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Aumentan los casos de abusos sexuales a menores en Sancti Spíritus

“El 66.6 por ciento de los autores eran solteros; el 50 por ciento, mayores de 50 años, aunque una proporción no despreciable se ubica entre los 30 y los 50 años de edad”

Imagen de referencia de una calle en Sancti Spíritus © Escambray / Vicente Brito
Imagen de referencia de una calle en Sancti Spíritus Foto © Escambray / Vicente Brito

Este artículo es de hace 4 años

El periódico Escambray de la central provincia de Sancti Spíritus acaba de publicar en sus páginas el artículo “Abusos lascivos a la inocencia”, que informa de un aumento en los casos de abuso sexual a menores en ese territorio cubano.

"La presidencia de los Tribunales Populares en la provincia refiere que el delito de abusos lascivos experimenta un incremento en el presente año, sobre todo en el municipio de Sancti Spíritus" señala la nota.

“Durante 19 meses la niña guardó silencio, hasta que un día comenzó a llorar en su escuela y le contó lo ocurrido a su más allegada amiguita, quien informó a la maestra y esta, a su vez, a la directora. Ambas solicitaron la inmediata presencia de la madre, que denunció el hecho en la Estación Municipal de la Policía Nacional Revolucionaria, lo cual desencadenó el proceso judicial que puso fin a la impunidad”.

Con narraciones como la anterior el rotativo espirituano tipifica desde historias anónimas algunos de los modus operandi más comunes de los victimarios. Se trata de personas que casi siempre cuentan con el respeto, la cercanía o la confianza de sus víctimas, incluso del medio social donde se desempeñan laboral y familiarmente.

“El 83 por ciento de los autores no poseen antecedentes penales y son personas con buena conducta social y magníficas relaciones en sus áreas de residencia, de ahí la confianza de que gozan en las relaciones con familias vecinas”, puntualizó Escambray.

El periódico se auxilió de las estadísticas que maneja la presidencia del Tribunal Popular Provincial, que sirven para establecer pautas conductuales y ayudar a la prevención y enfrentamiento del fenómeno. Por ejemplo, se ha logrado establecer que el 72 por ciento de las víctimas son niñas y niños menores de 12 años de edad, de modo que se trata del grupo más vulnerable.

Igualmente es llamativo que casi la tercera parte de las víctimas eran hijastras de sus abusadores, mientras que un 22 por ciento, hijos de vecinos y allegados con los cuales existían relaciones casi de parentesco familiar.

“El 66.6 por ciento de los autores eran solteros; el 50 por ciento, mayores de 50 años, aunque una proporción no despreciable se ubica entre los 30 y los 50 años de edad”, puntualizó Escambray, a modo de “alerta a las familias que tienen hijas e hijos menores de edad. En la confianza está el peligro”, reseñó Escambray en su artículo del pasado 3 de agosto.

“El joven de 31 años de edad participaba de una fiesta familiar en casa de unas amistades, en un poblado espirituano. Gracias a las excelentes relaciones de amistad con la familia vecina de ese inmueble, consiguió la autorización para que la niña de nueve años de edad, con quien compartía habitualmente información digital, lo acompañara a su domicilio con el pretexto de buscar un dinero.

“En realidad las intenciones ya estaban prefijadas en su mente y, en vez de dirigirse a su hogar, pedaleó apresurado hacia un sitio apartado en las afueras de la ciudad; solo la presencia inesperada de un jinete en las cercanías evitó la violación”, fue otra de las historias narradas por Escambray, con el objetivo de fomentar la protección de los menores desde las familias.

Igualmente, el rotativo refirió otro acontecimiento similar, acaecido a inicios de 2019 en la ciudad de Sancti Spíritus, y cuyo victimario fue un joven de 30 años, chofer de una empresa, que el día de los hechos conducía un vehículo particular.

“Circulaba por la ciudad cuando divisó a una estudiante de Secundaria Básica, de 14 años de edad, que se dirigía hacia su escuela. Con aparente bondad, le ofreció a la menor acercarla a su destino, a lo que la muchachita accedió. Para asombro suyo, el joven enrumbó su trayecto hacia la salida de Trinidad, alegando que debía recoger primero un mandado.

“Minutos después detuvo el carro en un sitio muy apartado del camino de Petronila y comenzó a tocar las partes femeninas de la menor, quien acto seguido irrumpió en llanto. Ante esa situación el hombre desistió de sus propósitos y retornó a la ciudad, y dejó a la adolescente cerca de su plantel estudiantil”, reseñó Escambray.

En los últimos meses no solo se manifiesta un crecimiento en Sancti Spíritus de este tipo de delitos, desde otros territorios del país llegan cada vez con mayor frecuencia historias similares, y también se manifiesta un alza de otros fenómenos asociados.

En 2018, atentaron contra sus vidas 229 niños villaclareños, y al cierre de abril 47 niñas y 14 niños de entre 5 y 18 años, habían sido ingresados en el servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico Provincial José Luis Miranda de esa provincia central por atentar contra su vida. Los datos fueron ofrecidos recientemente el periódico Vanguardia de la provincia de Villa Clara.

Algunos de los especialistas médicos consultados por el rotativo villaclareño exponían que un porcentaje considerablemente alto de esos pacientes atentaban contra su vida luego de sufrir algún tipo de violencia.

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