Cardenal de La Habana, Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez Foto © CiberCuba

Homilía navideña del Cardenal de La Habana: Entre el "niñito" de Belén y la familia en bicicleta

El Cardenal de La Habana, Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez, optó, en su primera Homilía Navideña, por mantener el bajo perfil que asumió la Iglesia católica en 2018 y, aunque ha reiterado que está al lado de los que sufren, ha sorprendido a propios y extraños con su afirmación que "es una bella estampa antológica ver al esposo en la bicicleta con el niño pequeño en el sillín sobre el caballo, la esposa en la parrilla con otros dos hijos en ambos muslos".

El Arzobispo de la capital cubana ha usado el diminutivo "niñito" de Belén para pedir a los creyentes que acudan a los templos a contemplar los Nacimientos, bendecir a las embarazadas, cuidar a los abuelos y mantener la familia unida, pero ha evitado toda referencia al sufrimiento de las madres cubanas contemporáneas que, como la Virgen María, viven inquietas por el destino de sus hijos.

El significado de Dios hecho hombre y su impacto en la dignidad y vivencia humanas también fueron obviados por el Cardenal de La Habana en su homilía navideña, que rozó la superficialidad al asegurar que "como Jesús, siendo niños, indicamos a nuestros familiares el mejor camino para ser felices. Los niños también enseñan (...)".

Un niño, un joven un adulto puede enseñarnos al resto uno o más caminos felices, pero la máxima autoridad católica de Cuba debía evitar sentencias tan ligeras, aún cuando las haga desde el apego a la Fe cristiana; omitiendo el adoctrinamiento que sufren los niños cubanos desde Pre-escolar. Raro niño cubano ese que pueda guiarnos a la felicidad, una vez que pase por el triturador de mentes que es el sistema estatal de educación.

La estampa de cinco familiares en bicicleta debió tomarla el Cardenal García Rodríguez de un viaje a Asia porque Cuba padece alta tasa de envejecimiento y baja tasa de nacimientos, que impide la formación de familias numerosas con o sin vocación ciclistas; y la coyuntura cubana está para pocas parábolas, aunque el prelado se empeña en sugerir que la familia que pedalee unida será bella y feliz.

Pedalear en Cuba tiene otro inconveniente que es la alta siniestralidad vial con numerosas víctimas mortales, heridos y daños materiales; así que el Cardenal debió elegir mejor la estampa.

Tampoco se trata de que la Iglesia Católica asuma un discurso político frente a la crisis cubana; porque no es su cometido, pero al menos que sus dignatarios y -especialmente Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez- elijan mejores argumentos para sus homilías y que la palabra de Dios no aparezca diluida en estampas bucólicas alejadas del sufrimiento de un pueblo noble al que se privó de la celebración navideña durante 29 años; tradición que no ha vuelto a recuperarse del todo.

Cuando el nuevo Cardenal de La Habana fue proclamado, el pasado 5 de octubre, anunció que había elegido como su lema episcopal: "Ve y anuncia el Evangelio". Pues eso, Su Eminencia Reverendísima. Por favor, no haga más que eso.

 

 

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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