. Muy buenos resultados. Jugué la tercera y promedié astronómico 545 (claro, ese nivel no es alto ni muchísimo menos).

“Al regresar de Ecuador, me reincorporé a la Academia, vinculado con atletas juveniles y mayores. En el 98 me promovieron a entrenador con el equipo de los Metros en la Serie Nacional, bajo la dirección de Eulogio Casanova.

“Tú fuiste partícipe de aquel titánico play off de Metros-Industriales en los cuartos de finales de la temporada 1999-2000, cuando los Metropolitanos comenzaron ganando los dos primeros desafíos y los azules remataron con tres victorias al hilo. ¿Te imaginas mis sentimientos encontrados? jugué mucho con Industriales, ahora era rojo.

“El llanto de los muchachos: Rudy Reyes, Yoandrys Urgellés, Enriquito Díaz. Ya saboreábamos el triunfo…¡y nos dolió! Pero ellos fueron mejores y ganaron en buena lid.”

Después vendría la era Anglada y regresas al bando azul.

“Así mismo es. Rey toma las riendas de Industriales en 2001-2002, me llama, y después de tres años con Metros regreso con los azules. Ese fue el año que caímos ante Pinar en cuartos de finales por el jonrón de Daniel Lazo, pero al año siguiente ganamos el primero de los tres cetros con Anglada. En total estuve siete años con Industriales, hasta el 2007-2008.

“También viví en el último éxito azul en SNB, que fue en el 2010 cuando derrotamos en siete juegos a Villa Clara. Yo empecé con Germán, pero me fui, y estando en la Academia, me llaman para tratar de recuperar a Urgellés que estaba lesionado y era muy necesario en las aspiraciones de los leones de ganar la lid.

“Así, Urgellés regresa totalmente recuperado y dando palos, y Germán me llama como asesor, y tomo parte en aquel memorable suceso.”

Acerca de eso, ¿crees que por el aniversario 500 de la ciudad de La Habana, Industriales pueda regalarle a su afición otro cetro nacional?

Este año yo pensé que Anglada podía lograrlo pero el milagro no se dio, ni siquiera para terminar entre los cuatro grandes.

“Mira, la forma en que finalizó el equipo yo pienso que sí. Este año las cosas no salieron como esperábamos. Hubo ausencias lamentables por lesiones, jugadores que estaban muy bien y se lastimaron. Además, hay que hacer énfasis en mejorar los tres aspectos de juego, sobre todo el pitcheo y la defensa.

Pienso que con un año más de experiencia, los jugadores jóvenes puedan hacer lo suyo, máxime con la motivación que representa la libre contratación, que ahora luchas por el equipo y por ti también

“Pienso que con un año más de experiencia, los jugadores jóvenes puedan hacer lo suyo, máxime con la motivación que representa la libre contratación, que ahora luchas por el equipo y por ti también. Esto, a pesar de las ya anunciadas ausencias por retiro, de Alex Mayeta y Rudy Reyes, y quizás otros.”

¿Qué opinas del convenio Grandes Ligas-Federación Cubana de Béisbol?

“Todo es positivo. Se elimina el peligro de la inseguridad con que se iban los jugadores; ahora tienen la posibilidad legal, como los del resto de los países. El pelotero va a poner más interés para llamar la atención de los scouts, esto sin contar los que pueden regresar que no han podido llegar a la Gran Carpa.”

En estos momentos, ¿nuevamente en la Academia?

“Sí, entreno los muchachos sub 23 que jugarán en la próxima Serie Provincial de la categoría.”

Verde, ¿puedes hacer un equipo Cuba Todos estrellas?

“Chica, no, sería injusto. Si me pides uno por época, sí. Si no, hay lamentables ausencias y además, ¿cómo comparar a Pedro Chávez, Antonio Muñoz y Kendry Morales? No, refiero no contestarte.”

Ok. Lo entiendo. ¿Sueño que no hayas podido materializar?

“Ser entrenador del equipo Cuba. Yo fui el preparador físico de la preselección nacional en el año 2000 y del 2003 al 2007, y después de tener listo el equipo, el único que no cabía en la selección era yo.

“Conmigo en la preparación física ganamos los Juegos Panamericanos, el Pre-olímpico y el Mundial, todos en el 2003; los Olímpicos de Atenas 2004; el Mundial de Holanda 2005, y las medallas de plata en el Primer Clásico Mundial 2006 y el Mundial de Taipei 2007.

“Y yo, en mi casa, viendo los partidos por la televisión. Hasta el sol de hoy no he sido más el preparador físico del Cuba y de veras que me gustaría vestir nuestra franela nacional, como lo hice como pelotero.”

Hasta el sol de hoy no he sido más el preparador físico del Cuba y de veras que me gustaría vestir nuestra franela nacional, como lo hice como pelotero.

Noto tristeza en el rostro de Rolando Verde aunque, inmediatamente, recobra su luminosidad.

“Mira, a pesar de eso, estoy contento con mi carrera; di el máximo como pelotero, me entregué con amor a mi uniforme. Ahora, vuelco todos mis conocimientos, mi experiencia en mis discípulos.

“En su momento trabajé con astros como Germán Mesa, Javier Méndez, Yoandrys Urgellés, los cuales realizaron una exitosa carrera. Me siento orgulloso de ello. Si pudiera lograr mi sueño completaría mi felicidad.”


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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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