Barbarito Diez Foto © Radio Reloj

15 recuerdos imborrables de Barbarito Diez, por el aniversario 110 de su natalicio

Aunque algunos periodistas le colgaron la etiqueta de La voz del danzón, y otros prefieren apodarlo El Nat King Cole cubano, Barbarito Diez integra, junto con Benny Moré y Bola de Nieve, la selecta tríada de las tres B sagradas de la música cubana.

Nacido en Bolondrón, el 4 de diciembre de 1909 y fallecido en La Habana, el 6 de mayo de 1995, Barbarito fue el rey de la música romántica en Cuba, y con sus canciones y danzones se enamoraron tres o cuatro generaciones de cubanos. Nunca será suficientemente homenajeado y recordado por quienes gusten de la música de la Isla, y vivan dentro o fuera de Cuba.

1.    Nadie en el mundo, ningún cantante de ningún país, se parece a Barbarito ni posee su melodía, su afinación perfecta, su musicalidad absoluta en canciones tan hermosas como Las perlas de tu boca, de Eliseo Grenet, o Si llego a besarte, de Luis Casas Romero.

2.    A finales de los años veinte ya se le podía escuchar cantando en decenas de fiestas públicas y bailables. Barbarito fue de los pocos intérpretes que llevó su arte por toda la Isla y cantó en los más recónditos lugares, desde sus inicios en el canto, allá en el batey del central azucarero Manatí, el pueblo donde creció.

3.    La larguísima carrera de Barbarito Diez toma un giro más profesional cuando formó el trío Los Gracianos, luego llamado Grupo Selecto, con el trovador Graciano Gómez y el trecero Isaac Oviedo. Canciones de Graciano Gómez como Yo sé de una mujer y En falso, serían colocadas por el cantante entre lo mejor de la música cubana de esa época.

4.    El Grupo Selecto, rebautizado como Quinteto Matancero, era punto fijo en el Café Vista Alegre, base de operaciones de los trovadores habaneros a lo largo de los años treinta y cuarenta. En ese lugar, Barbarito aprendió muchísimo de Sindo Garay y del maestro de la armonía Vincente González Rubiera, conocido artísticamente como Guyún.

5.    Visitado por importantes personalidades de la cultura cubana en aquella época, en el Café Vista Alegre comenzó a forjarse el mito de la voz y el estilo inigualable de Barbarito Diez. Allí lo conoció el famoso pianista danzonero Antonio María Romeu.

6.    A partir de 1935 ingresó como voz solista en la orquesta del director y arreglista Antonio María Romeu. Con esta orquesta Barbarito interpretó danzones, sones y boleros, por más de cinco décadas, incluso después de la muerte del director, en 1955. Grandes éxitos fueron Boda gris, de Plácido Acevedo; Te odio, de Félix B. Caignet;

7.    En la segunda mitad de los años treinta, Barbarito Diez, como voz solista del a orquesta de Antonio María Romeu, devino ícono obligado en La Habana romántica de esa década. Juntos recrearon temas que pertenecen a la antología de la música cubana: Muñeca de cristal y Se fue, de Ernesto Lecuona; Yo reiré cuando tú llores, de Alberto Villalón; La guinda, de Eusebio Delfín; o La Mora, de Eliseo Grenet.

8.    En los años cuarenta, paralelamente a su labor con la orquesta de Romeu, Barbarito trabajaba con el Cuarteto Selecto, con el que realizó presentaciones en los clubes y cabarets, de modo que continuó en la lista de los intérpretes que definieron la bohemia habanera de esos años.

9.    En esta línea más trovadoresca, aunque fuera a ritmo de danzón, Barbarito interpretó como nadie las mejores canciones de Manuel Corona (Longina, Mercedes, Santa Cecilia y Aurora) y Miguel Matamoros (Lágrimas negras, Son de la loma, Juramento, Dulce embeleso, Olvido, El que siembra su maíz).

10.    En los años cincuenta tiene lugar una verdadera explosión discográfica en la carrera del cantante, pues siete álbumes con la orquesta de Romeu, y dos discos sencillos junto al Conjunto Continental. Desde la segunda mitad de los años cincuenta, la antigua orquesta de Antonio María Romeu toma el nombre de Barbarito Diez y su orquesta y otros éxitos se incorporaron a su extenso repertorio: El amor de mi bohío, de Julio Brito; Tú no comprendes y Lamento borincano, de Rafael Hernández; Mujer, de Agustín Lara, y Esas no son cubanas, de Ignacio Piñeiro.

11.    Barbarito fue de los cantantes de enorme prestigio antes de la Revolución que se quedaron en Cuba. En 1976, el ICAIC le dedica el documental Barbarito Diez, de Santiago Villafuerte, que reconocía sus medulares aportes a la música cubana. A lo largo de los años sesenta y setenta abundaban sus presentaciones en musicales de la televisión, Barbarito devino el más sólido baluarte de cubanía en términos musicales.

12.    En 1984, con cincuenta años de exitosa carrera en sus espaldas, su popularidad reverdeció, en Cuba y otros países de América Latina, cuando grabó en Venezuela un LP de canciones con guitarras acompañado por la Rondalla Venezolana. Esta producción incluyó clásicos como Frenesí, Caballo viejo, Idolatría y Arroyito de mi Pueblo.

13.    Más de cincuenta años estuvo cantando, sin parar nunca, cultivando siempre las expresiones más cubanas de nuestra música, y sin el asomo de la más mínima pérdida de sus facultades vocales.

14.    En 2007 la EGREm lo incluye en su prestigiosa serie Las voces del siglo, y al año siguiente, en las notas al disco Antonio María Romeu, El mago de las teclas, editado por la SGAE, el periodista Jordi Pujol asegura que Barbarito Diez poseía una voz «insólitamente hermosa».

15.    La XV edición del Festival de Música Popular Barbarito Diez está ocurriendo ahora mismo en Las Tunas y Manatí hasta el 4 de diciembre, cuando se cumplirán 110 años del natalicio. En el Festival se incluye un bailable en la Plaza Cultural de Las Tunas, y también un panel conducido por Pablo Diez, quien dirige la orquesta cuyo nombre honra a su padre.
 

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.