Primera llegada de crucero de Estados Unidos a Cuba en 2016 Foto © CiberCuba

“Con o sin cruceros, la crisis económica tenemos que arreglarla los cubanos”

Este artículo es de hace 1 año

Con el adiós a los cruceros estadounidenses algunos cubanos han encontrado espacio para compartir chistes como: “Tengo ganas de darle un Trumpón a alguien”, “Esta es una nueva Trumpada” o “Es cosa de Trumpbo”. Otros, los más juiciosos, hablan sobre la urgencia de resolver los problemas internos de la isla, sin depender tan grandemente del contexto externo.

Desde la óptica de la arrendataria Dayana, de 34 años, “es triste que a los ciudadanos de Estados Unidos les restrinjan el poder visitar Cuba, pero más que estemos aún nosotros viviendo del cuento. Donald Trump desprecia a medio mundo y está en conflicto con la otra mitad. Es pesado, poco carismático, grosero, racista, bufón, egocéntrico, pero los norteamericanos votaron por él.

“Debemos enfocarnos en hacer más por nuestros propios asuntos, en producir comida, que es lo que más necesita la gente, y generar divisas frescas que no solo las dé el turismo. Creo que tarde o temprano los cruceros volverán, pero mientras tendremos que traer visitantes de China o acabar de abrir nuestra economía al resto del mundo, a todos los que estén en disposición de hacer negocios en Cuba. No ha habido momento más ideal que éste para liberar nuestras fuerzas productivas.

“Los tiempos han cambiado, pero no las deficiencias y dificultades internas que tenemos.Perfeccionemos la empresa estatal; aprobemos empresas privadas, pequeñas y medianas; desarrollemos las cooperativas. Con o sin cruceros, la crisis económica tenemos que arreglarla los cubanos”, explica la cuentapropista del municipio de Playa.

En palabras de Julio, profesor de Inglés de 51 años, “en los noventa no teníamos cruceros ni vuelos semanales con turistas y familiares visitando una vez al año, y nos acostumbramos a coger mango bajito y con todo el dinero que ha dado el turismo en 25 años hemos hecho muy poco. Los cruceros específicamente no dejan mucha ganancia, porque no se quedan a pasar la noche en la ciudad y como mucho bajan un rato y gastan un CUC en un pomito de agua.

“Iniciamos un desarrollo turístico sin Estados Unidos, pero pusimos demasiado interés en el turismo de ese país, sobre todo luego de que Barack Obama suavizara su política hacia Cuba. Sin tratar de desconocer el valor del turismo de cruceros, pienso que debiera preocuparnos más la posición que viene adoptando Canadá que, incluso, retiró sus servicios consulares de aquí”, agrega.

Según advierte Andrews en la página web de Cubadebate: “Solo espero que cualquier plan que haya trazado en Cuba el Mintur (Ministerio de Turismo), se haya hecho sobre la base de no contar con nada de Estados Unidos, que es un vecino muy poderoso demasiado cercano. Todo los que provenga de allí debería de ser el ‘PLUS’, el adicional, el agregado; cualquier otra variante es engañarse y no sería realista para un pequeño país como Cuba...

“Por lo demás, es normal en este mundo cambiante los vaivenes empresariales, y como se puede ver, también se aplican a México, India, China, Australia, la UE (Unión Europea), Rusia. Esto solo obliga a replantearse la industria de cruceros de Cuba al Caribe, invitando para ello a otras navieras, y que cuando cambien los vientos políticos no se dependa tanto de los cruceros de Norteamérica”, asegura.

Asimismo, Lili, especialista comercial de una agencia de viajes, piensa que “hay que alentar más el turismo chino y no con playas porque consideran que tomar sol y dorarse, como hacemos los occidentales, es demasiado dañino para la salud y prefieren el turismo de ciudad y de compras de reconocidas marcas. Los chinos van a Francia, Italia, España… interesados en la arquitectura, los museos y las tiendas.

“Por otra parte, habría que hacer un esfuerzo por atraer a otras líneas de cruceros no estadounidenses para que visiten Cuba. Es complicado, pero no imposible. Sabemos que el Caribe lo controlan compañías norteñas por lo que hay que trabajar duro para incluir a nuevos actores. Es necesario acabar de remodelar el puerto de La Habana, pero no con los escasos recursos que tenemos sino con la olvidada inversión extranjera. Y lo mismo pasa con el Aeropuerto Internacional José Martí, que lleva rato esperando para ser remodelado”, indica la experta.

En tanto, la propietaria de un restaurante en La Habana Vieja, Diana, destaca que lo de los viajes educativos y los cruceros “se veía venir. Cuba debe buscar los mercados chino, japonés, ruso, coreano, árabe y seguir trabajando con Europa (España, Francia, Alemania e Inglaterra), algunos países de África y otros latinoamericanos.

“Aunque a muchas personas no les interese mucho esta disposición, es una lamentable noticia para la economía cubana, más ahora que al país le urge tanto la entrada de divisas. Pero, ¿por qué mejor no incentivar más los viajes de los cubanos emigrados ya que esa es la única licencia que está permitida? Bajar el precio del pasaporte puede ser un buen comienzo”, propone la trabajadora privada.

A pesar de que desde que llegó al poder en 2017 Trump ha endurecido la política contra la isla, Cuba recibió más de un cuarto de millón de visitantes estadounidenses en los primeros cuatro meses de 2019, casi el doble del año anterior.

Hasta mayo último habían arribado a Cuba 335 mil 350 estadounidenses, lo que posiciona a ese mercado como el segundo —después de Canadá— en la lista de emisores de viajeros al país caribeño.

A tenor con cifras oficiales, en 2018, Cuba recibió 877 000 turistas en viajes de cruceros y el 38,9% de ellos fueron estadounidenses.

El Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba calcula en 761 millones de dólares los ingresos brutos de las principales compañías de cruceros estadounidenses por sus viajes a Cuba entre 2017 y 2019.

Este artículo es de hace 1 año

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